Escrito por
La Redacción.
octubre 31, 2017
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| Michel Temer |
Brasilia.- Adivina cuál de
estos dos presidentes consigue permanecer en el cargo y cuál cae, en un mismo
país sacudido por un gran escándalo de corrupción, una feroz crisis económica y
un desencanto generalizado con la política:
Caso
A.-
El presidente de Brasil tiene baja popularidad y está acusado de violar normas
fiscales para disimular el déficit fiscal, aunque carece de denuncias de
corrupción personal.
Caso
B.-
El presidente de Brasil tiene una popularidad aún más baja y enfrenta cargos de
obstrucción de la justicia y corrupción presentados por la fiscalía, algo inédito
para un mandatario en ejercicio en la historia del país.
Si tu respuesta es que el primer
presidente se mantiene en el cargo y el segundo es suspendido, estás
equivocado… bueno, al menos cuando el país en cuestión sea
Brasil.
De hecho, el Congreso brasileño evitó la
semana pasada que el presidente Michel Temer fuera juzgado y separado del cargo
por una denuncia como la del caso B.
Esto ocurre al año siguiente de que el
mismo Congreso sometiera a juicio político y destituyera a la presidenta Dilma
Rousseff, por una situación como la del caso A.
¿Cómo
se explica esto?.- "La
política en Brasil no funciona necesariamente de forma racional", dice a
BBC Mundo Cristiano Noronha, de la empresa de análisis político y estratégico
Arko Advice, con sede en Brasilia.
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| Dilma Rousseff |
Ayer
y hoy.- Temer
logró el miércoles pasado el apoyo de 251 diputados contra 233 para detener la
denuncia de corrupción de la fiscalía que, de continuar, podría haberlo
apartado del cargo para que el Supremo lo juzgara.
El mandatario, quien según las encuestas
cuenta con la aprobación de apenas 3% de los brasileños, ya había conseguido
escapar a una votación similar en agosto.
Se trata de la misma Cámara de Diputados
que en abril de 2016 decidió, por 367 votos contra 137, enviar a Senado la
denuncia contra Rousseff por violación de normas presupuestales, lo que derivó
en el impeachment de la presidenta y su reemplazo por el
entonces vicepresidente Temer.
Mientras la acusación contra Rousseff
provino de juristas particulares, las denuncias contra Temer surgieron del
fiscal general brasileño Rodrigo Janot, en base a delaciones y grabaciones.
Antes de que expirase su período en el
cargo en septiembre, Janot acusó a Temer de obstruir la justicia y estar a la
cabeza de una organización criminal que maneja sobornos desde hace años.
El presidente rechaza los cargos y,
después de salir a salvo de la votación del miércoles, afirmó en un mensaje que
"la verdad venció" y "prevalecieron las garantías individuales e
institucionales" de la Constitución.
Sin embargo, diferentes analistas creen
que hay otros motivos por los cuales Temer evitó una caída como la de Rousseff.
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La decisión del
Congreso Nacional de Brasil el pasado miércoles,
evito un juicio político contra el presidente
Michel Temer. |
La
llave del Congreso.- Temer
"es alguien que viene del Congreso, sabe cómo funciona el Congreso" y
"articuló mucho para evitar que la denuncia fuera aprobada", explica
Noronha.
Y esto supone una diferencia importante
con Rousseff, que nunca fue legisladora ni
tuvo buena relación con el Congreso siendo presidenta.
Antes de la votación de Diputados, Temer
destinó cientos de millones de dólares del presupuesto federal para aprobar
proyectos y demandas de los mismos congresistas que definirían su futuro.
"Lo que sustenta a Temer es un tipo
de relación con el Congreso basada en algo tradicional de la política
brasileña: el ofrecimiento de bienes a cambio de
apoyo”, señala a BBC Mundo Marco Antonio Teixeira, un
politólogo de la Fundación Getúlio Vargas, una universidad de élite en Brasil.
Temer también satisfizo intereses de
grupos rurales y empresariales en el Congreso, al anunciar beneficios para
empresas que tienen multas por daños ambientales y una flexibilización de las normas contra el trabajo esclavo.
Esto último llevó a las Naciones Unidas
a expresar su preocupación por lo que puede pasar en un país donde el trabajo
esclavo continúa siendo un problema en el campo y las fábricas.
Además, el argumento de Temer de que el
exfiscal general busca criminalizar la política pudo caerle bien a muchos
diputados: la mayoría de los que votaron a favor del presidente en agosto
enfrentan investigaciones que los involucran a ellos mismos.
"Cierto cansancio"
Sin embargo, Teixeira advierte que, por
tratarse de un mandatario tan impopular, los diputados que lo salvaron corren el riesgo de ser castigados por
los votantes en las elecciones del año próximo.
El propio Temer, que en medio de este
panorama fue internado el miércoles por un problema urológico, ha quedado aun
más debilitado con esta batalla y podría tener que responder a las denuncias en
su contra tras dejar el cargo.
Pero otra diferencia grande a su favor
es que actualmente en las calles de Brasil brillan por su ausencia las
protestas masivas anti-corrupción que rodearon a Rousseff, cuyo Partido de los
Trabajadores (PT) tuvo varios altos dirigentes presos por el colosal escándalo
de sobornos en la petrolera estatal Petrobras.
Según analistas, esto se vincula a un
gran desencanto con el funcionamiento de la democracia: apenas 13% de los
brasileños se declara satisfecho al respecto, reveló días atrás el informe 2017
de Latinobarómetro, una ONG chilena que coordina encuestas de 18 países de la
región.
Esto ubicó a Brasil al final del ranking latinoamericano sobre satisfacción
democrática.
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Se recuerda que en
Brasil hubo protestas contra Dilma Rousseff, pero las mismas se han desvanecido por el manejo del actual presidente Michel
Temer. |
Tan solo 3% de los brasileños estuvieron
de acuerdo en la misma encuesta con que en su país "se gobierna para el
bien de todos", lejos del 21% de promedio regional.
"El tamaño del movimiento que salió
a las calles contra (Rousseff) no tenía precedentes en el país. Se apostó, hasta de manera ingenua, a que la salida de ella
resolvería los problemas. Y el brasileño percibió al día
siguiente que los problemas siguieron", dice Teixeira.
"Hay un cierto cansancio, una
cierta razón para imaginar que toda la clase política está contaminada,
entonces no vale la pena el esfuerzo de seguir cambiando por cambiar",
concluye.





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