Escrito por
La Redacción.
diciembre 10, 2017
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| José Mujica |
MONTEVIDEO.- La izquierda
en América Latina enfrenta un mal momento pero el ciclo progresista no ha
finalizado: puede resurgir con fuerza si mejora y aprende de sus propios
errores.
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| Dilma Rousseff |
Ésa podría ser la conclusión de una
extensa mesa redonda celebrada el viernes en Montevideo y en la que
participaron el expresidente uruguayo José Mujica, su colega brasileña Dilma
Rousseff y el actual vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, además de
Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo.
“Yo
entiendo que la izquierda en América Latina tiene que luchar por renovar su
pensamiento”, dijo Mujica ante una multitud que colmó el auditorio de la
municipalidad de Montevideo y varias salas contiguas a las que se retransmitió
la mesa redonda por circuito cerrado de televisión.
Como
parte de esa renovación, el expresidente uruguayo y hoy senador sostuvo que las
fuerzas de izquierda deben preocuparse por la vida cotidiana de la gente,
procurando que cada persona tenga más tiempo para sí misma. Reclamó, por
ejemplo, un mejor diseño urbanístico para que los trabajadores no pierdan horas
de su vida en ir y volver de sus empleos.
“La
izquierda tiene que incorporar la lucha por la felicidad humana y no solo la
lucha por el desarrollo”, sostuvo.
Mujica
coincidió con García Linera en que el progresismo latinoamericano debe superar
fenómenos de corrupción que han minado sus gobiernos.
“No
se puede criticar a los burgueses y vivir como un burgués”, afirmó Mujica sin
señalar a quién se estaba refiriendo, afirmación que provocó una ovación de los
presentes.
García
Linera dijo que caer en la corrupción es una desgracia más grave que perder una
elección, “porque es una derrota moral que a la izquierda le va a demorar
décadas superar”, y sostuvo que los gobiernos izquierdistas deben asumir que un
buen manejo de la economía es ineludible.
“Si
la economía falla, la política falla. Si la economía va bien, la política puede
ir bien”, afirmó.
García
Linera remarcó que en la última década la vida en América Latina mejoró gracias
a los gobiernos progresistas: señaló que los pobres cayeron de 210 a 140
millones, lo que supuso que 70 millones dejaran de preocuparse por su sustento
diario. También remarcó que entre 2000 y 2015 el gasto social continental pasó
del 10 al 15% del PBI.
“Pero
hoy no es un buen momento para la izquierda y hay que decirlo”, manifestó. “Las
cosas no están como hace cinco años, pero no es cierto que el ciclo progresista
se haya acabado. La izquierda tiene que volver a levantar las banderas de la
justicia social y la igualdad”, agregó. “Mientras haya injusticia y desigualdad
en el continente, la izquierda tiene futuro”.
El
discurso menos autocrítico fue el de Rousseff, quien fue presentada una y otra
vez como presidenta de Brasil y se declaró víctima de un golpe de estado.
El
panel cerró un congreso continental de la Asociación Latinoamericana de
Sociología y fue organizado en conjunto por esa institución y el Consejo
Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).



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