Escrito por
La Redacción.
octubre 27, 2018
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| Jair Bolsonaro y Fernando Haddad |
Sao
Paolo.-
Brasil vota este domingo a su próximo presidente, y la elección no podría estar
más ajustada. El congresista de ultraderecha Jair Bolsonaro, que lidera las
encuestas, ha descrito un Brasil en guerra: con los delincuentes, con los
políticos corruptos, con las ideas izquierdistas y, de alguna forma, con él
mismo. La campaña del ex capitán del ejército promete un "gobierno
decente, diferente a todo lo que nos llevó a una crisis ética, moral y fiscal".
Por su parte, su rival, Fernando Haddad,
es considerado por muchos el reemplazo de su mentor y fundador del Partido de
los Trabajadores, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. El otrora popular
Lula fue vetado en la boleta tras una condena por corrupción, por la que está
encarcelado. Haddad es el sucesor elegido por él, y el exalcalde y ex ministro
de Educación se ha esforzado para mostrarse como independiente.
El éxito de la campaña de Bolsonaro, que
se aprovechó de una oleada de descontento con la política tradicional, tomó a
muchos por sorpresa. Se centró en combatir la delincuencia y en cortejar a la
comunidad empresarial con la promesa de poner en marcha políticas económicas de
corte liberal.
Recabó el respaldo de los más fieles al
partido, pero un enorme caso de corrupción ha mermado sus filas y Haddad tuvo
problemas para convencer a muchos fuera de la órbita de la formación.
A continuación, tres cosas a saber sobre
los candidatos y sus propuestas:
JAIR
BOLSONARO
DELINCUENCIA.-
El
centro de la campaña de Bolsonaro fue su promesa de reducir la elevada tasa de
criminalidad de Brasil. La mayor nación de Latinoamérica es la primera del
mundo en número total de homicidios. El año pasado, un récord de 63.880
personas murieron asesinadas. Muchos brasileños conviven a diario con el miedo
a sufrir atracos.
Bolsonaro presentó esta lucha como una
moral, entre las fuerzas del bien y el mal. Se comprometió a dar vía libre a la
policía en el uso de la fuerza y a aliviar las restricciones de armas para que
la población pueda defenderse. Además, sugiere rebajar la edad mínima a la que
los acusados pueden ser juzgados como adultos a 16 años.
ECONOMÍA.-
Según
él mismo reconoce, no sabe mucho de economía, pero con su elección de un
economista que estudió en la Universidad de Chicago como asesor se ganó a gran
parte de la comunidad empresarial. Se comprometió a reducir el tamaño del
gobierno, incluyendo recortar el número de ministerios, y a realizar una
reforma de las pensiones que podría recortar al menos algunos beneficios.
Además, busca privatizar muchas empresas estatales. Pero dado que se acaba de
convertir a la teoría del liberalismo económico, algunos observadores se
preguntan por cuánto tiempo y cómo de cerca estará de estos principios.
AUTORITARISMO.-
Bolsonaro
ha elogiado la dictadura que gobernó el país entre 1964 y 1985, calificando ese
tiempo como una época más sencilla y segura. Muchos, especialmente los
disidentes que combatieron contra ese régimen, se molestaron con esa
descripción, señalando que el gobierno militar torturó a miles de personas y
mató a cientos. Junto a su promesa de dar "carta blanca" a la policía
para balear a sospechosos y sus palabras despectivas hacia muchos grupos
minoritarios, algunos temen que con Bolsonaro en el poder puedan perderse
derechos civiles y se debiliten las instituciones democráticas. Bolsonaro
rechazó estos temores.
FERNANDO
HADDAD
ECONOMÍA.-
Haddad
ha hecho del sufrimiento de los brasileños durante una prolongada recesión el
núcleo de su campaña, culpando en gran medida a las reformas del presidente
Michel Temer, aunque la economía empezó a hundirse cuando el Partido de los
Trabajadores estaba aún en el poder. Gran parte de su programa busca revertir
lo logrado por Temer, incluyendo la retirada del techo de gasto gubernamental y
de una ley que flexibilizó las leyes laborales y redujo beneficios. Además
propone congelar un plan de privatizaciones y se comprometió a crear empleo,
incrementar la inversión pública, abaratar el acceso al crédito y reformar el
sistema fiscal para que sea más progresista.
PROGRAMAS
SOCIALES.- El
candidato prometió hacer de la inclusión social y económica el centro de su
agenda, reduciendo las desigualdades que llevaron a amplios sectores de la
sociedad a los márgenes. El candidato del Partido de los Trabajadores dijo que
reformará el sistema educativo, ampliará el de salud e incrementará de forma
significativa las asignaciones de un programa de bienestar. Su foco estuvo
especialmente sobre los más pobres y apuntó que implantaría un plan nacional de
seguridad alimentaria ante las evidencias de que la recesión mermó los avances
en ese sector.
DEMOCRACIA.-
Haddad
acusó al gobierno de Temer de pisotear los derechos de trabajadores, mujeres,
negros, indígenas y otros grupos marginados y dijo que la presidencia de
Bolsonaro solo empeoraría esta situación. Alerta sobre un Brasil gobernado por
el odio y la intolerancia y se presentó a sí mismo como el único candidato que
puede salvar la democracia.
Aunque algunos de los rivales de
Haddad en la primera ronda de las presidenciales se han unido en torno a esta
idea, muchos han decidido mantenerse al margen. Por el momento no ha conseguido
convertir esto en un grito de guerra generalizado.


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