Escrito por
La Redacción.
noviembre 20, 2018
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| alambrada en la frontera entre México y Estados Unidos. |
Laredo.- Comenzaron a
trabajar en el frío de la mañana de este martes y se movieron rápidamente,
desenrollando carrete tras carrete de alambre de espino, atándolo a postes
clavados en el suelo.
En tres días, la reluciente valla de
concertina que llega hasta los hombros emergió como una serpiente plateada
bordeando la orilla de un río hasta donde alcanza la vista.
Este fue el trabajo de aproximadamente 100
soldados del 19° Batallón de Ingenieros del ejército estadounidense, asentado
en Fort Knox, Kentucky.
Los efectivos no están en una lejana zona
de guerra lejana, sino en Laredo, una concurrida ciudad en la frontera con
México dominada por un tramo del Río Grande.
El presidente Donald Trump envió unos
5.800 soldados a la frontera para prevenir la llegada de grandes grupos de
migrantes centroamericanos que viajan a través de México, una medida que los
críticos denunciaron como un intento de sacar rédito político antes de las
elecciones de mitad de mandato celebradas a principios de este mes.
Trump dijo que el avance de la caravana de
migrantes implicaba una "emergencia nacional" ante lo que calificó de
"invasión" con "pandilleros y algunos matones muy
malos".
Hasta ahora, lo más visible del despliegue
de Trump es la alambrada, un obstáculo físico diseñado para conducir a los
migrantes peticionarios de asilo hacia los puntos de entrada organizados en
territorio estadounidense.
Pasteles.- Durante el fin de
semana, se pudo ver al pelotón del teniente Alan Koepnick extendender la
alambrada a lo largo de la rivera de un tranquilo parque junto al río, cerca
del centro de Laredo.
Mientras las familias paseaban perros,
cocinaban salchichas a la parrilla y se relajaban, los soldados montaron el
alambre no sin rasgarse en alguna ocasión los uniformes de camuflaje con las
púas metálicas.
Koepnick reconoció que algunos vecinos de
Laredo mostraron su inquietud por las vallas y la presencia de las tropas.
"Pero también hay mucho apoyo, gente
que viene, veteranos que nos dan la mano, nos traen pasteles, agua... cosas
así", explicó a la AFP Koepnick.
Unos 100 metros detrás de él, se puede ver
a un grupo de personas en la margen mexicana del río.
.
"Verá gente del otro lado del río,
maldiciéndonos en español y arrojándonos botellas. Pero en este lado es más
positivo", dijo Koepnick.
El teniente y sus hombres van desarmados,
aunque un grupo de policías militares armados permanecen a su lado como
"fuerza de protección".
Las leyes de Estados Unidos no autorizan a
los militares a ejercer funciones policiales, por lo que los soldados no
tendrán ninguna interacción directa con los inmigrantes.
Trump, que desea construir un muro a lo
largo de los 3.200 km de frontera con México, elogió la semana pasada el
trabajo militar: "Ellos construyeron grandes vallas, construyeron una
cerca muy poderosa".
Laura Pole, una turista británica que
visita Laredo por tercera vez, se mostró menos entusiasta. "Me recuerda a
Hitler y los campos de concentración", dijo, aunque reconoció que
"realmente no sé qué es lo mejor que se puede hacer".
Sin
riesgo de combate.-
La misión fronteriza colocó al ejército bajo la luz de un foco incómodo y el
secretario de Defensa, Jim Mattis, visitó la semana pasada a las tropas
desplegadas en la frontera.
Mattis aseguró que "no hacemos (allí)
maniobras" militares y que el trabajo a corto plazo era ayudar a los
agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), que cuentan con pocos
recursos, y colocar obstáculos físicos en el límite.
Después de que algunos efectivos se
quejaran ante los medios sobre el propósito de la misión, ahora tienen
estrictas órdenes de no dar sus opiniones personales a la prensa.
Foco
en Tijuana.-
Grandes grupos de las caravanas no se dirigen a Laredo, sino a Tijuana, poco
más de 2.000 kilómetros al oeste, donde las autoridades dicen que ya han
arribado más de 3.000 migrantes.
Sin embargo, un agente estadounidense de
aduanas, que dijo no estar autorizado a dar su nombre, mostró su satisfacción
con la asistencia militar, ya que cada día "cientos" de migrantes
intentan cruzar el tramo de aproximadamente 50 km de la frontera que patrulla.
Está previsto que el despliegue militar
finalice el 15 de diciembre y no está claro qué pasará con la alambrada.
Los vientos que soplan en el valle del Río
Grande están acumulando basura, ropa y bolsas de plástico a lo largo de la
concertina.
"Nadie parece saber cuándo se
desmontará. Realmente no es nuestra decisión", explicó Koepnick.


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