Escrito por
La Redacción.
diciembre 09, 2017
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Junts
per Catalunya y ERC se niegan a proponer candidatos alternativos a Carles Puigdemont
y a Oriol Junqueras en caso de una victoria del bloque independentista.
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Carles
Puigdemont en una reciente
intervención desde Bruselas.
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El principal punto de discordia es quién
debe ser el presidente de la Generalitat si el separatismo gana. La lista
de Carles Puigdemont lo tiene claro y asegura no tener plan B aun si se alargara la estancia del
expresidente en Bruselas.
Los republicanos aceptaron que Oriol
Junqueras, su candidato, señalara a su número dos, Marta
Rovira, como presidenciable, pero insisten en aupar al exvicepresidente.
Este viernes el exconsejero Carles Mundó
auguró en un mitin de ERC en Blanes (Girona) que Puigdemont no podrá volver a
Cataluña "para ejercer" el cargo de presidente, por lo que apostó por
un "gobierno fuerte". "Hoy quien tiene la máxima legitimidad
para encabezarlo es Oriol Junqueras", ha remachado.
Las relaciones entre el PDeCAT y
Esquerra ya venían en franco deterioro desde la aprobación de las leyes de
desconexión. La gestión de la declaración de independencia tras el referéndum
ilegal del 1 de octubre terminó por degradarlas. El culmen fue la negativa a
pactar una lista unitaria de cara al 21-D.
Todos tenían sus razones: la CUP no
quería estar en la misma lista que los neovergentes; ERC se sentía ganadora y
creía que había llegado su momento de hacerse hegemónica dentro del soberanismo,
y la lista de Puigdemont dio el último golpe al negarse a pactar tres puntos en
común dentro que debían constar dentro de los programas electorales.
Desde el primer día, el principal
mensaje de Junts per Catalunya pasa por la idea de que estas elecciones no son
para elegir un nuevo gobierno, sino para “restituir” la presidencia de
Puigdemont. Y repiten que esa lista es la que más “asusta” al gobierno de Mariano
Rajoy.
“Si hay una lista que Rajoy no quiere
que gane, esa es la nuestra”, afirmó ya en la presentación de su candidatura en
Bruselas el expresdiente catalán.
Y en un claro mensaje a ERC, Junts per
Catalunya insiste en que cualquier tentación de buscar un candidato alternativo
a la presidencia supone legitimar la aplicación del artículo 155 de la
Constitución tras la declaración de independencia del bloque secesionista,
Montserrat Candini, miembro de la dirección ejecutiva del PDeCAT, ha insistido este
sábado a través de su cuenta de Twitter: "El 21-D reforzamos el resultado
del 1 de octubre. No son unas elecciones para elegir presidente. Ya lo
tenemos".
Mundó:
Junqueras tiene "la máxima legitimidad".- ERC se aferra a
las encuestas y se presenta como la única manera de derrotar a Ciudadanos, que
los sondeos dan como primera fuerza constitucionalista.
Pero los republicanos han tenido
problemas para lograr marcar distancias con Puigdemont, una figura que genera
respeto dentro del independentismo.
Junqueras tiene ascendencia, pero
desde la prisión de Estremera no puede influir tanto en campaña como su
exjefe de Gobierno. Y Rovira no ha podido dar una respuesta clara sobre si cree
que el expresidente debe ser el nuevo líder tras la formación del nuevo
Parlamento catalán.
El pasado miércoles la candidata escapó
a la pregunta refugiándose en que había que esperar a los resultados. “Tal y
como están las cosas lo que haremos es empujar para ganar las elecciones, y
luego ya veremos en qué condiciones llegamos y qué mayorías parlamentarias han
surgido para formar el mejor Govern", aseguró. Las encuestas cada vez son
menos halagüeñas para los republicanos.
La presión es tanta que el pacto de no
agresión ya ha empezado a romperse. El exconsejero de Justicia Carles
Mundó ha abogado este viernes por que Junts per Catalunya diseñe un plan B ante la posibilidad de que la justicia
procese a Puigdemont si regresa a Cataluña.
"Hay que ser realistas: que hoy
Puigdemont pueda volver a Cataluña para ejercer su cargo es poco más que un
deseo", ha sostenido en un mitin de Esquerra en Blanes.
"Todos sabemos que si Puigdemont y
los consellers que están en Bruselas ponen los pies en Cataluña serán llevados
inmediatamente a prisión y no podrán salir de ella durante mucho tiempo, ya que
no podrán convencer fácilmente al juez de que no hay riesgo de fuga", ha
añadio.
Por ello, ha apostado por un Govern
"fuerte y sólido" para poner fin "a la intervención" del
Estado. "Es imprescindible tener un Govern fuerte en Cataluña. Y hoy quien
tiene la máxima legitimidad para encabezarlo es Oriol Junqueras", ha
agregado.
El número 9 de ERC por Barcelona, Rubén
Wagensberg, ha abundado en ello: “Claro que queremos restituir el Govern
legítimo, pero es nuestra responsabilidad contemplar todos los escenarios
políticos y se ha de explicar que hay gente que no podrá volver.
O solo lo podrá hacer si somos
independientes”, ha advertido. El sindicalista José Rodríguez, independiente
y número 24 en al lista de ERC por Barcelona, ha
criticado que se insista en que Puigdemont o Junqueras puedan llegar a Palau.
“El independentismo activista no merece
más campaña mágica”, ha dicho a través de Twitter.
El exconsejero Raül Romeva, de
hecho, ya se saltó ese pacto de no agresión el jueves y criticó la estrategia
de la huida a Bélgica. "Sabíamos las consecuencias pero yo había sido
cabeza de lista de Junts pel Sí y me comprometí, entre otras cosas, con una
persona que era Oriol [Junqueras]", dijo el exresponsable de las relaciones
internacionales del Govern en una entrevista a Catalunya Ràdio.
Puigdemont dice que si hay victoria se
debe restituir el Govern
Pese a todo, Junts per Catalunya insiste
en su apuesta. Puigdemont este viernes ha abundado en esa idea tras las
declaraciones de Mundó.
El expresidente ha afirmado que la
prioridad del bloque independentista tras el 21-D debe ser la restitución del
Gobierno cesado “en su conjunto”. “Las cosas se retoman allí donde se dejaron”,
ha afirmado a través de una videoconferencia desde Bruselas el candidato. Con
ello, Puigdemont insistía en que una victoria de las fuerzas independentistas
debe servir para que regresen al Ejecutivo catalán todos los que fueron cesados
mediante el artículo 155.
“No contemplo una investidura así dicha,
sino seguir siendo presidente de la Generalitat de Catalunya, porque a mí el
Parlament no me ha cesado”, ha sostenido Puigdemont. Y ha añadido: “Si la
mayoría no cambia, tampoco tiene por qué hacerlo el Govern”.
Por ello, Puigdemont ha asegurado que
“impedir la investidura” del Gobierno cesado “sería hacer que el 155 siguiera
en vigor”. El mensaje iba para los partidos constitucionalistas, pero también
para su socio de ERC en el Ejecutivo catalán, cuya número dos por Barcelona,
Marta Rovira, se ha mostrado dispuesta a presidir la Generalitat.
“Nos tenemos que comprometer a respetar
este resultado”, ha añadido el expresidente desde Bruselas.


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