Escrito por
La Redacción.
diciembre 16, 2017
-
0
Comentarios
MONTEVIDEO.- El caso
Odebrecht entró esta semana en una nueva fase que apunta a la yugular de
gobernantes y líderes de América Latina, con la posible caída del mandatario de Perú y la
sentencia de seis años de prisión contra el vicepresidente de Ecuador.
El escándalo
provocado por la constructora brasileña, que reconoce haber pagado
multimillonarios sobornos a cambio de licitaciones, ha abierto cientos de
investigaciones contra ministros, diputados y empresarios en la región.
Pero Pedro Pablo
Kuczynski puede convertirse en el primer presidente destituido por sus vínculos
con Odebrecht, que afirma haberle abonado casi 5 millones de dólares en
asesorías cuando era ministro.
El mandatario
peruano parece tener los días contados, a pesar de negar las acusaciones: la
oposición tiene mayoría en el Congreso y ha prometido echarle.
“No voy a
abdicar ni a mi honor, ni a mis valores, ni a mis responsabilidades como
presidente”, garantizó Kuczynski el jueves.
Su caída “sería
terrible” para la estabilidad y la imagen del continente, según Luis Benavente,
de la consultora peruana Vox Populi, aunque “la corrupción es una enfermedad
latinoamericana” instalada “en todas las bases del sistema político-social”.
Orden de extradición.- El caso Odebrecht ha sido
particularmente avasallante en Perú.
El expresidente
Ollanta Humala (2011-2016) y su esposa están en prisión preventiva por recibir
presuntamente 3 millones de dólares para su campaña y sobre el exmandatario
Alejandro Toledo (2001-2006) hay una orden de captura y pedido de extradición
desde Estados Unidos por beneficiarse supuestamente de 20 millones.
Ecuador tampoco
se ha salvado de este terremoto político.
Su
vicepresidente, Jorge Glas, fue sentenciado el miércoles a seis años de prisión
por asociación ilícita tras recibir 13,5 millones de dólares en sobornos.
Su condena
“marca una ruptura con el ocultamiento de la corrupción que hubo durante el
gobierno de Rafael Correa” (2007-2017), según el politólogo Simón Pachano, de
la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Quito.
Lula, con la soga
al cuello.- Brasil
es el otro país donde Odebrecht ha dejado más víctimas, aunque es apenas un
capítulo de la Operación Lava Jato que investiga los sobornos pagados por
grandes constructoras a partidos y políticos para obtener licitaciones en
Petrobras.
La
empresa hasta tenía un departamento dedicado a la gestión y distribución de
sobornos a políticos brasileños.
El
expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) está con la
soga al cuello por su presunta vinculación.
La
justicia investiga si Odebrecht le pagó un terreno para su instituto en Sao
Paulo y si ofreció a su familia un apartamento en una localidad cercana.
En el
marco de Lava Jato, Lula ha sido condenado a nueve años y medio de cárcel por
recibir un lujoso tríplex en un balneario.
Si la
segunda instancia judicial confirma la condena, puede ir a prisión y quedar
fuera de las presidenciales de 2018.
En
este sentido, el analista político Mauricio Santoro, de la Universidad del
Estado de Rio de Janeiro (UERJ), subraya que “la eventual caída del presidente
peruano probablemente será usada en las elecciones brasileñas para criticar a
los gobiernos del Partido de los Trabajadores”, el de Lula y de su sucesora
Dilma Rousseff, destituida en 2016.
El
director ejecutivo de la constructora, Marcelo Odebrecht, fue de su lado
condenado a 20 años de cárcel por el caso, reducidos luego a diez. El 19 de
diciembre pasará a prisión domiciliaria por colaborar con la justicia, tras
haber pasado dos años y medio en una cárcel de Curitiba (sur).
Sus
delaciones permitieron investigar a ocho ministro del actual presidente, Michel
Temer, un tercio del Senado y unos 40 diputados.
El
mandato del propio Temer también peligró por las denuncias sobre la presunta
aportación de Odebrecht a la candidatura presidencial que formó con Dilma
Rousseff, su antecesora, aunque la justicia electoral lo absolvió en junio de
este año.
Las
garras de la constructora brasileña también apuntaron a Venezuela, donde dijo
haber desembolsado 98 millones de dólares.
El
presidente Nicolás Maduro se vio envuelto en la polémica, pero la justicia
--acusada por la oposición de ser partidista-- frenó las acusaciones y descartó
investigarlo.
Los
tentáculos también alcanzaron a dos hijos del exmandatario panameño Ricardo
Martinelli (2009-2014) y a tres de sus ministros, todos imputados, y al
exdirector general de la petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), único
investigado en su país y acusado de aceptar al menos 10 millones de dólares.


No hay comentarios.
Publicar un comentario
Deje su comentario