Escrito por
La Redacción.
octubre 04, 2018
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Barcelona.- Nueva jornada caótica en el Parlament y nuevo golpe de mano de Roger Torrent a la legalidad. El presidente del Parlament volvió a desoír este jueves a los letrados de la Cámara catalana y avaló la argucia de Carles Puidemont para evitar acatar su suspension como diputado en los terminos planteados por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena.
Después de más de seis horas de
discusiones al más alto nivel, Junts
per Catalunyay ERC alcanzaron
un acuerdo político para desencallar el relevo de los parlamentarios procesados
y celebrar la última sesión del Debate de Política General, que debería haber
empezado a las 12 del mediodía y, previsiblemente, acabará celebrándose el
próximo martes.
Sin embargo, ese pacto no recibió el visto
bueno de los servicios jurídicos del Parlament porque Puigdemont, Jordi Turull,
Josep Rull y Jordi Sànchez -los cuatro diputados de Junts per Catalunya
afectados por la inhabilitación dictada por Llarena- no designaron a un
sustituto para relevarlos, sino que simplemente actualizaron con un nuevo
documento firmado de su puño y letra la delegación de voto que ya venían realizando
antes de que el magistrado del Tribunal Supremo ordenara su suspensión al
Parlament.
ERC tragó con el ardid a pesar de que sus
dos diputados afectados, Oriol Junqueras y Raül Romeva, sí que aceptaron ser
sustituidos y cedieron «sus derechos parlamentarios» a Sergi Sabrià, su
portavoz en el Parlament.
Los republicanos transigieron después de
una tensa jornada de negociaciones en las que por parte de ERC participaron
Torrent, Sabrià y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonés, y por parte de
Junts per Catalunya, el propio presidente de la Generalitat, Quim Torra, la
portavoz del Ejecutivo y consejera de Presidencia, Elsa Artadi, y el
vicepresidente de la Cámara, Josep Costa.
Encuentro sobre el que Puigdemont
permaneció informado puntualmente y cuyo resultado tuvo que ser avalado por el
ex president antes de ser elevado a la Mesa del Parlament para su tramitación
oficial.
Durante varios momentos de la jornada la
estabilidad del Govern y la continuidad de la legislatura estuvieron
comprometidas, según fuentes conocedoras de la reunión.
Sin embargo, ERC acabó permitiendo a Junts
per Catalunya desmarcarse de la fórmula que el Pleno del Parlament aprobó en
votación el pasado martes para sortear la suspensión dictada por Llarena.
Fórmula que, contrariamente a la actual, sí había recibido el visto bueno de
los servicios jurídicos de la Cámara.
Una vez el acuerdo de mínimos diseñado por
las altas esferas de Junts per Catalunya y ERC fue elevado a la Mesa, ya
pasadas las cinco de la tarde, los letrados expresaron sus «dudas» sobre la
legalidad de la solución planteada por las dos grandes fuerzas
independentistas.
Los servicios jurídicos cuestionaron que
los votos de Puigdemont y los otros tres diputados de Junts per Catalunya
suspendidos por el Tribunal Supremo puedan ser computados, pero Torrent hizo
caso omiso. Los independentistas volvieron a hacer valer su mayoría en el
órgano rector de la Cámara y aprobaron la treta planteada por Puigdemont y
asumida por ERC.
El PSC y Ciudadanos exigieron formalmente
al presidente del Parlament una reconsideración, pero ésta también fue tumbada
por la mayoría secesionista de la Cámara cuando ya caía la noche.
Superado este trámite, está previsto que
el Pleno se ponga en marcha la próxima semana y que varias resoluciones de
carácter soberanista que llaman a «explorar vías de diálogo para garantizar el
ejercicio del derecho a la autodeterminación a través de un referéndum acordado
y vinculante» sean aprobadas con los votos de los diputados independentistas,
incluyendo los de Puigdemont, Turull, Rull y Sànchez, a pesar de las cautelas
expresadas por los letrados del Parlament sobre su validez.
En este sentido, fuentes de la Cámara
catalana expresaron ayer a este diario que Torrent abrió la puerta a que todas
las votaciones en las que participen los cuatro diputados de Junts per
Catalunya suspendidos por el Tribunal Supremo puedan ser impugnadas por los
grupos constitucionalistas, acogiéndose a las reticencias expresadas por los
servicios jurídicos de la Cámara, a las advertencias desoídas por el presidente
del Parlament.
Ciudadanos ratificó ayer que presentará
una querella contra Torrent y el resto de miembros de la Mesa por negarse a
acatar la suspensión de Llarena y aprobar subterfugios para sortearla.
«Indignante y lamentable lo que hemos vivido de nuevo en el Parlament.
El separatismo insiste en la desobediencia
y vuelve a bloquear el trabajo del Parlament.
No respetan ni las leyes ni las
instituciones ni a los catalanes», denunció la líder del partido naranja en
Cataluña, Inés Arrimadas, quien también subrayó cómo «Pedro Sánchez sigue
mirando para otro lado».
El jefe de filas del PP en la comunidad,
Xavier García Albiol, reclamó abiertamente disolver el Parlament y celebrar
unos nuevos comicios autonómicos para «devolver la dignidad pisada» a la Cámara
catalana.
El popular diagnosticó que ésta sería la
«única solución mínimamente digna» tras constatar la «estafa democrática y la
perversión de las instituciones que Torra, ERC y la CUP están ejecutando» con
episodios como el vivido ayer en el Parlament.
Tal fue el descontrol que incluso
Catalunya en Comú, que el martes votó en contra de suspender la suspensión de
los diputados procesados por el Tribunal Supremo, se sintió forzada a denunciar
la «falta de seguridad jurídica y la degradación de las instituciones» que las
decisiones de las formaciones que componen el Govern están provocando.


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