Titulares

sábado, 8 de febrero de 2020

Zúrich, en Suiza, es un ejemplo de que en cualquier lugar del mundo encuentras un rincón dominicano.

En Zúrich, Suiza.  Hay una calle que impresiona a cualquiera  que se tope con ella, en ella hay un pequeño local que contrasta con el lujo de las grandes tiendas: “La Platanera”, un colmado donde se venden productos dominicanos.


Calle Bahnhofstrasse, en Zúrich, Suiza,
donde se encuentran los principales
bancos de este país y las tiendas más
exclusivas. Cerca está ubicada "La Platanera",
especie de colmado donde se venden
productos de origen dominicano.
Zúrich, Suiza.- Un refrán muy popular dice que “en cualquier parte del mundo, hay un dominicano”. Y esto se demuestra cuando en un reciente reportaje del periódico Hoy, la periodista Rosa Nieves Gómez Grau nos regala una historia sobre un negocio dominicano establecido en Suiza. La historia, la crónica es la siguiente:

Zúrich, la ciudad más grande de Suiza y uno de los centros financieros más importantes del mundo, es una metrópoli con mucha cultura, organizada, limpia, tranquila. Sus habitantes son educados y respetuosos.


En esta ciudad se pagan los mejores sueldos de toda Europa y, por tanto, ha sido elegida por varios años como la urbe con mejor calidad de vida del mundo. Precisamente ese atractivo económico empuja a muchos a escoger este territorio como destino para vivir.

Al caminar por las inclinadas calles del casco antiguo se ven sus edificios medievales perfectamente conservados, donde hay restaurantes, tiendas, y hoteles con aires vanguardistas que recrean un ambiente suizo muy sui generis.


En la calle Bahnhofstrasse, donde se encuentran los principales bancos suizos y las tiendas más exclusivas, hay exquisitas confiterías donde el protagonista es el chocolate, ya que los suizos son los maestros por excelencia en su fabricación. Vemos las vitrinas de los famosos relojes suizos, y llama la atención que hay anuncios en mandarín, por el gran flujo de turistas chinos con gran poder adquisitivo.

Pero hay una calle que impresiona a cualquier dominicano que se tope con ella, y en ella una tienda que contrasta con todo lo anterior: en su frente hay escaparates con plátanos, yuca, batata, yautía, aguacates y frutas tropicales, y tiene un letrero que dice “Bienvenido a La Platanera”.

En "La Platanera" te reciben con sonrisas
y finas atenciones.

Fue como llegar a un colmado dominicano repleto de todos los productos populares de nuestro país. Allí puede conseguir cerveza, ron, sazones, berrón, leche, café, productos de limpieza, cremas, productos para el cabello, para la higiene, refrescos, caramelos y una amplia gama de productos netamente dominicanos.


Simpatía dominicana. Una simpática chica dominicana invita a pasar. Era el 24 de diciembre y la música no podía faltar.

A ritmo de “Volvió Juanita” y “Estas Navidades van a ser candela”, entre otros temas, un grupo de dominicanos esperaba sus pedidos de cerdo asado, pasteles en hoja, pastelitos, quipes, empanadas, bizcochos y demás manjares típicos de las cenas navideñas de la República Dominicana.
Llama la atención un estante que exhibe productos esotéricos que, según su propietaria, son muy solicitados.

Dominicanas emprendedoras. En Zúrich hay una gran comunidad de dominicanos. Entre ellos cabe destacar a dos mujeres emprendedoras. Carol Bottier y Aida Pichardo.

Carol cuenta que llegó a Zúrich en 2001, de vacaciones, y que su prima trabajaba en La Platanera. Regresó en el 2003 y empezó a trabajar allí. Para ese entonces, era un negocio pequeño y su dueño era un señor italiano que falleció en el 2013. Sus hijos vendieron el negocio y Carol y su esposo lo compraron y ampliaron la gama de productos dominicanos.
A La Platanera llegan latinos a comprar comida hecha todos los días, siendo el servicio de chicharrón con yuca el más solicitado.

Carol relata que se ha adaptado a vivir en Zúrich, pero que no se desconecta de sus raíces y trata de inculcarles a sus hijos valores familiares, por eso los trae de vacaciones todos los años a la República Dominicana.

En cuanto a Aida, llegó a Zúrich hace 32 años y su primer trabajo fue en labores de limpieza. En Santo Domingo había hecho cursos de repostería y de gastronomía. Comenzó haciendo bizcochos por encargo y tuvo mucha demanda, por lo que se aventuró y alquiló un local.

Luego incursionó en el área de la comida dominicana, elaborando platos tales como: “la bandera”, “pica pollo”, mofongo o sancocho, entre otros, y convirtió su negocio en un restaurante llamado Delicias Latinas.

Además de los clientes dominicanos, su negocio es frecuentado por brasileños, peruanos, colombianos y suizos que gustan de la comida dominicana.

Después de muchos días disfrutando de fondues, “raclettes” y otros platos suizos, no se podía salir de Delicias Latinas sin saborear uno de sus platos.

Optamos por “la bandera” y estaba ¡deliciosa!

Trabajo y cultura.- La mayoría de los hombres dominicanos radicados en Zúrich trabajan en la construcción, y las mujeres en labores de limpieza. Una minoría de jóvenes profesionales labora en empresas suizas y multinacionales; tal es el caso de Karina Ventura y Janny Pacheco.

Como los dominicanos llevamos la alegría donde vamos, cada 27 de febrero los residentes en Zúrich celebran las fiestas de carnaval llenando las calles de colorido, folklore, alegría y música.

Cada inmigrante tiene su historia, pero no cabe duda de que la alegría, el entusiasmo y el calor humano del dominicano se deja sentir allá donde le toque vivir.

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