Escrito por
La Redacción.
noviembre 07, 2018
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Maria Corina Machado es la dirigente del sector más intransigente de la oposición venezolana. Ella opina que las gestiones de España pueden darle oxígeno al presidente de Venezuela, Nicolas Maduro.
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| Maria Cotrina Maschado |
Caracas,
Venezuela.-
Maria Corina Machado (Caracas, 1967) y algunos de sus seguidores fueron
agredidos hace dos semanas con golpes, botellazos y palos por una turba de
militantes chavistas y empleados de la alcaldía de Upata, pueblo en el cual
hacían un recorrido político, en el estado Bolívar, al sur selvático del país.
La dirigente sufrió personalmente varias contusiones.
Las zonas auríferas del macizo guayanés,
decretadas como estratégicas por el Gobierno de Nicolás Maduro, concitan toda
suerte de ilícitos, que han sido denunciados por Machado, y son objeto de
negras leyendas en torno a los intereses creados de grupos irregulares,
políticos y militares codiciosos y explotadores ilegales.
Fundadora de “VCente Venezuela”, Machado,
que ya había sido advertida de lo que le podía suceder si visitaba las zonas
mineras, recorre el país en automóvil todo el tiempo. Está al frente de los
sectores más intransigentes de la oposición a Maduro. Hace dos años que abjuró
de la unidad de las fuerzas críticas con el chavismo como criterio sagrado.
La rigidez de sus opiniones le ha impedido
extender alianzas. La coherencia y la continuidad de sus postulados en esta
etapa de la crisis venezolana, sin embargo, le han hecho ganar en autoridad y
credibilidad. Ella, en cualquier caso, busca difundir su mensaje.
Pregunta. ¿Cómo evalúa los intentos del Gobierno español de Pedro Sánchez para tratar de comprometer al Gobierno de Venezuela con un acuerdo político con la oposición?
Respuesta. La
comunidad internacional debe asumir que frente a un Gobierno mafioso como el de
Maduro no hay punto medio. La operación que plantea España al régimen le es muy
efectiva. Cuando siente que las presiones internas y externas se sincronizan
para buscar el quiebre de la dictadura, diseñan estos mecanismos para
descomprimir y darle oxígeno a Maduro.
P. ¿El Gobierno
gana oxígeno? Maduro políticamente no está ganando nada.
R. Eso es lo
que va a ocurrir en esta oportunidad. Ni los venezolanos lo aceptan, ni la
comunidad internacional cae en esa trampa. Hay condiciones que han cambiado
frente a los cuatro intentos previos de falsos diálogos, que sí le hicieron el
favor a Maduro, sí lo ayudaron a desmovilizar a la opinión pública. Luego de
los cuatro meses de protestas en el 2017, en los cuales convocamos a un
referéndum popular y se manifestaron contra Maduro, por la Asamblea Nacional y
la democracia, siete millones y medio de venezolanos; luego de una farsa en la
gestación de la Constituyente, que 50 países desconocieron, apareció el diálogo
de marzo, en la República Dominicana, en la cual cayó un sector de la comunidad
internacional y la dirigencia. Aquí hay dos posiciones: quienes dicen que
Maduro debe quedarse y quiénes pensamos que Nicolás Maduro debe salir ya del
poder. Entre quienes sostienen que Maduro debe quedarse hay inserto un
pequeño sector que perteneció a la oposición, que piensa que no hay fuerza para
enfrentarlo y derrotarlo, y por lo tanto está dispuesta a cohabitar con el
Gobierno, a capitular. Pero más del 85% de los venezolanos no toleramos una
operación de apaciguamiento con un sistema de mafias.
P. ¿Cómo es que
en Venezuela no habrá una desenlace violento si se procede como usted dice?
R. Si este
fuera un país proclive a la violencia y el enfrentamiento político, no te
quiero decir cómo estaríamos hoy. No minimizo el riesgo de las redes
criminales. En Venezuela no habrá una guerra civil. Los que alertan de más en
contra de una guerra civil lo que buscan es crear la angustia del cambio
político para apaciguar y mantener el status quo.
P. ¿Puede usted
visitar barriadas populares que hayan estado dominadas por el chavismo?
R. Totalmente.
Lo he hecho muchas veces. A cada rato se me acercan, mucha gente que tiene poco
tiempo que rompió con Maduro, esos son los más emotivos.
P. Hay gente
que opina que el tránsito que usted plantea puede demorarse 15 años más en
cristalizar.
R. Claro, y
dialogando en los términos actuales no podemos estar 40 años. El camino que
queda es usando la fuerza. Fuerza no es violencia: fuerza es la sociedad
organizada para protegerse, informarse, decir la verdad, desafiar. Al día
siguiente de la agresión que sufrimos en Upata organizamos un acto de respuesta
multitudinario en Puerto Ordaz, un mensaje frente al Gobierno con gran
contenido.
P. ¿Qué opina
de la propuesta de llamar a la gente a votar en caso de que el Gobierno de
Maduro presente una nueva Constitución?
R. ¿Vamos a
reconocer un llamado de la Constituyente? Cualquier resultado en un proceso
como ese sólo busca legitimar a Nicolás Maduro. ¿Qué se va a ganar, si se gana?
Nunca he dicho que esta es una fórmula fácil, o que esto es para mañana. Sí
creo que hemos acumulado muchas fuerzas, desde varias direcciones, y que con un
esfuerzo adicional podemos llegar al punto de quiebre. Es una decisión de
coraje, de desafío, de desobediencia cotidiana.
P. ¿Piensa
usted que Pedro Sánchez está en sintonía con Zapatero respecto a la crisis
venezolana o aprecia un matiz?
R. Quisiera
pensar que no. Que se escuchen las voces del Parlamento español y en el
europeo, haciendo llamados al Gobierno de España. El pueblo español está
claramente con la sociedad venezolana: cuántos españoles no han vivido y viven
aquí y cuantos venezolanos no hay ahora en España. El tiempo de la ingenuidad
se ha terminado. ¡Se burlaron del Papa¡ ¿Por qué eso va a cambiar ahora?
P. ¿Ha pensado
que podría terminar presa?
R. Aquí no
vivimos día a día; lo hacemos de instante a instante. Veremos qué pasa. A mí
muchos militares en las alcabalas [controles] se me cuadran, me comentan cosas
indignados en voz baja, me saludan con muchísimo respeto.


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