Titulares

martes, 20 de febrero de 2018

Venezolanos que están en República Dominicana deben arriesgarse a retornar por sus papeles o quedarse en el limbo

Las leyes dominicanas obligan a regresar a Venezuela para comenzar el trámite de regularización migratoria, pero la crisis económica y social que sume a ese país hacen que la decisión se convierta en un conflicto personal y familiar.


Manifestación de venezolanos residentes en 
República Dominicana durante una protesta
 contra el presidente Nicolás Maduro.
SANTO DOMINGO.-  “Mi hija, que nació y creció bajo el gobierno de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, acostumbrada a unos supermercados con los anaqueles vacíos, de repente entró al Jumbo y le dio como un shock. Empezó a ver una sociedad de la abundancia que ella no conoció (...) y comenzó a gritar de alegría”, relató un fotógrafo venezolano que migró hace más de un año a la República Dominicana.


Como su situación migratoria es irregular, pidió que su identidad fuera resguardada. Para este hombre de 60 años, fue precisamente su hija de 10 años la motivación principal para que un 31 de octubre de 2016 la familia tomara un avión y se marcharan de Venezuela a comenzar desde cero.

Venezolanos cruzan puente fronterizo 
para irse a Colombia.
“Los medicamentos no estaban garantizados, entonces me puse a proyectar los efectos que eso podría tener a corto plazo, en la medida en que se agudizara (la crisis), y comprendí que esa no era una situación ideal para que una niña prosperara, floreciera, estudiara y fuera feliz”, contó a Diario Libre un hombre delgado, vestido con una gorra, jeans y camiseta gastados.

No solo el fotógrafo decidió irse de Venezuela por la escasez de medicinas que afecta a la nación sudamericana. Hace seis meses una pareja de educadores llegó a la República Dominicana ante la imposibilidad de costear el tratamiento médico de su hijo. El niño sufría de un alto nivel de plomo en la sangre y no tenían ingresos suficientes para costear las medicinas.

“Descubrimos que el niño tiene plomo en la sangre (...) El medicamento mensualmente era 350,000 bolívares, pero yo cobraba 250,000 (unos seis dólares), y el tratamiento era por tres meses”, recordó la madre.

El fotógrafo, la pareja de educadores y los miles de venezolanos que han llegado en los últimos cinco años son las caras de la más reciente oleada migratoria desde Venezuela, que se potenció ante la creciente escasez de alimentos y medicinas, el avance de la delincuencia y la incertidumbre política que abrió la enfermedad y posterior muerte del expresidente Hugo Chávez.






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