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domingo, 25 de febrero de 2018

La crisis institucional en Cataluña empaña el arranque del MWC en Barcelona

Una visitante hace una foto ante la entrada del 
Mobile World Congress (MWC) en Barcelona.

Barcelona.- Barcelona afronta este año una nueva edición del Mobile World Congress (MWC) empañada por una nueva crisis institucional en Cataluña tras el plante que protagonizarán el presidente del Parlament, la alcaldesa de Barcelona y la Generalitat al rey Felipe VI en la recepción de bienvenida. 


Esto ha avivado aún más la sensación, compartida por todas las instituciones implicadas, de que a pesar de la crisis política está en juego retener el principal evento internacional de la telefonía móvil. Aunque el Mobile celebra este año su decimotercera edición en Barcelona, las instituciones catalanas esperan que este número no llame a la mala suerte y se han conjurado para que la cita sea un éxito. 

A diferencia de ediciones anteriores, no hay huelgas convocadas en el sector del transporte, por lo que la movilidad está en un principio garantizada. Empañada por la crisis política e institucional Sin embargo, la crisis política en Cataluña, que tuvo su punto culminante en la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017, ha generado interrogantes respecto a la continuidad de este evento, que este año se estima que tendrá un impacto económico de unos 471 millones de euros en el área de Barcelona. 

El pasado 13 de octubre, cuando la crisis catalana vivía momentos de alto voltaje, la GSMA, la asociación que organiza el Mobile, emitió un escueto comunicado en el que aseguraba que estaba "monitorizando la situación en España y en Cataluña y evaluando cualquier impacto potencial para la Mobile World Capital y el Mobile World Congress". 

Al mismo tiempo, sin embargo, confirmó la edición de 2018 y recordó que su compromiso con Barcelona estaba vigente hasta el año 2023. El pasado 8 de noviembre, el consejero delegado de la GSMA, John Hoffman, aprovechó una reunión del patronato de la Fundación Barcelona Mobile World Capital, que coincidió con una huelga general convocada ese día en Cataluña, para avisar de que el evento necesitaba "seguridad y estabilidad política", y de que sin esas condiciones mínimas la organización podría plantearse cambiar de sede. 

De hecho, en las últimas semanas algunos medios han asegurado que responsables de este organismo se habrían puesto en contacto con Dubái para explorar la posibilidad de trasladar allí la celebración del MWC en el caso de que empeore la situación política en Cataluña. 

Objetivo: retener el MWC Los avisos por parte de la GSMA metieron el miedo en el cuerpo a las autoridades catalanas, y desde entonces los representantes de todas las instituciones implicadas con el Mobile han hecho frente común para tratar de retener el evento.

En este sentido, el Ayuntamiento de Barcelona organizó el pasado día 1 de febrero un acto en el Saló de Cent con el fin de exhibir unidad institucional y el potencial económico, científico y empresarial de la ciudad para dejar claro que está preparada para seguir acogiendo el Mobile. 

En tono directo, el consejero delegado de la GSMA agradeció las muestras de apoyo de todos los asistentes, pero a la vez dejó claro que no había que "convencer" a la GSMA de las bondades de Barcelona, sino que las instituciones tenían que superar su "crisis de confianza". 

Al mismo tiempo, Hoffman aseguró que ayudaría a Barcelona en todo lo que dependiera de él, pero recordó que la entidad no hacía "política", y que simplemente reclama seguridad y estabilidad institucional.

Nueva crisis institucional con el plante al rey Aunque el actual clima político es más relajado que en octubre, la crisis catalana sigue activa en el frente judicial y, dos meses después de las elecciones, aún no se ha constituido el Gobierno catalán, por lo que el conflicto puede tener eco en el Mobile, que arranca oficialmente el lunes, si bien el rey presidirá este domingo la cena de bienvenida a los asistentes al evento que ya viene servida con polémica. 

El presidente del Parlament, la alcaldesa de Barcelona y la Generalitat anunciaron este sábado que no participarán en el recibimiento oficial de las autoridades que se dispensará al rey Felipe VI. Colau justificó su gesto en el papel del monarca ante el 1-O, pues a su juicio el rey se alineó con "las posiciones más duras y represivas". 

No obstante, sí asistirá a la cena oficial de este domingo y también a la inauguración del MWC el lunes, en ejercicio de su "responsabilidad institucional" como alcaldesa de Barcelona. Posteriormente y tras contactos entre Colau y el presidente del Parlament, Roger Torrent, este último ha comunicado que tampoco acudirá a la recepción del rey, en una protesta que en su caso hará extensiva a la inauguración institucional del MWC, a la que tampoco acudirá. 

La posición de Colau y Torrent ha sido secundada por los representantes de la Generalitat. Ninguno de los tres representantes de la administración catalana previstos acudirán este domingo ni a la recepción ni, en su caso, a la cena presidida por Felipe VI. Este gesto ha recibido un alud de críticas desde el Gobierno y los partidos constitucionalistas. 

En este sentido, el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, pidió a Colau que rectifique su decisión y la ha invitado a dejarse de "postureo", pese a poner "en valor" que haya confirmado que estará junto al monarca en la cena oficial y en la inauguración. 

"Barcelona se juega mucho estos días, todos los ojos estarán puestos en el MWC, de cuyo éxito dependerá la permanencia en Barcelona de la mayor feria de tecnología móvil del mundo, algo en lo que debemos estar todos unidos", zanjan por su parte desde el Ministerio de Energía. 



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