Escrito por
La Redacción.
noviembre 10, 2017
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El gobernador electo de Virginia,
Ralph Northam,
este miércoles.
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Las
fuerzas progresistas se afianzan y muestran que “el trumpismo sin Donald Trump
puede ser vencido”
Washington.- Donald Trump
tuvo que celebrar el aniversario de su victoria electoral con un
trago amargo. Los republicanos perdieron los comicios del martes en Nueva
York, Virginia y Nueva Jersey. Una triple derrota esperable, pero cargada
de simbolismo.
Tras un año de sinsabores, los
demócratas pudieron por primera vez cantar victoria y demostrar que el trumpismo sin Trump puede ser vencido. La vista
ahora está puesta en las elecciones legislativas y estatales de 2018.
Los demócratas estaban exultantes. Un
fracaso habría supuesto una humillación difícil de superar. Después de un año
de travesía del desierto, el partido de Barack Obama e Hillary Clinton aún
carece de líder y, pese a las turbulencias presidenciales, las encuestas
no pronostican ningún vuelco.
En este horizonte, el triple triunfo
aportó a los demócratas nuevas energías.
Eufóricos, los vencedores quisieron
darle a su avance relevancia nacional y convertirlo en un test de las
elecciones del 6 de noviembre de 2018, donde se renueva toda la Cámara de
Representantes, un tercio del Senado y 39 gubernaturas.
“Ha sido un referéndum sobre los valores
americanos”, sentenció el presidente del Comité Nacional Demócrata, Tom Pérez.


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