Escrito por
La Redacción.
noviembre 03, 2017
-
0
Comentarios
BRASILIA.-
La
mitad de los brasileños quiere que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva
gane las elecciones del año que viene y regrese al cargo que ocupó entre 2003 y
2010. La otra mitad lo quiere en prisión por una condena por corrupción.
Esos sentimientos enfrentados dan
contexto a una importante cuestión mientras las campañas electorales calientan
motores para los comicios de 2018: ¿Podrá presentarse Lula, que ha apelado la
condena, presentarse a las elecciones?
“Que Lula se presente o no marca toda la
diferencia en las próximas elecciones”, dijo Carlos Melo, profesor de ciencias
políticas en la Universidad Insper de Sao Paulo. “Aunque esté en la cárcel no
estará fuera de la campaña, ya que cualquiera a quien él apoye podría ser un
candidato competitivo”.
Lula lidera los sondeos y está haciendo
campaña en todo el país mientras apela el veredicto de culpabilidad. Si se
respalda el fallo, podría ir a prisión y verse inhabilitado como candidato. Si
se revoca, Lula afronta otros procesos judiciales que podrían interferir con su
campaña.
Pese a los reveses, Lula ha visto subir
su popularidad desde la condena, confirmando el hecho de que probablemente sea
una fuerza a tener en cuenta en las elecciones de una manera o de otra.
El presidente de un grupo de tres
magistrados ha dicho que espera que la corte falle en la apelación de Lula
antes del próximo agosto. Los comicios son en octubre.
Lula fue condenado en julio por el juez
Sergio Moro dentro de una gran investigación sobre sobornos de firmas constructoras
y funcionarios públicos. Lula fue condenado a 9 años y medio de prisión e
inhabilitado de ejercer un cargo público durante siete años.
Pero mientras los candidatos buscan la
forma de posicionarse en función del destino legal de Lula, también hay dudas
sobre si su Partido de los Trabajadores tiene un plan B.
“La candidatura de Lula es
irreversible”, dijo la presidenta de la formación,
Gleisi Hoffmann.
Ciro Gomes, exministro en un gobierno de
Lula y aspirante a la presidencia, tiene otra opinión.
“El Partido de los Trabajadores tendrá
un candidato, pero no será Lula”, afirmó Gomes hace poco en una conferencia en
Sao Paulo.
Las elecciones son el 7 de octubre de
2018, con una probable segunda vuelta tres semanas más tarde si ninguno de los
candidatos obtiene más del 50% del voto.
Lula tiene un apoyo del 30% para la
primera ronda, según un sondeo de la encuestadora Datafolha, en comparación con
el 20% de su rival más cercano, el congresista Jair Bolsonaro, un excapitán del
Ejército que se deshace en elogios sobre la dictadura que dominó Brasil de 1964
a 1985.
El sondeo también indica que Lula
derrotaría a cualquier adversario en segunda vuelta excepto por un empate con
Moro, el juez que le condenó y que ha reiterado que no se presentará pese a que
muchos brasileños lo consideran un héroe.
Por otro lado, el 54% de los brasileños
encuestados dijeron que quieren al expresidente en prisión.
El sondeo se realizó el 27 y 28 de
septiembre, después de la condena de Lula en el caso Autolavado. Datafolha
entrevistó a 2.772 personas y dijo que la encuesta tenía un margen de error de
dos puntos porcentuales.
En total, el sondeo dijo que da Silva se
ha vuelto más popular desde su condena. En julio, Datafolha determinó que tenía
el rechazo del 46% de los votantes y empataría con la exministra Marina Silva
en una segunda vuelta, frente al 42% de los votantes en octubre que dijeron que
no apoyarían al expresidente.
Hoffmann cree que la espantosa
popularidad del actual presidente, Michel Temer, que se mantiene en torno al 3%
en los sondeos recientes, es un motivo clave para que Lula gane fuerza.
“La gente mira a Temer y piensa en todas
las cosas buenas que hizo Lula en el cargo. La diferencia es estremecedora. Y
la gente se ha dado cuenta de lo politizadas que están las investigaciones en
su contra”, dijo.
Otro factor que alimenta la ventaja de
Lula es la división entre sus rivales, que no se han agrupado en torno a un
candidato “antiLula”.
El conservador Partido Brasileño de
Social Democracia está dividido entre dos posibles candidatos: el gobernador de
Sao Paulo, Geraldo Alckmin, que perdió las elecciones presidenciales contra
Lula en 2006, y el alcalde de Sao Paulo, Joao Doria. Por ahora, ambos alcanzan
menos del 10% de apoyo en los sondeos.
Lula ha celebrado grandes mítines por
todo el país. Afirma que los cargos en su contra tienen motivaciones políticas
y promete tiempos mejores en la economía, un mensaje que cala mientras Brasil
lucha por salir de su peor recesión en décadas.
Sin embargo, la decisión de la corte
sobre su apelación podría desbaratar su campaña en cualquier momento.
Fernando Castelo Branco, profesor de
derecho en la Universidad PUC de Sao Paulo, dijo que la candidatura de Lula se
revocará si se respalda su condena antes del inicio oficial de la campaña
electoral en agosto.
“Si ya ha registrado su candidatura, la
corte todavía podría respaldar la condena o aumentar su condena, y en ese caso
su candidatura se anularía”, dijo Branco.



No hay comentarios.
Publicar un comentario
Deje su comentario