Escrito por
La Redacción.
noviembre 29, 2017
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México.- Conforme los negociadores del TLCAN se
encaminan hacia el norte para las nuevas rondas de conversaciones, la bravata,
el estancamiento y las amenazas serán parte del proceso
Carlos Salinas de Gortari, el
presidente mexicano que firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte
(TLCAN) original, volvió a estar bajo la atención del público la semana pasada
promocionando su nuevo libro sobre el tratado comercial de 1990, acertadamente
nombrado y apropiadamente sincronizado, “Aliados y Adversarios”.
El lanzamiento del libro se
produjo después de la quinta ronda de negociaciones sobre una actualización del
TLCAN exigida por el presidente estadounidense, Donald Trump, la cual no llegó
más allá de un compromiso para reunirse de nuevo en Washington en diciembre y
en Montreal en enero. Pero siguió lo que se está convirtiendo en un patrón
establecido. A medida que las conversaciones han comenzado a lidiar con los
aspectos difíciles, México y Canadá están emergiendo cada vez más como aliados
en contra del adversario estadounidense.
EE.UU. insiste en que está
siendo “muy creativo y flexible”, y culpa a sus socios por negarse a
“comprometerse y trabajar con las propuestas” que ha puesto sobre la mesa en
aspectos como la “cláusula de caducidad” que haría que el acuerdo expirara cada
cinco años sin nuevas negociaciones. Otras propuestas tratan de reglas sobre el
contenido regional más elevado; un requisito para que los automóviles
contuvieran un 50 por ciento de partes de origen estadounidense; reglas
recíprocas de contratación pública; y la eliminación de algunos de los
mecanismos de resolución de disputas.
La ministra de Relaciones
Exteriores de Canadá considera que las propuestas estadounidenses son
“extremas”. Un funcionario mexicano las ha calificado de “inviables”,
agregando: “y estoy siendo generoso”.
El resultado ha sido un
estancamiento que ha afectado a las negociaciones en general. Las esperanzas de
concluir hasta cinco capítulos durante la última ronda (solamente dos se han
finalizado hasta ahora) se vieron frustradas. El equipo mexicano adoptó una
estrategia de “Sólo di no” en relación con lo que considera propuestas
imposibles, y ha responsabilizado a EE.UU. de explicar el razonamiento detrás
de ellas (o, como dijo una fuente mexicana, “o EE.UU. las retira o las vuelve
viables”).
La respuesta de Washington
ante tales pedidos de análisis adicionales por parte de sus socios ha sido
criticarlos como “un espectáculo secundario”.
Nadie está ni siquiera
remotamente sorprendido por nada de esto. EE.UU. admite sonriente que es
“perfectamente justo” que México y Canadá critiquen sus propuestas “pero, ¿qué
camino seguimos a partir de allí?”, comentó un alto funcionario estadounidense
después de que concluyeron las conversaciones. “El presidente y el
representante comercial estadounidense, Robert Lighthizer, han sido muy claros
acerca de la importancia de algunos de estos temas... tú esperas que otros
países se involucren contigo en eso”.
Y ése es precisamente el
problema. Los expertos en comercio de los equipos de negociación se conocen
bien por las largas conversaciones sostenidas en relación con el Acuerdo de
Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés). Pero, tal y como lo
describió otra fuente mexicana, “su posición contiene ciertos elementos que son
‘TPP-Plus’ y otros que son iniciativas que vienen directamente desde arriba”.
En resumen, la insistencia de Donald Trump en que los déficits comerciales son
una prueba de que otros se están aprovechando de EE.UU. y de que es hora de que
jueguen “limpio”.
Una de las observaciones del
expresidente Salinas de Gortari, mientras presentaba su nuevo libro, es que la
belleza del TLCAN era que “nos permitía no tener que depender ya más del estado
de ánimo de quien estuviera en el gobierno en EE.UU. sino seguir las reglas
establecidas”. Evidentemente, ése ya no es el caso.
Habrá postureo de sobra
durante esta etapa del juego. México y Canadá ahora pudieran exigir progresos
en los aspectos difíciles antes de seguir adelante. Eso tendría el beneficio de
acortar el proceso. Pero los veteranos negociadores de México no ven la
ventaja.
La alternativa es arrastrar
todo el circo a Washington y luego a la congelada ciudad de Montreal en el
nuevo año, y tratar de mantener el espectáculo andando durante el mayor tiempo
posible, con la posibilidad muy real de que la paciencia del Sr. Trump se acabe
en algún momento.
Pero si EEUU piensa que puede
invocar el Artículo 2205 del TLCAN — el que permite a cualquier parte activar
un período de aviso de seis meses antes de la retirada del acuerdo — y seguir
negociando durante ese lapso, el mensaje mexicano es: recapacita. “Si alguien
quiere retirarse, lo puede hacer”, dijo la fuente. “Pero la oportunidad se
acabará”.
Eso, sin embargo, suena a
bravata; incluso el Sr. Salinas de Gortari ha comentado que la pérdida del
TLCAN afectaría seriamente a EE.UU., pero todavía más a México.
Los funcionarios ahora
tratarán de encontrar el margen para maniobrar de algunas de las propuestas.
Uno que ya se ha discutido es la manera de hacer que la cláusula de caducidad
funcione mediante la aceptación de revisiones periódicas, sólo que sin una
‘muerte súbita’. En las demás propuestas, el juego a ver quién cambia de rumbo
primero continúa.
Los mexicanos y los
canadienses han estado trabajando arduamente en tratar de resaltar el creciente
aislamiento de la postura oficial estadounidense en su propio terreno. “Ésta es
una relación comercial que funciona para ambas partes”, dijo Chrystia Freeland,
la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá al final de la ronda la semana
pasada, señalando una carta firmada por 76 miembros del Congreso de EE.UU. que
apoyan el TLCAN. A lo cual agregó: “Creo que estamos empezando a ver un
reconocimiento de eso entre numerosos estadounidenses”.
El frente unido incluso
abarca al candidato de extrema izquierda para las elecciones presidenciales de
México el próximo mes de julio. El Sr. Salinas de Gortari señaló que incluso
“El innombrable”, como él llamó a Andrés Manuel López Obrador, había llegado a
la conclusión de que el TLCAN debía defenderse. Esto es parte de la atenuada retórica
del Sr. López Obrador en relación con una serie de delicados temas. Al revelar
su plataforma política la semana pasada, mientras se llevaban a cabo las
conversaciones del TLCAN, él prometió amistad con EE.UU.. Mientras tanto, los
funcionarios mexicanos ya están esbozando un escenario en el que las rondas de
negociaciones se extienden más allá de la autoimpuesta fecha límite de marzo.
Nadie está anticipando un
exitoso avance navideño. Así es que, a medida que las conversaciones se
trasladan al norte nuevamente, todos debiéramos esperar que el estado de ánimo
coincida con las gélidas temperaturas invernales.


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