Titulares

sábado, 10 de noviembre de 2018

La caravana de migrantes centroamericanos ha sufrido su primera fractura considerable


Ya la caravana de migrantes está fragmentada; muchos se van en metro y por otras vías rumbo a Estados Unidos, otros deciden quedarse en albergues.

  
El vagón de un metro repleto de migrantes que
han decidido irse por esta vía hacia Estados Unidos.
Ciudad México.- Un grupo de alrededor de cientos de migrantes, la mayoría hombres que viajan solos, ha decidido desde las primeras horas de este viernes seguir hacia Estados Unidos, después de haber permanecido cinco días en Ciudad de México.

Unos mil migrantes centroamericanos se han trasladado
en metro desde México hacia Estados Unidos desde
las primeras horas de este viernes hasta la madrugada
de este sábado.





Muchas han decido emprender, por su cuenta, camino hacia Estados Unidos, pese a que los coordinadores del éxodo centroamericano, que aglomera a más de 6.000 personas solo en la capital mexicana, habían determinado en una asamblea que se celebró en la noche del jueves que retomarían el camino "sí o sí" y que avanzarían juntos.


Tras seis dias en la capital mexicana
muchos han emprendido viaje hacia Estados Unidos
Todo cambió en el transcurso de la madrugada, después de que les pidieran quedarse unas horas más. Pero la espera ha sido demasiado larga, las promesas han sido muchas y la paciencia de cientos se ha agotado.

"Ya no queríamos estar ahí, estábamos hartos, no podíamos esperar más", afirma Marvin Padilla, un migrante hondureño de 38 años. Se espera que el resto del colectivo salga este sábado.

Los integrantes de la caravana de migrantes
centroamericanos no han confrontado
dificultades para abordar el metro en México
los días viernes y sábado. 
"¡Vámonos, vámonos!". Los gritos, los silbidos y la confusión han aparecido antes de que cayeran los primeros rayos de sol en el estadio Jesús Martínez Palillo, que alberga a la caravana de migrantes más grande y más adelantada en el camino hacia Estados Unidos.

Un enjambre de reporteros, representantes de organizaciones de Derechos Humanos y trabajadores del Gobierno intentaban descifrar lo que sucedía. Eran las cinco de la mañana y se esperaba un éxodo masivo. Había, en cambio, una tensa calma.

La caravana de migrantes tomó decisiones cruciales para su travesía durante la última asamblea.


Estos centroamericanos se dirigen la mañana de este
sábado hacia la estación del Metro de Cuatro
Caminos en Ciudad Querétaro, México.
Se había resuelto de forma unánime que no iban a quedarse el viernes, que la próxima parada sería Querétaro (a 220 kilómetros de la capital) y que la ruta hacia la frontera sería Tijuana, la opción más lejana, pero también la más segura.


Luego de estar frente a la estación del Metro,
muchos decidieron volver al albergue. 

El mayor problema de los organizadores desde hace un par de semanas había sido conseguir autobuses para transportar a toda la caravana, pero sobre todo para sus integrantes más vulnerables: niños y niñas agotados, mujeres embarazadas, adultos mayores y hombres enfermos tras una travesía que ha durado más de tres semanas.

Estación del Metro en Ciudad Deportiva, México,
desde donde muchos migrantes centroamericanos
han partido hacia Estados Unidos.
“Compañeros, no nos vamos a ir de aquí sin los buses”, prometió Milton Benítez, desde uno de los templetes de Ciudad Palillo, como se apoda a un albergue que se ha convertido en una Honduras en miniatura.


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