Escrito por
La Redacción.
septiembre 23, 2018
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Durante jornada educativa y de orientación en la que el Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI) le extendió un reconocimiento por su dilatada trayectoria profesional, el psiquiatra José Miguel Gómez dicta la conferencia “Un recorrido al perfil psicosocial del dominicano desde el siglo XIX al siglo XXI”, observando que para lograr esa nueva identidad nacional, hay que hacerlo sobre la base de la educación, el empleo decente y Estado de derecho.
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| Los licenciado Nicanor Rodríguez, Celinés Madera y Yenis Mejía, dirigentes del CODOPSI, entregan una placa de reconocimiento al doctor José Miguel Gómez por su trayectoria profesional. |
Santo
Domingo.- El psiquiatra
José Miguel Gómez planteó la necesidad de establecer una nueva identidad
nacional, la cual debe estar acompañada de un nacionalismo sin miedo, sin
prejuicio y sin élites, pues este profesional entiende que “es una pena que en
algunos aspectos continuamos con los mismos comportamientos y las mismas
actitudes emocionales y mentales”.
Durante jornada educativa y de
orientación en la que el Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI) le extendió
un reconocimiento por su dilatada trayectoria profesional, el psiquiatra José
Miguel Gómez dicta la conferencia “Un recorrido al perfil psicosocial del
dominicano desde el siglo XIX al siglo XXI”.
Según el doctor José Miguel Gómez, para
lograr esa nueva identidad nacional, debe ser sobre la base de la educación, el
empleo decente y Estado de derecho.
Durante la conferencia, dictada en la
Academia de Ciencias, en la Ciudad Colonial del Distrito Nacional, junto al
psiquiatra José Miguel Gómez ocuparon asientos en la mesa principal el
presidente de la entidad anfitriona, doctor Luis Shecker Ortiz y los
principales directivos del CODOPSI: los licenciados Nicanor Rodríguez,
presidente; Celinés Madera, secretaria general nacional; Henry Ortiz,
secretario de Organización; Yenis Mejía, secretaria de Ética y Disciplina y
Juana Gil, maestra de ceremonias.
“¿Qué tienen en común el dominicano de
Siglo XIX, el del XX y del XXI? ¿Qué hemos cambiado? o mejor aún ¿qué
conservamos?... A principio de los noventas se contextualizó la construcción de
una marca país para buscar ofertar el país y su dominicanidad en playas
extrajeras”, planteó el doctor Gómez.
Todo esto se ha producido, agrega el
psiquiatra, apostando a una identidad psicosocial que estableciera la
diferencia del Latino americanismo, pero sin dejar de parecernos al resto; Sin
ser atípico, un poco Caribe, algo de isleño, guardando el mestizaje y
arriesgando el sincretismo. Pero, una identidad dominicana que nos relance con
una nueva expresión político-social y socio-cultural que dejara constancia de
una nueva identidad, y una nacionalidad asumida sin prejuicio, ni
discriminación, pero con símbolos dominicano, cultura, idioma y creencias
mágico religiosa propia del sincretismo y de la transculturación vivida desde
el inicio de la Conquista.
Advierte que, la identidad psicosocial
expresa en la mentalidad que seguimos siendo “agresivos” “pasionales”
“orgullosos” y “dado a lo informal y a la violación de las normas”.
Es ahí que el doctor José Miguel Gómez sugiere
como evidente que para dar el salto a la superación de dictaduras y
colonialismo hay que reinventarse una identidad del ser social a través de la
educación, el empleo decente y Estado de derecho.
“O nos quedamos con un dominicano
conservador, de baja autoestima, violento, pasional, conformista, de visión
inmediata e individualista y enemigo de lo institucional y de lo correcto”,
afirma.
Durante su conferencia, escuchada por
profesionales de la conducta humana, el doctor Gómez hizo un recorrido
referencial sobre el pensamiento de destacadas personalidades de la talla de
José Ramón López, quien describe al campesino dominicano del siglo XIX como
“haragán” “mentiroso” “individualista” “servil” “con tendencia a la doblez”, y
a la “tristeza” producto del atraso de la sociedad.
Cita también a Américo Lugo y Francisco
Henríquez y Carvajal, quienes afirman que el pueblo dominicano es mestizo, se
desenvuelve sin organización, y es “dado a la violencia”, “poco previsor”
“orgulloso” “perezoso y pasional”.
“Sin embargo, Francisco Bonó, que tenía
una actitud de crítica hacia la sociedad dominicana decía: el dominicano se
“expresa infeliz e impotente” “con pereza en el pensar” “individualmente
piensan bien, pero cuando se agrupan piensan y actúan mal” “ha sido organizado
para el despotismo”, observa el doctor Gómez.
Y cita que, más adelante, después de
1916 el doctor Francisco Moscoso Puello, en Cartas a Evangelina, describe al
dominicano como: “haragán” “inepto” con “complejo de inferioridad”
“desconfiado” “pícaro” “agresivo y miedoso” debido a sus orígenes étnicos, por
ser mulato.
Para el doctor José Miguel Gómez, estas
interpretaciones eran identificadas como parte del pensamiento pesimista y
conservador de la intelectualidad dominicana.
En su conferencia, el doctor José Miguel
Gómez considera que la identidad y característica del dominicano más próximo al
Siglo XX en el discurso de Peña Batlle cuando plantea que “los dominicanos
dimos forma a nuestra identidad nacional luchando por seguir siendo españoles”.


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