Escrito por
La Redacción.
noviembre 15, 2018
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| Luis Inácio Lula da Silva el día que lo sentenciaron. |
Sao
Paulo.-
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó este miércoles sentirse
el “trofeo” de la operación anticorrupción Lava Jato, por la que cumple una
pena de más de 12 años de prisión, durante un interrogatorio judicial que
supuso su primera salida de la prisión de Curitiba (sur), donde ingresó en
abril.
“Yo me considero un trofeo, yo era un
trofeo que la Lava Jato precisaba entregar. No sé por qué no les gusto, pero yo
era un trofeo que necesitaban entregar”, afirmó el exmandatario en la audiencia
que se extendió casi tres horas en la sede de la Justicia Federal de Paraná.
El patriarca de la izquierda brasileña, de
73 años, dejó por primera vez el edificio de la Policía Federal en Curitiba
para responder al interrogatorio conducido por la jueza Gabriela Hardt, quien
comanda provisionalmente la operación anticorrupción “Lava Jato” en sustitución
de Sergio Moro, futuro ministro de Justicia del presidente electo Jair
Bolsonaro.
El popular magistrado, convertido en
enemigo frontal del expresidente, fue quien decretó su ingreso en prisión desde
el pasado 7 de abril, cuando comenzó a cumplir una pena 12 años y un mes de por
corrupción pasiva y lavado de dinero.
En este nuevo proceso, el expresidente
(2003-2010) también responde a las mismas acusaciones, esta vez por haber
facilitado supuestamente a las constructoras OAS y Odebrecht contratos con la
estatal Petrobras a cambio de obras en una hacienda en Atibaia, interior de Sao
Paulo.
En ambos casos, Lula se declara inocente y
asegura que los procesos forman parte de un complot en su contra.
Durante el interrogatorio, cuyos videos fueron
publicados después por la Justicia, el fundador del Partido de los Trabajadores
(PT) negó ser dueño de la hacienda y tener conocimiento de las obras
realizadas.
“La hacienda no era mía y yo no tenía
obligación de preguntar ni de saber”, repitió en varias oportunidades.
El interrogatorio fue más corto y menos
tenso que el protagonizado en mayo del año pasado con Moro, aunque no estuvo
exento de momentos difíciles.
Al comienzo de la sesión, Lula y la jueza
Hardt discutieron brevemente cuando el expresidente cuestionaba si la justicia
lo consideraba dueño de la hacienda. La magistrada dijo que la acusación no
versaba sobre la propiedad y frenó los intentos de argumentación de Lula
advirtiendo que el interrogatorio estaba a su cargo.
“Si usted va a comenzar en ese tono
conmigo, vamos a tener problemas”, aseguró.
Humor.-
Lula
también se dijo “cansado de mentiras”, y en varios momentos lanzó sus dardos
contra una presentación de powerpoint mostrada en una rueda de prensa de la
investigación, en la que uno de los fiscales de la megaoperación mostraba
varios cuadros indicando crímenes direccionados hacia el expresidente.
“Cuando vi el powerpoint le dije al PT que
si fuese presidente del partido pediría para que todos los miembros de Brasil
entero demandaran al Ministerio Público para que probase ese powerpoint”, dijo.
Hardt reaccionó calificando la
intervención de “intimidación”.
Más delgado pero con buen semblante, Lula
también mostró momentos de buen humor. Consultado sobre si la hacienda pasó por
reformas durante la Copa Brasil-2014, el expresidente dijo no estar al corriente
y acotó que “quien estaba pasando por reformas en esa Copa era la Seleçao”.
Luego, cuando uno de los presentes se
disculpó por tener que abandonar antes la audiencia, el expresidente dijo: “¿No
me quieres llevar contigo?”, levantando risas en la sala.
Sin
contacto.- Lula
llegó a la sede de la Justicia Federal a las 13H40 locales. Un fuerte operativo
de seguridad acompañó la caravana de vehículos que salió de la Policía Federal,
frente a la cual decenas de militantes cantaban y enarbolaban banderas en su
apoyo.
El convoy abandonó el edificio por un
portón trasero. “Sabíamos que no le iban a dar el gusto a Lula de vernos, pero
igual le mandamos ánimos, para que sienta nuestra compañía”, dijo Susi
Montserrate, en la vigilia que se instaló en un terreno vecino desde que Lula
fue detenido.
Por la mañana, el exmandatario recibió a
sus abogados y a Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores
(PT, izquierda) en las presidenciales de octubre, en las que resultó electo el
ultraderechista Bolsonaro con 55% de los votos.
Diputados y senadores del PT acompañaron
la manifestación, así como la de grupos más nutridos de personas que se
movilizaron hasta el edificio donde Lula fue interrogado.
“Teníamos mucha expectativa de verlo. Hace
222 días que está preso”, dijo Regina Cruz, dirigente sindical, apostada al
frente del poder judicial.
Terminado el interrogatorio, a las 18H00
locales, el expresidente regresó bajo el mismo operativo a la Policía Federal.
Según analistas, no es previsible una
definición en la justicia por este caso antes de enero. Otros cuatro casos
pesan sobre el popular líder.


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