Escrito por
La Redacción.
enero 28, 2020
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La
jornada estuvo marcada por las revelaciones surgidas del manuscrito del libro
del ex asesor nacional de seguridad, John Bolton, que respaldan los argumentos
esgrimidos por los demócratas, impulsores del proceso contra el jefe de Estado.
Trump negó las declaraciones y aseguró que Bolton mentía.
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| El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escucha a su entonces asesor de seguridad nacional, John Bolton, en un Salón Oval de la Casa Blanca. |
Washington.- No se encontraba en el pleno
del Senado de Estados Unidos y todavía no se sabe si llegará a testificar, pero
sin duda el ex asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton
fue el gran protagonista esta jornada en el juicio político a Donald Trump por
unas filtraciones que comprometen al presidente norteamericano.
Este lunes tocaba escuchar por segundo día
en la Cámara Alta los argumentos de la defensa del mandatario, que, pese al
revuelo originado por Bolton, hizo referencia indirecta a las filtraciones.
“Tratamos con transcripciones de las
pruebas, información pública disponible, no tratamos con especulaciones”, dijo
uno de los abogados personales de Trump, Jay Sekulow.
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| El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky. |
La sombra de Bolton se alarga.- Bolton,
despedido en septiembre por Trump, ha escrito un libro que se publicará en
marzo, en el que parece que está dispuesto a sacar los trapos sucios de su
antiguo jefe.
De acuerdo a extractos filtrados el
domingo por el diario The New York Times, Bolton afirma en su libro
que el presidente le comunicó que quería seguir reteniendo la ayuda militar a
Ucrania.
Según el periódico, Trump le dijo a
Bolton en agosto que “quería continuar congelando los 391 millones de dólares
de asistencia de seguridad a Ucrania hasta que los funcionarios ucranianos lo
ayudaran con las investigaciones” contra los demócratas, incluidos el
exvicepresidente Joe Biden y su hijo Hunter, que había trabajado para la
compañía de gas ucraniana Burisma.
Estas revelaciones apuntan directamente al
primero de los cargos políticos presentados por los progresistas contra Trump, de
abuso de poder (el otro es de obstrucción al Congreso).
Los demócratas iniciaron las investigaciones
contra el mandatario tras una queja de un informante a los servicios de
Inteligencia por una llamada telefónica en julio entre Trump y su homólogo de
Ucrania, Volodímir Zelenski, en que el estadounidense le pidió al ucraniano que
abriera pesquisas contra los Biden por presunta corrupción en el país europeo.
Según la oposición demócrata, Trump
condicionó la entrega de casi 400 millones de dólares en ayuda a Ucrania y
también la programación de una reunión con Zelenski en la Casa Blanca a su
exigencia de que Kiev anunciara que planeaba investigar a Biden, actual
precandidato de su partido a las elecciones presidenciales de este año.
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| La senadora demócrata Elizabeth Warren |
Trump contraataca.- Ante las filtraciones
del libro de Bolton, el propio Trump y la Casa Blanca han
contraatacado. En un hilo de tuits, el mandatario negó haber pronunciado esas
palabras: “NUNCA le dije a John Bolton que la ayuda a Ucrania estuviera
vinculada a las investigaciones a los demócratas, incluidos los Biden. De
hecho, nunca se quejó de esto al final de su despido público”.
"Si Bolton ha dicho esto, es solo
para vender su libro -aseguró-. Dicho esto, la transcripción de mis llamadas
con el presidente Zelenski son todas las pruebas que se necesitan, además del
hecho de que el presidente Zelenski y el ministro de Exteriores de Ucrania han
dicho que no hubo ninguna presión ni ningún problema".
La portavoz de la Casa Blanca, Stephanie
Grisham, fue más lejos y expresó, en declaraciones a la cadena de televisión
Fox News, sus sospechas sobre el momento elegido para esta filtración del libro
de Bolton.
“Creo que el momento para esto es muy, muy
sospechoso”, reflexionó Grisham, quien denunció que “de repente este
manuscrito ha aparecido por arte de magia en manos de The New York Times,
con unas afirmaciones muy, muy serias”.
El propio Bolton y las editoriales Simon
& Schuster y Javelin Literary negaron en un comunicado conjunto cualquier
coordinación con el diario sobre la publicación de extractos del libro,
titulado “The room where it happened” (la sala donde ocurrió).
Los republicanos, divididos.- La
revelaciones afectan de lleno al debate dentro de las filas republicanas sobre
si citar o no a nuevos testigos en el juicio político, como piden los
demócratas.
Dos importantes senadores republicanos
moderados Mitt Romney y Susan Collins opinaron este lunes que
las filtraciones hacen importante que la Cámara cite a testigos.
“Cada vez es más probable que otros
republicanos se unan a los que pensamos que deberíamos escuchar a John Bolton”, señaló
Romney a los periodistas.
Por su parte, Collins destacó que
"las informaciones sobre el libro de Bolton fortalecen el caso a favor de
testigos y han suscitado conversaciones" entre sus compañeros de bancada.
Sin embargo, otros conservadores como el
líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, han reiterado en
varias ocasiones su oposición a que haya nuevos testigos.
Los demócratas de la Cámara Alta, donde
son minoría, necesitan el respaldo de al menos cuatro republicanos para ganar
el voto a favor de escuchar el testimonio de testigos en el Senado, que podría
celebrarse el viernes




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