Escrito por
La Redacción.
octubre 22, 2017
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El presidente catalán Carles
Puigdemont
|
Barcelona.-
El gobierno español anunció un plan sin
precedentes para destituir a las autoridades separatistas de Cataluña, instalar
a su propia gente en su lugar y convocar a elecciones, valiéndose de poderes
constitucionales jamás utilizados para controlar a la próspera región que
amenaza con independizarse.
El presidente
catalán Carles Puigdemont respondió con una amenaza velada de independencia,
diciéndoles a los legisladores locales que presenten un plan para contrarrestar
el “intento de liquidar nuestro autogobierno” por parte de España.
Incluso los
catalanes moderados se horrorizaron ante la amplitud de la medida y protestaron
contra el anuncio del presidente del gobierno Mariano Rajoy con golpes de
cacerolas y bocinazos de vehículos en las calles de Barcelona, la capital
regional.
En un discurso televisado el sábado por
la noche, Puigdemont describió los planes de Rajoy de reemplazarlo a él y a su
gabinete como “la humillación que pretende el gobierno español” y un “ataque a
la democracia”.
Pugdemont
se refirió a la medida de Rajoy como “el peor ataque a las instituciones y al
pueblo de Cataluña desde los decretos del dictador militar Francisco Franco
aboliendo la Generalitat de Cataluña” en 1939.
La
alcaldesa Ada Colau, que se opone a la independencia sin un referendo válido
con garantías fundamentales, calificó la medida de “ataque grave” a la
autonomía catalana. Otros también expresaron su rechazo. La presidenta del
Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, acusó a las autoridades centrales
españolas de perpetrar un golpe de estado.
“Mariano
Rajoy ha anunciado un golpe de estado de facto con el objetivo de derrocar a un
gobierno democráticamente elegido”, declaró Forcadell, quien describió la
medida como “un golpe autoritario al interior de un miembro de la Unión Europea”.
Tras
una sesión especial del Consejo de Ministros para frenar el movimiento
independentista en Cataluña, Rajoy dijo que pedirá al Senado autorización para
que ministros del gobierno central asuman las funciones del gobierno catalán,
lo que incluye el control de la policía, las finanzas y los medios de prensa
públicos.
Rajoy
también pretende solicitar a la cámara alta que apruebe otorgarle la autoridad
para convocar a elecciones regionales, algo que por el momento solo puede hacer
el presidente catalán.
El
vicepresidente del Senado, el conservador Pedro Sanz, dijo que las medidas
serán sometidas a votación en una sesión del viernes próximo.
Sanz señaló a la prensa que una comisión
especial de 27 senadores efectuará el martes una primera evaluación de las
medidas. Dijo que Puigdemont puede apelarlas compareciendo ante la comisión el
jueves antes del mediodía o mediante un enviado.
El
Partido Popular de Rajoy tiene mayoría absoluta en el Senado y se espera que
reciba amplio apoyo de la oposición para las medidas encaminadas a proteger la
unidad española.
En su
reacción, manifestantes envueltos en banderas catalanas de rojo y amarillo
inundaron el sábado las calles del centro de Barcelona y exhibían carteles en
los que pedían libertad.
Unas
450.000 personas se unieron a la protesta en la capital catalana, según la
policía, mientras que un grupo anti secesión dijo que la cifra fue de 85.000.
Originalmente la marcha había sido
convocada para protestar contra la detención de dos prominentes líderes pro
independencia que podrían enfrentar cargos de sedición, pero se convirtió en
una protesta contra la decisión de Rajoy.
“Estamos
aquí porque el gobierno español perpetró un golpe de estado sin armas contra el
pueblo catalán y sus instituciones de gobierno”, declaró Joan Portet, una
manifestante de 58 años.
Rajoy
dijo que aplicará el artículo 155 de la Constitución para “restaurar la
normalidad” en el país, que enfrenta su crisis institucional más grave en
décadas. Dijo que debería realizarse una nueva elección en Cataluña en los
próximos seis meses.
“Aplicamos
el artículo 155, porque ningún gobierno, ningún gobierno, de ningún país
democrático puede aceptar que se ignore la ley, que se viole la ley, que se
cambie la ley”, afirmó.
El
gobernante señaló que desea convocar a elecciones tan pronto como se
reestablezca la normalidad en Cataluña.
El
artículo 155 permite a las autoridades centrales intervenir si alguna de las 17
regiones autónomas de España incumple con la ley. Jamás se ha aplicado desde
que fue aprobada la Constitución de 1978.
La
crisis constitucional sobre la secesión, que ha ido creciendo poco a poco
durante años, se agudizó este mes cuando el gobierno regional de Cataluña
celebró un controvertido referendo independentista el 1 de octubre.
Después, las autoridades catalanas
dijeron que el resultado _a favor de la independencia_ les daba una base legal
para separarse de España, aun cuando la realización de la consulta enfrentó
numerosas irregularidades.
El
Tribunal Constitucional español ha fallado hasta ahora en contra de todas las
iniciativas de secesión, incluido el referendo.
Albert
Rivera, presidente del partido Ciudadanos favorable a las empresas, dijo que él
apoya las medidas de Rajoy porque Cataluña necesita restaurar la seguridad
jurídica para que las compañías puedan permanecer en la región.


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