Escrito por
La Redacción.
octubre 27, 2018
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Los milicianos dijeron que planean llevar armas y equipo como chalecos blindados y ayudar a la Patrulla Fronteriza para evitar que entren al país más personas de manera ilegal.
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| Migrantes sobre un balsa elaborada en base a tubos de tractores tratan de avanzar sobre las aguas del río Suchuate, en Ciudad Hidalgo, México, frontera con Guatemala. |
Houston, Texas.- Milicias y activistas de extrema derecha están recaudando fondos y anunciando planes para ir a la frontera entre México y Estados Unidos para ayudar a detener a la caravana de migrantes centroamericanos. No está claro exactamente cuántos milicianos llegarán a la frontera.
La caravana, integrada por unas 4.000
personas, se ubica a unos 1.600 kilómetros (1.000 millas) de la frontera sur de
Estados Unidos, a la que llegarían en varias semanas.
La posibilidad de que haya civiles armados
en la frontera _y la caldeada retórica sobre política migratoria_ han atizado
los temores hacia el surgimiento de grupos de autodefensa en momentos en que
las tensiones ya se encuentran altas debido a las bombas caseras enviadas por
correo a algunos de los críticos de Trump.
Esta semana, la Patrulla Fronteriza
advirtió a terratenientes de Texas que prevé que lleguen “posibles civiles
armados” a sus propiedades debido a la caravana.
Tres activistas dijeron a medios
internacionales de prensa, como The Associated Press y otros, que irían a la
frontera o que organizarían a otras personas, y algunos grupos han publicado en
Facebook advertencias graves sobre la caravana. Uno dijo que era “imperativo
tener soldados en el terreno”. Otro escribió: “Guerra. Protejan la frontera
ya”.
Los milicianos dijeron que planean llevar
armas y equipo como chalecos blindados y ayudar a la Patrulla Fronteriza para
evitar que entren al país personas de manera ilegal.
“Se están riendo en nuestra cara”, dijo
Shannon McGauley, presidenta de los Minutemen de Texas. “Estados Unidos es un
caos”.
McGauley dijo que ya tiene a integrantes
de su grupo en tres puntos de la frontera sur del estado con México y espera
tener a entre 25 y 100 personas más en los próximos días.
Grupos de vigilantes y milicias populares
han patrullado intermitentemente la frontera sur de 3.200 kilómetros (2.000
millas) durante más de una década.
Generalmente, los grupos vigilan la
frontera en busca de migrantes que cruzan la frontera ilegalmente y cuando los
ven llaman a la Patrulla Fronteriza.
A veces su presencia ha conllevado a
confrontaciones. En el 2009, una miliciana mató a dos personas al irrumpir en
una propiedad donde ella creía que se guardaban drogas cerca de la frontera, en
Arivaca, Arizona.
En las últimas semanas, habitantes de la
misma ciudad han colocado letreros en los que advierten que los miembros de
milicias populares no son bienvenidos.
El trayecto hacia el norte de los
migrantes ha suscitado furor en la actual temporada electoral en Estados
Unidos: Trump ha pedido el envío del Ejército a la frontera y un funcionario
del Pentágono anunció que el gobierno despachará a 800 o más efectivos en
servicio activo.
Los cruces fronterizos, aunque han
aumentado este año, continúan por abajo de las cifras de décadas anteriores.
Sin embargo, Harel Shapira, profesor de la Universidad de Texas, que siguió a
una milicia popular en Arizona de 2005 a 2008, dijo que lo que ha motivado a
las milicias es la manera como algunos políticos han descrito recientemente a
los migrantes: “amenazas existenciales a un estilo de vida particular”.
Monica Marin, habitante de Oregon, dijo
haber recaudado en internet 4.000 dólares para ayudar a los grupos de civiles
armados a comprar provisiones.
Marin afirmó que los miembros de la
caravana son peligrosos, palabras similares a las pronunciadas por Trump acerca
de que “personas del Oriente Medio desconocidas” se han mezclado entre la
multitud de migrantes. No hay pruebas que sustenten esas afirmaciones.
“Veo a hombres jóvenes en edad de combatir
que no parecen hambrientos, sino listos para pelear”, declaró Marin. También
señaló que “estamos adiestrados, no somos fanáticos. No estamos ahí para
disparar contra la gente”.
Marianna Trevino Wright, una habitante del
sur de Texas que dirige el Centro Nacional de las Mariposas, una organización
sin fines de lucro, dijo temer más a las milicias populares que a la caravana.
“A diario efectuamos pacíficamente
nuestras actividades aquí”, declaró Wright. “La idea de que nos pudieran
invadir, no inmigrantes ilegales, sino grupos de civiles armados... es
lamentable, y las cosas terminarán mal”.


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