Escrito por
La Redacción.
junio 16, 2019
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| Las carreras tecnicas también tienen una gran demanda en el mercado laboral. |
Santo Domingo.- En los próximos
años habrá una alta demanda de profesionales en las áreas de educación y salud
en la región, según establece la segunda entrega de la serie “El futuro del
trabajo en América Latina y el Caribe” elaborada por expertos del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID).
“Nuestras proyecciones indican que,
bajo supuestos razonables, la región necesitará 10.3 millones de maestros, 2.4
millones de médicos y 6.2 millones de enfermeros en los próximos 15 años. Es
decir, el empleo de los profesionales de la educación y la salud casi se
duplicará”, prevén los expertos que toman como referencia el período 2017-2040.
¿En qué se sustentan estas
proyecciones?.-
En el caso de educación las proyecciones son en base a la población en edad de
estudiar, a la matrícula escolar y el número de niños por maestro.
“Los incrementos en las tasas de matrícula
provocarán que el número de niños en la escuela en América Latina y el Caribe
crezca en 34.5 millones”, establece el informe.
El estudio precisa que entre 2018 y 2040
la región pasará de tener de 20 a 13 niños por maestro en preescolar; de 21 a
14 en primaria; y de 17 a 11 en secundaria.
“En resumen, el incremento en la matrícula
y las probables caídas en la razón de niños por maestro implican que en el
futuro se van a necesitar muchos más maestros en América Latina y el Caribe de
los que hay en la región hoy en día”, se reseña en el documento.
El crecimiento de la demanda médicos y
enfermeros se deberá a que el envejecimiento de la población conllevará una
creciente demanda de servicios de salud y a que una proporción importante de
los maestros, médicos y enfermeros que trabajan hoy llegarán a la edad de
jubilación, explican los expertos en el estudio.
Es por esto que los especialistas
concluyen que “los trabajos en educación y salud son trabajos del futuro”.
Esto se debe primero a que los empleos en
estos sectores tienen una baja probabilidad de ser automatizados.
“Muchas de las tareas que realizan
maestros, médicos y enfermeros exigen una serie de habilidades interpersonales
que difícilmente pueden ser reemplazadas por la inteligencia artificial”, se
precisa en el estudio.
El segundo factor que provocará esta gran
demanda de estos profesionales es que la región se encuentra en un proceso de
envejecimiento muy acelerado, lo cual se traducirá en una mayor demanda de
profesionales de la salud y del cuidado.
El tercer factor es que, a pesar de los
avances en la cobertura del sistema educativo, todavía hay margen para aumentar
la matrícula, en particular en preescolar y secundaria.
Además, el número de niños por maestro
continuará disminuyendo, plantean los expertos.
Serán empleos de calidad.- El informe
establece que si se mantienen las tendencias actuales, los nuevos empleos
en educación y salud serán de calidad, con salarios crecientes, menor brecha
salarial de género que en otros sectores y con una mayor tasa de cotización a
la seguridad social.
“En los últimos 40 años, el número de
maestros, médicos y enfermeros en la región se ha cuadriplicado. También, sus
ingresos han crecido de manera notable en los últimos 15 años, tanto en
términos reales como en relación con lo que se observa en otras ocupaciones”,
reseñan los expertos.
A la vez plantean que es fundamental
asegurar que estos nuevos profesionales tengan las habilidades y la formación
que necesitan para ser los maestros, médicos y enfermeros del futuro.
“La capacidad de interactuar con la
tecnología va a ser un factor crítico. Pero igualmente importantes serán las
‘habilidades blandas’, como la capacidad de trabajar con otros y generar
confianza”, dice el informe.
Además de impartir conocimiento, los
docentes del mañana deberán de ser mentores y dar apoyo a los estudiantes en su
proceso educativo. Los profesionales de la salud necesitarán habilidades de
comunicación interpersonal para alcanzar altos niveles de participación de los
pacientes en sus regímenes de tratamiento, y de empatía para transmitir
seguridad y consuelo cuando se trata de enfermedades sin cura o de difícil
diagnóstico.
“Todo esto va a requerir de una concepción
diferente, y de reformas profundas en los sistemas de formación y capacitación
continua de maestros, médicos y enfermeros”, recomiendan.


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