Escrito por
La Redacción.
diciembre 29, 2017
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Carme Forcadell (c.) preside
la diputación
permanente del Parlament.
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Ciudadanos
se postula para presidir la Cámara aunque no cuenta con los apoyos suficientes.
BARCELONA.- Junts per Catalunya y
Esquerra Republicana, las dos fuerzas independentistas en disposición de formar
Gobierno, quieren seguir controlando la Mesa del Parlament, compuesta por siete
miembros.
Las negociaciones entre
todos los partidos están en fase inicial pero la hipótesis más plausible es que
la lista de Carles Puigdemont y la liderada por Oriol Junqueras asuman cada una
dos representantes. Otros dos serían para Ciudadanos y uno para el PSC.
Carlos Carrizosa,
portavoz de Ciudadanos, postuló este jueves a su partido para asumir la
presidencia de la Cámara por ser la fuerza
más votada el recién pasado 21 de diciembre.
Las conversaciones son
preliminares, al estar sujetas al proceso judicial que afecta tanto a la
decisión que tome Puigdemont de regresar o no de Bélgica, como a la situación
de Junqueras, encarcelado en Estremera y a quien el Tribunal Supremo ha citado
a declarar el próximo jueves.
Las relaciones entre
los neoconvergentes y ERC no pasan por su mejor momento pero ambas formaciones
tienen la voluntad de seguir manteniendo el control de la Mesa del Parlament,
que les corresponde al sumar sus resultados.
Los republicanos
quieren que Puigdemont aclare qué piensa hacer. El exconsejero de Justicia
Carles Mundó, de ERC, recordó la semana pasada con insistencia que el expresident prometió en campaña que volvería si
ganaba. Nadie duda de que en cuanto ponga un pie en España irá a prisión.
ERC juega sus cartas. Le queda la baza
de que el Supremo libere a Junqueras, que así quedaría en disposición de asumir
el cargo de president. El
interrogante es si Junts per Catalunya estaría dispuesto a ceder la presidencia
o si propondrá otro candidato si Puigdemont no regresa.
La llamada “lista
del president” está presa de su discurso de “restitución
del Govern legítimo” y, en coherencia con esa línea, sin Puigdemont debería ser
Junqueras quien asumiera el cargo.
Miembros de Junts per
Catalunya insinuaron que estarían dispuestos a que Joan Josep Nuet, de
Catalunya en Comú, también repitiera en la Mesa, según informó ayer La Vanguardia, aunque eso implicaría perder la mayoría
claramente independentista.
Los comunes, sin
embargo, dicen que aún no han recibido esa propuesta. La presidencia de la Mesa
tiene un papel clave en la dinámica parlamentaria y los partidos
constitucionalistas siempre criticaron que Forcadell lo usara en favor del
independentismo. Ciudadanos, sin embargo, opuso resistencia a que Catalunya en
Comú forme parte de la Mesa del Parlament.
Carlos Carrizosa,
portavoz del partido de Inés Arrimadas, recordó que la formación naranja no
tuvo representación cuando obtuvieron nueve escaños (los comunes suman ocho).
En declaraciones a
Catalunya Ràdio, el portavoz de Ciudadanos propuso a su partido para asumir la
presidencia de la Cámara en consonancia con los resultados del 21-D que les
convirtieron en la primera fuerza tanto en escaños (36) como en votos.
“Lo primero que hay que
plantear es que si por aritmética parlamentaria no podemos formar Gobierno,
quizá lo más democrático sería que el presidente sea de Ciudadanos”, dijo citando
a su compañero José Luis Espejo-Saavedra, actual vicepresidente segundo del
Parlament.
El problema es que
necesita en primera votación mayoría absoluta y después, simple. O sea,
necesitaría votos de diputados independentistas. José María Villegas, secretario
general del partido, puso como ejemplo el caso del socialista Patxi López, que
presidió el Congreso cuando Rajoy estaba llamado a formar gobierno.
Los partidos
constitucionalistas suman 57 escaños. Los tres independentistas, 70. Estos, sin
embargo, tienen ocho votos comprometidos por los diputados electos que están en
prisión o en Bruselas.


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