Escrito por
La Redacción.
mayo 09, 2020
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Saskatchewan, Canada.- Ambos son mamíferos,
pero tienen grandes diferencias. Uno vuela, vive en oscuras
cuevas y es un hábil cazador nocturno,
mientras que el otro se enrolla tímidamente ante su
enemigo con sus fuertes escamas y es el animal más
traficado del mundo.
Pero el murciélago y
el pangolín comparten algo más. Llevan consigo la
infame carga de ser portadores del virus más mortal
del último tiempo, el coronavirus, que al día de hoy acumula casi 4
millones de casos en todo el mundo.
Casi desde el inicio de la pandemina, ambos
animales fueron apuntados como los culpables -junto
a la serpiente- de haber transmitido el virus a los humanos en el mercado de
Wuhan, China. Desde entonces, diversos estudios han intentado determinar cómo
el patógeno pasó de las cuevas en China a matar a más de 270 mil
personas en 187 países.
Sin embargo, ya con el reptil descartado de
toda culpabilidad, hoy la historia podría dar un inesperado giro,
gracias a nuevos estudios que teorizan sobre cómo el murciélago y el pangolín
son capaces de portar diversos tipos de coronavirus sin enfermarse. De paso,
las investigaciones ayudarían a rearmar la historia y limpiar el
honor de estos denostados.
Súper
inmunidad.-
Una de las investigaciones es la desarrollada por la Universidad Saskatchewan,
en Canada, que analiza cómo los
murciélagos pueden transmitir el coronavirus del síndrome respiratorio del
Medio Oriente (MERS) sin enfermarse.
Se cree que los tipos de coronavirus como
el MERS, el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y,
el actual SARS-CoV-2 se originaron en estos animales
alados. Si bien pueden causar enfermedades graves y
a menudo fatales en las personas, por razones hasta
ahora desconocidas, a ellos no les afecta.
“Los murciélagos no se deshacen del virus
y, además, no se enferman”, dice el microbiólogo Vikram Misra,
uno de los autores del estudio. “Queríamos entender por qué el virus MERS no
apaga las respuestas inmunitarias de los murciélagos como sí lo hace en los
humanos”.
Un murciélago marrón insectívoro puede
permanecer infectado con el coronavirus MERS durante meses porque
las células en el cuerpo del mamífero y el virus han llegado a
coexistir, dicen los investigadores. Y en lugar de matar las células
de murciélago como ocurre con las células humanas, el
coronavirus MERS entra en una relación a largo plazo con
el huésped, mantenido por el sistema “súper inmune” único del murciélago.
La investigación señala que en respuesta a
la presencia del coronavirus MERS, las células del murciélago se adaptan
manteniendo una respuesta antiviral natural en lugar
de producir proteínas causantes de inflamación que
enfermarían al animal.
Al mismo tiempo, el virus
MERS se adapta a las células huésped del murciélago mutando
uno de sus propios genes. El resultado de estas adaptaciones mutuas es
que el virus permanece inactivo durante largos
períodos en el animal a menos que este equilibrio se vea afectado por una
enfermedad u otros factores.
“Se cree que el SARS-CoV-2
funciona de la misma manera”, agregan los autores del estudio. “Esta
información puede ser útil para predecir la llegada de virus similares que
tengan posibilidades de causar pandemias”, añaden.
La
redención del pangolín.- La otra investigación se relaciona a los pangolines,
animales en teoría culpables por transmitir el coronavirus de los
murciélagos a los humanos, y que según un estudio, también serían
inmunes a la mortal enfermedad.
Los investigadores analizaron la secuencia
del genoma de los pangolines y la compararon con otros mamíferos,
como perros, gatos y humanos, estableciendo que los pangolines "han
sobrevivido millones de años de evolución sin un tipo de defensa antiviral
utilizada por todos los demás mamíferos”, como indicó el autor del
artículo, Leopold Eckhart, de la Universidad de Medicina
de Viena en Austria.
El hallazgo, publicado en larevista
Frontiers in Immunology, afirma que
estos pequeños animales carecen de dos genes de detección de virus,
lo que implica que pueden transportarlo sin necesariamente verse
aquejados por ello, un factor clave para vencer al COVID-19.
Estos genes detectan cuando un virus
ingresa al cuerpo y activa una alarma, que desencadena una respuesta
inmune.
El trabajo podría allanar el camino a
descubrir cómo estos animales logran sobrevivir a las infecciones
virales, y ayudar a diseñar tratamientos para personas con infecciones
de este tipo.
En los humanos, el COVID-19 puede causar
una respuesta inmune inflamatoria, llamada tormenta de citoquinas,
que empeora la condición del paciente.
De acuerdo a los autores, suprimir
por medio de fármacos a estos dos genes podría ser una posible
opción de tratamiento para casos severos, pero al mismo tiempo añaden que
podría abrir la puerta a infecciones secundarias.
“El desafío es reducir la
respuesta al patógeno mientras se mantiene un control suficiente
del virus”, sostiene.
Reportaje elaborado por Francisco Aguirre A., del periódico La
Tercera.
Tomado de MSN-Noticias.




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