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domingo, 8 de abril de 2018

Jugada maestra de Carles Puigdemont: se ultima una escisión en el grupo de ERC

DemòcratesCat tiene, en estos momentos, dos diputados dentro del grupo de ERC, que podrían pasar al grupo mixto. De consumarse, los republicanos se quedarían solo con 30 diputados.


El expresidente catalán, Carles Puigdemont, 
al salir de la cárcel alemana de Neumünster.
Barcelona.- Las aguas bajan revueltas en las filas independentistas: Demòcrates de Catalunya (DemòcratesCat), el partido escindido de Unió Democràtica (UDC) y que apoya el independentismo, está a punto de provocar una escisión en el grupo parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), en una nueva cabriola política en la que algunos ven la larga mano de Carles Puigdemont para debilitar a sus principales rivales: ERC, que en realidad es quien le resta votos y escaños.


DemòcratesCat tiene, en estos momentos, dos diputados dentro del grupo de ERC, que podrían pasar al grupo mixto. De consumarse esta maniobra, los republicanos se quedarían solo con 30 diputados en el Parlamento catalán, a 4 de Carles Puigdemont, a pesar de haber obtenido solo 10.000 votos menos en las elecciones del pasado 21 de diciembre. 

El concejal de ERC, Alfred Bosch.
El líder de Junts per Catalunya (JxCAT), en cambio, vería reforzado su liderazgo del bloque independentista por varios motivos: en primer lugar, porque los jueces alemanes lo acaban de dejar en libertad; en segundo lugar, porque el hombre que le podría hacer sombra, Oriol Junqueras, se encuentra encarcelado en Estremera y sin margen de maniobra; y en tercer lugar, porque se pondría a cuatro diputados del segundo partido soberanista (ERC, que partía como favorito en las elecciones), consolidando su posición de líder indiscutible del bloque independentista.

Según manifestaron fuentes solventes a El Confidencial, la idea de abandonar el grupo parlamentario de ERC partió del concejal en el Ayuntamiento de Barcelona de este partido, Gérard Ardanuy, que propuso al mismo tiempo una consulta a la militancia. Ardanuy era uno de los críticos con la dirección de UDC, que entonces encabezaba Josep Antoni Duran Lleida. Ahora, se ha reafirmado como un poder fáctico dentro de Demòcrates.

En la última reunión de la Federación de Barcelona (la de más peso) de DemòcratesCat, celebrada esta semana, el concejal no se anduvo por las ramas y propuso una consulta interna sobre si han de seguir dentro de ese grupo parlamentario. Lo que ocurre, simplemente, es que los sectores más radicales de DemòcratesCat consideran que ya no es válido su acuerdo con ERC porque los republicanos "han vulnerado el primer punto del acuerdo, en el que se comprometía a afianzar la República catalana como un nuevo Estado de Europa". 

Ese punto, en concreto, hablaba de promover el despliegue de los instrumentos que comporten afianzar la República catalana como nuevo Estado independiente de Europa". Y desde la federación barcelonesa consideran que Esquerra es demasiado blanda y ha renunciado a la independencia.

Curiosamente, Ardanuy se presentó en las últimas municipales bajo las siglas de Convergència i Unió (CiU), que semanas más tarde desaparecería como plataforma electoral. En abril del año pasado, abandonó las filas de CiU (cuando este grupo parlamentario, que lidera Xavier Trias pasó a denominarse Grupo Demócrata) y se convirtió en concejal no adscrito. En las últimas elecciones autonómicas, en cambio, Demòcrates se presentó en las filas de ERC. Pero ese debilitamiento de Convergència (que ahora se llama PDeCAT) es otro de los objetivos que persigue el demócrtaacristiano.

Porque la jugada es doble: mientras se dinamita ERC en el Parlamento para favorecer a JxCAT, en el Ayuntamiento de Barcelona se promueve una "candidatura unitaria soberanista" de cara a las elecciones municipales del año que viene. Es otra bomba de relojería contra ERC, cuyo candidato municipal, Alfred Bosch, ya es oficialmente alcaldable, al no haber concurrido nadie más a las primarias internas de ERC.

Desde DemòcratesCat se ha impulsado sibilinamente esa opción apoyando a Jordi Graupera como candidato de consenso. "La intención era poner a ERC en el compromiso de aceptar una lista única y de culpabilizarla de la derrota en caso de que no quisiera acceder. Puigdemont contaba ahí con la ventaja de que ya dio la sorpresa en las elecciones de diciembre, por lo que una candidatura bajo el lema Junts per Barcelona podría ganar las próximas municipales y ERC quedar descolocada. Bosch pasaría de ser uno de los favoritos a quedarse relegado al tercer o cuarto puesto”, explican fuentes independentistas.






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