Escrito por
La Redacción.
mayo 11, 2019
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| El descubrimiento de enormes reservas de petróleo en Guyana podría cambiar el futuro del país. |
Georgetown.- El segundo país
más pobre de Sudamérica se prepara para un auge petrolero que podría
catapultarlo a la cima de la lista de naciones más ricas no solo del continente
sino del mundo. Pero, ¿puede Guyana evitar la llamada maldición del petróleo y
asegurar que sus nuevas riquezas beneficien a todos los guyaneses?
"Muchas personas aún no entienden lo
grande que es esto", dijo el embajador estadounidense en Guyana, Perry
Holloway, en una recepción en la capital, Georgetown, en noviembre pasado.
"En 2025, el PIB aumentará entre un
300% y un 1.000%. Esto es gigantesco. Será el país más rico del hemisferio y,
potencialmente, el país más rico del mundo", dijo entonces Perry Holloway.
Puede sonar exagerado, pero con una
población de alrededor de 750.000, la riqueza per cápita de los habitantes de
Guyana se va a disparar.
Y esto se debe a que ExxonMobil, el
principal operador petrolero en Guyana, dice que ha descubierto una reserva que
equivale a más de 5.500 millones de barriles de petróleo bajo las aguas del
país en el océano Atlántico.
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| Troy Thomas, de Transparencia Internacional en Guyana, es uno de los preocupados por el posible efecto de la "maldición del petróleo". |
"La
maldición del petróleo".- Sin duda, el ingreso de dinero siempre es
bienvenido. Esta antigua colonia británica y único país en Sudamérica con el
inglés como idioma oficial, tiene altas tasas de desempleo y pobreza. Pero la
historia deja una advertencia a Guyana.
El
descubrimiento de petróleo en otras naciones en desarrollo ha exacerbado la
corrupción y
la nueva riqueza generada por la explotación petrolera se desperdició o
benefició a unos pocos.
Además está el riesgo de padecer lo que se
conoce como la "enfermedad holandesa", que pasa por el boom de las
exportaciones de crudo provoque una excesiva apreciación de la moneda local y
fulmine la competitividad del resto de sectores, acabando así con el tejido
productivo del país. Esto es lo que se conoce como la maldición del petróleo.
En Guyana, "la corrupción es
desenfrenada", dice Troy Thomas, director de la oficina de
Guyana de Transparencia Internacional. Y agrega que está "muy
preocupado" por la maldición del petróleo.
Y una crisis política surgida
en los últimos meses es vista por algunos como un signo temprano de los efectos
de la maldición.
Después de que la coalición gobernante
perdiera un voto de no confianza en diciembre, decidió impugnar el voto en los
tribunales, en lugar de convocar elecciones.
Esto desencadenó en protestas en el país.
"Todo lo que pedimos es que el
gobierno respete nuestra constitución", le dice a la cadena BBC una
manifestante parada frente al edificio de la presidencia de Guyana.
"Solo quieren permanecer en el poder
y controlar el dinero del petróleo", agrega.
La batalla legal continúa y esta semana la
Corte de Justicia del Caribe analiza la última apelación en el caso.
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| Vincent Adams dice que la educación es clave para evitar caer en la trampa en la que otros países ya cayeron. |
Apostar
por la educación.- "Hemos visto las experiencias en otros
países",
dice Vincent Adams, director de la Agencia de Protección Ambiental de Guyana,
que trabajó durante tres décadas en el Departamento de Energía de Estados
Unidos.
"Obtuvieron toda esta riqueza
petrolera y muchos de esos países están ahora peor que antes de descubrir el
petróleo".
Para Adams, hay una clave para evitar esa
trampa: "Educación,
educación, educación", dice. "Es la mejor inversión que este país o
cualquier país puede hacer".
Adams está impulsando una renovación de la
facultad de ingeniería en la Universidad de Guyana. Pero preparar a los jóvenes
guyaneses para esta nueva industria lucrativa no es sencillo.
"Desafortunadamente no tenemos
laboratorios para un programa de ingeniería petrolera", dice Elena Trim,
decana de la facultad.
También ha sido un desafío atraer talento
académico con experiencia relevante. "Nuestros salarios no son tan
altos", dice con una risa irónica.
"Cuando la gente se postula a la
Universidad de Guyana y les informamos sobre nuestro nivel salarial, no
terminan aceptando la oferta".
No obstante, incluso en esta etapa
temprana, la industria petrolera de Guyana ya ha estado contratando graduados
de la facultad en otras especialidades de ingeniería. Hace dos años, 10 de
ellos consiguieron trabajo en una petrolera. El año pasado, la misma compañía
pidió 20 profesionales más.
"Ahora están contratando a nuestros
estudiantes como pan caliente", dice Trim.
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| Colin Marks teme que las potenciales nuevas riquezas no beneficien a la comunidad. |
Escepticismo.-
En
Sofia, uno de los barrios más pobres de Georgetown, hay menos optimismo.
Algunas de las viviendas de construcción
precaria tuvieron acceso a electricidad y agua corriente recién este siglo.
"En esta comunidad vive cerca del 10%
de la población de la ciudad, pero el 10% de los recursos de la ciudad no se
están gastando aquí", dice Colin Marks que dirige el centro juvenil en el
barrio.
Esto ayuda a explicar el escepticismo
acerca de cuánto se extenderán los beneficios del petróleo.
"La mayoría de la gente es sensible a
eso porque hay más puntos negativos (en la explotación petrolera) para Guayana
que positivos. Y eso pasa por lo que sucede a nivel político. Has visto lo que
sucedió en Guinea, Nigeria, en la vecina Venezuela. Así que la gente no está
muy segura", afirma.
"En
una comunidad como esta, solo queremos saber que si hay dinero del petróleo,
tendremos una parte. Queremos beneficiarnos de él", concluye.
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