Escrito por
La Redacción.
junio 23, 2019
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El partido busca nuevo liderazgo para ser el referente constitucionalista en Cataluña.
Barcelona.- A finales de 2017, tras las elecciones
autonómicas, Ciudadanos era la referencia del constitucionalismo en Cataluña. Por
primera vez una fuerza no nacionalista ganaba unos comicios catalanes y los más
de 1,1 millones de votos la auparon hacia el grupo más mayoritario en el
Parlament con 36 escaños.
Sin embargo, no consiguieron sumar con el resto de
fuerzas no independentistas para proponer una alternativa en la Generalitat y
finalmente Junts Per Catalunya y ERC obtuvieron los apoyos necesarios para
formar Govern bajo la presidencia de Quim
Torra.
Fue entonces cuando los esfuerzos de la
dirección de la formación naranja empezaron a centrarse en el panorama político
español arrastrando al partido en Cataluña a una relevancia cada vez menor, a
lo que no ayudaba que la agenda del Parlament se supeditase a otras
convocatorias, como las sesiones del juicio en el Tribunal Supremo contra
líderes independentistas.
Las acciones de Cs dentro de la comunidad
prácticamente se limitaban a quejarse por la parálisis parlamentaria y abanderar
las denuncias constitucionalistas por la aparición de lazos amarillos y otra
simbología soberanista en espacios públicos.
Incluso Cs intensificó esta
campaña en los diferentes comicios pasados cuando presentaron, y ganaron,
numerosos recursos ante juntas electorales por la vulneración de la
neutralidad. Uno de ellos derivó en el proceso penal contra Torra por
desobediencia que se sigue en el TSJC por no acatar la orden de la Junta
Electoral Central de retirar una pancarta a favor de los líderes soberanistas
en prisión o fugados.
El ejemplo más claro de la apuesta
nacional del partido fue la decisión de su líder en Cataluña Inés
Arrimadas de presentarse como cabeza de lista por Barcelona en
las elecciones generales de finales de abril y renunciar a ser portavoz en el
Parlament.
La ganadora de los comicios autonómicos de 2017 era la cara visible
de Cs para conseguir un mejor resultado aunque ya en esa ocasión el electorado
empezó a fallar. Y es que en el año y medio que separan los comicios
autonómicos de los generales la apuesta de Ciudadanos por convertirse en
alternativa a un gobierno del PSOE de Pedro
Sánchez le ha pasado factura en Cataluña. Principalmente en sus
esperanzas puestas en las urnas.
Aunque mejoró los resultados respecto a
los anteriores comicios generales y municipales no consiguieron alcanzar las
expectativas creadas si se tenía en cuenta las elecciones autonómicas de 2017.
En toda Cataluña consiguieron en las generales unos 472.000 votos y en las
municipales 178.000.
La diputada de Cs en el Parlament, Lorena Roldan,
considera que estos resultados han permitido crecer a la formación a nivel
territorial con un aumento del 34% de concejales electos.
Es sintomático el caso de Barcelona por
las aspiraciones de Cs al sumar sus fuerzas a las de la plataforma del ex
primer ministro francés Manuel Valls, ya que pese a sacar seis concejales las
disputas internas con la investidura de la alcaldesa Ada Colau han provocado
que la formación naranja se tenga un grupo con cuatro ediles, uno menos que en
la anterior legislatura.
Pese a esto la presidenta del grupo
municipal de Cs María Luz Guilarte señaló que su intención es seguir con «la
voz del constitucionalismo» en el Consistorio aunque buscarán consensos con
otras fuerzas políticas para poder impulsar sus proyectos de ciudad «con
políticas que nos afectan a todos» más allá de las ideologías.
En este caso,
tampoco desdeñan acuerdos con la plataforma de Valls ya que tenían un programa
compartido pero pretenden conseguir un «consenso amplio».
«Tenemos el compromiso de hacer un modelo
de ciudad innovador y convertirla en un referente en Europa» señaló Guilarte quien
añadió que las primeras propuestas irán encaminadas a acabar con la inseguridad
y las desigualdades en Barcelona. Por eso aseguró que sus medidas irán desde
evitar que se pierdan inversiones o mejorar la movilidad, el acceso a la
vivienda y los compromisos climáticos a trabajar para recuperar la economía de
todos los profesionales o mejorar sectores como el turismo que considera
«maltratado» por la actual alcaldesa.
Está claro que Cs debe dar un paso al
frente teniendo en cuenta la posibilidad de adelanto electoral al Parlament
hacia finales de año. La marcha de Arrimadas ha dejado a dos cabezas visibles:
Lorena Roldán y Carlos Carrizosaaunque el partido trabaja para consolidar
una candidatura en los próximos meses a partir de unas primarias. Precisamente
Roldán es uno de los nombres que suenan con más fuerza para presentarse.
Por el
momento, la diputada asegura que su partido sigue con una «oposición firme y
contundente» al Govern denunciado los «problemas graves de Cataluña» como las
largas listas de espera de sanidad, el riesgo de pobreza de la población o que
la comunidad sea la que más barracones tiene en centros educativos.
«Torra no puede pasar más tiempo pendiente
de Waterloo o del juicio del procés que de lo que realmente pasa» con
los catalanes, afirmó Roldán quien recordó que el Parlament debatirá en un
pleno monográfico sus «propuestas para la Cataluña real con soluciones a los
graves problemas que sufrimos» como la fuga de empresas, el desplome de
inversiones o la bajada del turismo, entre otras sociales.
También recordó que Cs es el «el primer
partido en Cataluña que defiende los atropellos contra más de la mitad de los
catalanes» y lamentó la «preocupante dejadez de socialistas y PP que han hecho
la vista gorda, han mirado hacia otro lado cuando les interesa para pactar con
los nacionalistas».
Roldán cree que «estamos ante un presidente del Govern
que insta a desobedecer desde las instituciones de Cataluña, a seguir fuera de
la ley» por lo que afirmó que la «situación grave» de octubre de 2017, con la
Declaración Unilateral de Independencia, se puede repetir ya que «son los
mismos y quieren hacer lo mismo».


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