Escrito por
La Redacción.
octubre 09, 2018
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Los medios de prensa de la época recogieron la trágica muerte de los cinco jóvenes del Club Héctor J. Díaz el 9 de octubre de 1971.
Se recuerda que Radhamés Peláez Tejeda,
Rubén Darío Sandoval, Víctor Fernando Checo, Reyes Florentino Santana y Gerardo
Bautista Gómez, quienes mordieron la estopa de la muerte el 9 de octubre de
1971.
Por Vianelo Perdomo Batista
Santo
Domingo.- Este
martes, 9 de octubre, se cumplen 47 años de unas de las más horrible masacres
que barrio alguno haya conocido en el discurrir de su historia, donde cinco
valerosos jóvenes pertenecientes al otrora Club Deportivo y Cultural Héctor J.
Díaz, fueron brutalmente asesinados. Este hecho consternó a la población
dominicana, y que por su trascendencia política y cultural no puede jamás
quedar en el olvido.
La madrugada del 9 de octubre de 1971 el
barrio 27 de Febrero fue visitado por una patrulla policial, llevándose a cinco
jóvenes, justamente cuando regresaban de un colmado de comprar velas para
colocarlas en el ataúd del velatorio de uno de los miembros del Club Héctor J.
Díaz.
Más tarde los cuerpos sin vida y mutilados
de los cinco muchachos aparecieron, quienes fueron cobardemente asesinados.
El barrio 27 de Febrero llegó a ser uno de
los sectores en donde en un momento de la historia se concentró la mayor
atención pública por las luchas reivindicativas y actividades culturales y
deportivas que realizó, la gran mayoría protagonizadas por los clubes
deportivos y culturales Fases de Luna y Héctor J. Díaz.
Estas organizaciones coordinaron grades
protestas en favor de reivindicaciones de la barrida y condenaron con fervor
los atropellos que vivió el sector a la luz del régimen de los “Doce Años” que
encabezó Joaquín Balaguer.

Por la postura que mantuvieron de apego a
las más elementales aspiraciones del pueblo, las organizaciones clubista de
toda la franja norte del Distrito Nacional fueron perseguidas de manera despiadada,
al extremo que cinco de nuestros jóvenes se convirtieron en mártires de
la cultura y el deporte.
Radhamés Peláez Tejeda, Rubén Darío Sandoval, Víctor Fernando Checo, Reyes Florentino Santana y Gerardo Bautista Gómez, mordieron la estopa de la muerte.
Hoy la juventud y la niñez viven el
desamparo cultural, son muchas las canchas y los clubes de los barrios que acusan
un progresivo estado de deterioro, son muy pocos los grupos de danza
folklórica, de teatro y de poesía coreada.
¿Dónde están el arte y la cultura de los
barrios?... ¿Dónde están Asocludisna, Agrucudegua y otros grupos que nucleaban
los clubes?... ¿Dónde están los clubes Bohechío, Varias Luces, Jaragua, Fases
de Luna, Leónidas Solano, Renacer, Acufrosa, Hilario Nivar, Simón Bolívar y
otros tantos?... ¿En dónde forjamos a nuestros muchachos en materia cultural e
histórica como hacíamos antes?... ¿Dónde se adquiere hoy conciencia de clase y
crecemos en compromiso?....
Hoy vemos con preocupación a un grupo de
“pordioseros culturales”, en nombre de la cultura y el deporte barrial
buscándosela como la garza encima del toro, solicitando recursos al gobierno y
al Ministerio de Deportes para ejecutar programas en favor de la juventud y la
niñez que nadie ve.
Con impotencia observamos como un grupo de
“dirigentes”, llamados “clubistas” reciben recursos para realizar actividades
relacionadas con la celebración del 9 de octubre.
Pero siempre nos quedamos con el dulce
embeleso de ver aunque sea una sola jornada de corte cultural en el 27 de
Febrero, el barrio donde vivieron los cinco mártires del Club Héctor J. Díaz.
Loor a Radhamés Peláez Tejeda, Rubén Darío
Sandoval, Víctor Fernando Checo, Reyes Florentino Santana y Gerardo Bautista
Gómez.
Y que, en este “Día Nacional de los Clubes”
reviva la esperanza entre nuestros jóvenes y adolescentes, pues creemos,
estamos convencidos, de que aún hay Patria.

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