Escrito por
La Redacción.
octubre 05, 2018
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| Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos. |
Washington.- El vicepresidente de Estados
Unidos, Mike Pence, acusó este viernes a China de proporcionar un “salvavidas”
al presidente venezolano, Nicolás Maduro, con los créditos que concede a
Venezuela a cambio de crudo, y condenó que Panamá, República Dominicana y El
Salvador hayan roto sus lazos con Taiwán.
“Pekín ha proporcionado un salvavidas al
corrupto e incompetente régimen de Maduro en Venezuela, prometiendo 5.000
millones de dólares en créditos cuestionables que pueden ser pagados con
crudo”, dijo Pence en un discurso sobre China en el centro de estudios Hudson
Institute.
China es, desde la pasada década, uno de
los más importantes socios comerciales de Venezuela, país que le paga gran
parte de los créditos e importaciones con petróleo, fuente energética de la que
el país suramericano posee las mayores reservas del planeta.
El vicepresidente estadounidense alertó de
que ese sistema está “cargando al pueblo venezolano con más de 50.000 millones
de dólares de deuda”, y advirtió de que China “usa la llamada ‘diplomacia de la
deuda’ para aumentar su influencia”.
“Ofrece cientos de miles de millones de
dólares en créditos de infraestructura a gobiernos desde Asia hasta África,
pasando por Europa e incluso Latinoamérica. Pero los términos de esos créditos
son opacos, y los beneficios fluyen abrumadoramente hacia Pekín”, advirtió.
Pence también lamentó que el Partido
Comunista Chino haya “convencido a tres países latinoamericanos” -en referencia
a Panamá, República Dominicana y El Salvador- de “romper lazos con Taipei y
reconocer a Pekín”.
“Estas medidas amenazan la estabilidad del
estrecho de Taiwán, y Estados Unidos las condena”, agregó.
“Aunque nuestro Gobierno seguirá
respetando nuestra política de una sola China (…), Estados Unidos siempre
creerá que el abrazo de la democracia en Taiwán muestra un camino mejor para
todo el pueblo chino”, aseguró Pence.
La política de “una sola China”, que Pekín
impone como base de sus lazos con cualquier país, significa que el único
Gobierno chino al que debe reconocer Washington es el que tiene sede en Pekín,
lo que le aleja de las aspiraciones independentistas de Taiwán.
El presidente de EEUU, Donald Trump, puso
en duda su respeto a esa política poco antes de llegar al poder, en diciembre
de 2016, cuando habló por teléfono con la mandataria de Taiwán, Tsai Ing-wen,
en el contacto de mayor nivel entre Washington y Taipei en casi 40 años.
No obstante, Trump se comprometió a
respetar la política de “una sola China” en febrero de 2017, lo que le permitió
encauzar sus relaciones con el Gobierno chino, al que no obstante pueden
molestar las palabras de Pence en apoyo del modelo “democrático” en Taiwán.


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