Escrito por
La Redacción.
octubre 26, 2018
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Es difícil no impresionarse con las imágenes de la caravana de migrantes centroamericanos que camina por México rumbo a Estados Unidos.
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| Un segundo gran grupo de centroamericanos ya ha emprendido viaje, en caravana, hacia los Estados Unidos, vía México. |
México.- Son miles de personas que una vez
llegada la noche duermen con sus niños pequeños sobre el pavimento. Los que
tienen suerte, sobre un plástico o cartones.
De cerca se les ve exhaustos de caminar
por kilómetros y kilómetros bajo un sol abrasador y un calor de justicia. Tienen
las caras llagadas, los pies con ampollas. Caminan kilómetros y kilómetros cada día y
comen lo que la gente les regala a su paso.
Y aunque también les dan agua, algunos
tienen los ojos salidos de la deshidratación. también van numerosos niños.
No hay quien pueda decir el número exacto
de personas que decidieron saltarse a las autoridades migratorias en la
frontera con Guatemala y entrar a México para recorrerlo en bloque.
Las cifras más conservadoras de los
gobiernos locales hablan de al menos 5.000 personas. Los medios hablan de más
7.000.
Mientras que en las fotos aéreas donde se
ve a la caravana avanzando por las carreteras de Chiapas, en el suroeste de
México, no se le ve el fin.
La mayoría de sus integrantes salieron de
Honduras el 12 de octubre pasado como parte de un movimiento que, dicen,
organizaron por redes sociales, como Facebook y Whatssap.
Y a pesar de las dificultades que han
enfrentado, ahora los sigue una "segunda caravana":
cientos de personas que comenzaron el viaje desde Honduras días después.
Son unas 1.500 personas más, según la
Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala, adonde llegaron ya.
Pobreza
y violencia.-
"Yo no quise salir en la primera caravana. Pero, la semana pasada, las
maras me amenazaron y decidí irme de Honduras", explica Carlos, uno
de los integrantes de esa nueva marcha.
"Lo más importante es proteger a mi
esposa y a mi hija de 2 años", explica el joven, quien trabajaba como
taxista en Tegucigalpa.
"Yo no me enteré de la primera salida
masiva de gente, cuando supe ya iban lejos", dice por su parte Aldo, de 27
años y con 2 hijos.
"Así que, cuando oí que más gente iba
saliendo, quise también intentar una vida mejor. Allí no tenía trabajo ni
esperanza de encontrarlo", le dice a BBC Mundo.
El padre Mauro Verzeletti, director de La
Casa del Migrante de la Ciudad de Guatemala, cuenta que por su refugio pasan
unas 300 personas cada día.
"La gente está cansada de la pobreza
y la violencia. Es impresionante el flujo migratorio. Todos los días estamos en situación
de emergencia", afirma.
En el refugio les dan comida, ropa,
medicina. "Muchos niños llegan desnutridos y con problemas de
estómago", destaca Verzeletti.
Según el sacerdote, el gobierno de
Honduras ha privatizado todos los servicios como la salud, la educación y ahora
la gente tiene que comprar todo para poder sobrevivir.
"Es muy difícil, por eso se han
decidido por el éxodo y abandonar su país", le dice a BBC Mundo. Y Verzeletti
no es el único que habla en esos términos.
"Esto no es una caravana, es un
éxodo creado por el hambre y la muerte", me dijo en México el activista
pro migración Irineo Mujica, director de la ONG Pueblos sin Frontera, quien fue
arrestado unos días por la policía y luego fue puesto en libertad.
Momento
especial.-
"Éxodo" es una palabra bíblica que describe a una gran cantidad
de gente deja su país y se va hacia donde cree que pueden encontrar
mejores condiciones de vida, explica el académico de la UNAM, Rodrigo Páez
Montalbán.
"Y yo creo que eso es lo que está
pasando en este momento", coincide con Mujica y Verzeletti.
Páez Montalbán también destaca además que
muchos Hondureños han deciden migrar en masa en un momento muy especial:
muy cerca de las elecciones de medio término en Estados Unidos y
del cambio de gobierno en México.
México está bajo una enorme presión de
Estados Unidos de no dejar a los migrantes llegar hasta su territorio.
El país de América Latina ha dicho que los
migrantes centroamericanos deben presentar visa o solicitar refugio.
Por su parte, el presidente de Estados
Unidos, Donald Trump, ha advertido que, de no detener el flujo de inmigrantes,
militarizará la frontera con México y cortará la ayuda de su gobierno a
Centroamérica.
Esto, sin embargo, no ha detenido a los
que que están decididos a escapar de su realidad para buscar una vida mejor.
"Todos los días está saliendo gente
de Honduras. Yo lo único que quiero es poder trabajar en buenas
condiciones", explica Mauricio, quien ya está en Guatemala.
"Me gustaría llegar a Estados Unidos,
pero también podría ser en México", le dice a BBC Mundo.
Mauricio también dice que le ha gustado
caminar en caravana porque así no ha tenido miedo.
"Salí solo con mi esposa y mis 4
hijos, pero en el camino hemos ido encontrando mucha más gente",
cuenta.
A pesar de los problemas, advertencias y
amenazas, las caravanas no hace más que crecer.






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