Escrito por
La Redacción.
octubre 17, 2017
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El candidato derrotado a la gobernación del estado
Miranda, el opositor Carlos Ocariz, al centro, habla
este lunes
durante una conferencia de prensa.
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Caracas.- La tensión generada
tras las elecciones de gobernadores del domingo en Venezuela podría agravar la
crisis política y económica en el país sudamericano y clausurar toda
posibilidad de diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición.
Por su parte, el canciller venezolano
Jorge Arreaza denunció en su cuenta de Twitter que capitales europeos están
promoviendo un plan "alevoso" y "desesperado" para atacar
la democracia del país suramericano. Arreaza dijo recientemente que recibió
informaciones de que la Unión Europea analiza sanciones contra Venezuela.
Aunque el Consejo Nacional Electoral
(CNE) anunció hacia el final de la jornada que el partido oficialista ganó 17
de las 23 gobernaciones disputadas, la oposición advirtió el lunes que no
reconocería los resultados. Según el órgano electoral los opositores sólo
triunfaron en cinco estados, pero sondeos independientes preveían que
obtendrían mayoría en las casillas.
La alianza opositora declaró que se
cometieron numerosas irregularidades antes y durante la elección y aseguró que
no reconocerán los resultados sino hasta que se realice una auditoría
independiente e internacionalmente verificada.
"El régimen
asumió el camino del fraude", dijo Ángel Oropeza, miembro de la Alianza
encargado de leer la declaración.
Oropeza destacó
que más de un millón de venezolanos tuvieron dificultades para votar debido a
problemas como demoras en la apertura en los centros de votación y la presencia
de máquinas dañadas.
Agregó que al
menos 90.000 votos que deberían ser para la oposición terminaron siendo nulos
porque la autoridad electoral no aceptó la sustitución de candidatos que habían
renunciado tras una primaria en septiembre y además se reubicaron de última
hora 274 centros electorales donde la oposición había ganado anteriormente.
Los adversarios
del gobierno también consideraron que es necesario un nuevo sistema electoral,
así como la convocatoria urgente de "elecciones libres y
transparentes"
Aún está
pendiente el resultado de la gubernatura del estado sureño de Bolívar, donde el
lunes la oposición realizó una manifestación a los alrededores del CNE para
exigir los resultados finales. La protesta fue dispersada con bombas
lacrimógenas y balas de goma por la Guardia
Nacional.
Horas antes en
declaraciones a la emisora Unión Radio, Liliana Hernández, coordinadora
electoral de la coalición, manifestó que los opositores "fuimos a un
proceso donde se violó la constitución y los derechos políticos de los
ciudadanos".
Hernández
también señaló que el CNE, controlado por el oficialismo, incurrió en
irregularidades, por ejemplo, no permitir la inscripción de casi dos millones
de jóvenes votantes.
El excandidato
opositor de la gobernación de Miranda, Carlos Ocariz, denunció también que los
cierres arbitrarios de mesas y la reubicación de éstas, la oposición enfrentó
una "masificación del voto múltiple". Sin embargo, no mostró pruebas.
Las autoridades
electorales han desestimado las críticas y aseguraron que actuaban apegadas a
las leyes. Sin embargo, ante los cuestionamientos, el presidente Nicolás Maduro
ordenó una revisión del 100% de los votos y dijo que pediría a la Asamblea
Constituyente, dominada por oficialistas, que audite todo el proceso.
El
vicepresidente del partido de gobierno y constituyente Diosdado Cabello dijo
que el oficialismo no tiene nada que temerle a la auditoria del proceso, y
acusó a la oposición de actuar con "arrogancia" al no reconocer los
resultados.
La Constituyente
espera juramentar el martes a los nuevos gobernadores, anunció la presidenta
del cuerpo, Delcy Rodríguez.
Los resultados
de los comicios regionales generaron sorpresas entre analistas debido a que las
principales encuestas locales daban como favorito a la oposición, sobre todo
por el descontento que hay contra Maduro, cuya popularidad ronda un 20%, y en
medio de una galopante inflación de tres dígitos, la severa escasez de
alimentos, medicinas y otros bienes básicos.
Entre los
venezolanos los resultados electorales generaron posiciones encontradas.
Algunas personas como José Torres, un mensajero de 58 años, consideró el
proceso como "legítimo". Para Ángel Díaz, un estudiante de derecho,
de 23 años, la votación fue un "total descaro" porque "nadie se
cree, ni ellos mismo, que sacaron los votos que ellos dice con la situación tan
crítica que hay en el país".
El presidente de
la encuestadora local Datanálisis, Luis Vicente León, consideró que los
cuestionamientos que fueron producto de estos comicios alejan la posibilidad de
la salida negociada que impulsa la comunidad internacional desde hace varios
meses tras las protestas antigubernamentales que ocurrieron entre abril y julio
y dejaron al menos 120 fallecidos.
En contraste,
dijo a The Associated Press, la situación abre el camino a una "ruptura
automática a cualquiera posibilidad de negociación a futuro" y fortalece a
los grupos más radicales que son partidarios de "soluciones
extraelectorales".
Sin embargo, el
analista ve difícil que la oposición pueda retomar las protestas callejeras
para ejercer nuevas presiones contra el gobierno debido a la frustración que
hay entre los venezolanos luego del fracaso de las manifestaciones pasadas.
El panorama,
según León, podría provocar que el gobierno venezolano reciba nuevas sanciones
económicas similares a las que aprobó en agosto Estados Unidos.
Tras condenar
"la falta de elecciones libres y justas" en Venezuela", el
Departamento de Estado estadounidense manifestó en un comunicado que
"mientras el régimen de Maduro se conduzca como una dictadura autoritaria"
se trabajará con otros miembros de la comunidad internacional para apoyar a los
venezolanos y restaurar la democracia.


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