Escrito por
La Redacción.
diciembre 23, 2017
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Este grupo de
choferes de Gualey protestan en
diciembre 1961 por
no ser tomados en cuenta con
una entrega de
carros auspiciada por el entonces
presidente de la República, Joaquín Balaguer.
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Santo
Domingo.-
Al momento de la muerte de Trujillo en mayo de 1961, el presidente de la
República era Joaquín Balaguer. Pero no pudo ejercer totalmente el poder por la
presencia en el país de todos los familiares del gobernante ajusticiado,
especialmente de su hijo Ramfis, que en esos momentos había sido designado Jefe
de Estado Mayor Conjunto Aire, Mar y Tierra. Es decir, jefe de todas las
fuerzas armadas, que seguían siendo leales a los jefes que habían tenido por
mucho tiempo.
En noviembre de 1961, las situaciones
que se habían producido en el país, forzaron la salida de Ramfis y de todos sus
familiares. Balaguer quedaba así en pleno ejercicio del mando.
Como parte de una de las medidas para
afianzarse en el poder, Balaguer tomó varias acciones demagógicas, tratando de
eliminar todo conato de insurgencia o de disgusto de parte, o de una parte, de
la población, y es cuando en diciembre de ese mismo año crea una cooperativa de
choferes, con el fin de que cada chofer de carro público dedicado al servicio
urbano o interurbano se convirtiera en el propietario del vehículo que
manejaba, dentro del menor tiempo posible, y que dicha condición pudiera
mantenerse.
La
razón de esta medida fue que, en ese entonces, los vehículos del transporte
público eran arrendados a los conductores, por empresas que se dedicaban a
dicho fin, algunas de las cuales eran propiedad de Eloy Barón, de Baby Sánchez,
de Pedro Capllonch y de Juan Cánovas Martínez, entre otros.
El
objetivo principal de Balaguer era ayudar a una clase trabajadora con muchas
necesidades económicas. Con esta estrategia, el presidente trataba de asegurar
un ambiente de paz y sosiego en la sociedad dominicana, ya que en los meses
anteriores el país había vivido una crisis política que afectó por completo el
orden público nacional.
Unos
1,033 choferes que fueron favorecidos con la donación de vehículos, también
recibieron casas para sus respectivas familias y una contribución económica
para la renovación de sus licencias de conducir.
La ley que creó
la Asociación Cooperativa de Choferes. Esta legislación establecía la creación de una organización choferil de
automóviles públicos destinados a las zonas urbanas e interurbanas debidamente
inscritos para tales servicios.
Se decidió que para el año 1962, el Presupuesto y Ley de Gastos Públicos
incluiría 200 mil pesos anuales como una contribución del Estado, que se
entregaría a la asociación choferil, destinada a ayudar a los choferes
agremiados del país.
También instituía que el Poder Ejecutivo, de acuerdo a la Ley N° 344 del 29
de julio 1943, dispondría la expropiación en beneficio del Estado de los carros
que manejaban los choferes, con el propósito de destinarlos a la asociación.
Además, exigía que una vez redactados los estatutos de esa organización,
debían someterlos al Poder Ejecutivo para su aprobación y solicitar su
incorporación como personalidad jurídica de acuerdo con la Ley N° 4332 de fecha
19 de noviembre de 1955.
Entrega de los
vehículos.- La primera entrega de los automóviles se realizó el 11 de diciembre de 1961
en la avenida George Washington, frente al hotel Jaragua, en la que 227
choferes del Distrito Nacional y de la ciudad de Santiago fueron los
beneficiados. La segunda entrega se realizó el 28 de diciembre de ese mismo
año, en los alrededores del Palacio Nacional.
Los beneficiados fueron 567 choferes de carros del transporte público, y
420 conductores de automóviles y camiones, a quienes se les entregaron 50 pesos
para la renovación de sus correspondientes licencias de conducir y, asimismo,
se les entregó la misma cantidad de dinero para pagar las multas que tenían
pendientes. 46 choferes recibieron casas para sus respectivas familias y 50
pesos para sus traslados.
A nombre de los choferes beneficiados, dio las gracias el señor Teófilo García Girón, secretario del Sindicato de Motoristas.
Inconformidad.- Las concesiones
choferiles realizadas no dejaron a todos contentos, como apreciamos en la foto
1, que acompaña esta nota de diciembre 1961, donde vemos a un grupo de hombres
protestando con cartelones en manos, exigiéndole al presidente Balaguer que se
reuniera con ellos para exponerle sus necesidades.
Entrega de las
guaguas.- Siguiendo con los donativos, el día 12 de diciembre, según se aprecia en la
foto 2, también fueron agraciados los choferes de guaguas públicas, quienes
recibieron 20 unidades para el servicio del transporte público.
Los cobradores que de igual forma trabajaban en esos vehículos, en virtud
de un contrato suscrito con los respectivos choferes, se beneficiarían con un
15% de las entradas brutas producidas.
La persona encargada de hacer la formal entrega de las guaguas fue el
director de Rentas Internas y Bienes Nacionales, José A. Quezada, en un acto
que se celebró en la calle Manuel María Castillo, frente al Palacio Nacional.
Asimismo, el 17 de diciembre de 1961, fueron entregados 27 motonetas y 172
triciclos, a un total de 199, a padres de familia de escasos recursos
económicos, en el plan de mejoramiento social y económico que había implantado
el gobierno en favor de las clases más necesitadas.
Esta política de Balaguer para beneficiar a los choferes, fue continuada
por el Consejo de Estado, ya presidido por Rafael Bonelly, en febrero de 1962,
foto 3, cuando les hizo una visita a los conductores de autobuses urbanos para
entregarles unas tarjetas de identificación que contenían las faltas cometidas
por éstos, con el propósito de que las mismas fueran destruidas. Los choferes
gozaron en ese momento de la propiedad de vehículos que no habían comprado, y
de impunidad… situación que sigue vigente.….
Estos donativos han tenido repercusiones hasta el día de hoy, con cientos
de rutas de carros y guaguas públicas en todo el territorio nacional, con
gremios choferiles más exigentes cada día, con una fuerza tan potente que son
capaces de paralizar el país, de imponer sus demandas, de desobedecer las leyes
de tránsito, de evitar la competencia de todo tipo, y de, prácticamente, actuar
como “chivos sin ley”. (Tranajo elaborado por Sergia Mercado.
Publicado en el periódico El Caribe)




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