Escrito por
La Redacción.
octubre 05, 2017
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Dos de las damas
que manifestaron indignación por
las palabras y gestos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
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San Juan.- Los puertorriqueños,
dos días después de la visita de Donald Trump a la isla, mantienen todavía la
indignación por las palabras y gestos del presidente de Estados Unidos, quien
dejó la impresión de no haber entendido la magnitud de la tragedia que supuso
el huracán María.
Los comentarios hoy en cualquier rincón
de Puerto Rico revelan un descontento por una visita de 5 horas en la que
algunos vieron un comportamiento que no sirvió bien para que el mandatario
conociera cuáles son las necesidades de una población acuciada por la falta de
servicios básicos y ayuda humanitaria en las áreas más aisladas.
"Si estoy allí no se si me hubiera
podido contener", se pudo oír a un conocido periodista puertorriqueño en
sala de prensa del Centro de Convenciones en San Juan, donde está instalado el
centro de mando del Gobierno local, en referencia a la escena en la que Trump
lanza rollos de papel de cocina a la gente con un estilo que recordaba a un
jugador de la NBA.
"Se cree que somos como los monos
en el zoo que les tiras cacahuetes y se quedan contentos. ¿Pero qué es esto?
Qué vergüenza", señaló a Darelis Cuzco, una profesora universitaria de 40
años para quien los puertorriqueños se merecían un mayor respeto por parte de
Trump, su presidente pese a que no pueden votar por el estatus político de la
isla.
"Estoy además segura que no tiene
una imagen completa de la tragedia, porque yendo a iglesias -convertidas en
centros de acopio de ayuda- en un barrio, que es todo menos humilde, veo
difícil que tenga idea de la realidad", agregó.
La palabras de la profesora son
suscritas por muchos puertorriqueños que sintieron algo cerca a la humillación
por el estilo que mostró el presidente, que casi nada más bajar de su avión a
la llegada a San Juan soltó un contundente "gastamos mucho en Puerto
Rico".
"Odio decirlo, Puerto Rico, pero
ustedes han sacudido nuestro presupuesto. Gastamos mucho dinero en Puerto Rico,
pero está bien, hemos salvado muchas vidas", afirmó el mandatario.
El despliegue dialéctico de Trump no
había hecho más que empezar, ya que luego señaló que cada muerte es horrible,
pero que si se mira a catástrofes como Katrina y después lo que pasó en Puerto
Rico no hay comparación posible.
Trump llegó a
decir sobre un ciclón que pasó a más de 200 kilómetros por hora y que se cobró
34 vidas confirmadas por el momento, que se trató de "un huracán que nadie
nunca había visto" y que murieron 16 o 17 personas -las cifras barajadas
inicialmente- frente a las miles que dijo se cobró Katrina, que en 2005 causó en
el sur de Estados Unidos más de 1.800 muertos.
"No se
pueden decir las cosas que dijo. A medida que lo pienso y analizo, más me
indigno. Cómo se puede dar a entender que esto no fue tanta tragedia como
Katrina. Además no sabe, porque no creo que viera mucho, ya que estuvo gran
parte de la visita en un portaaviones", dijo a Efe con evidente enojo Juan
Alameda, un abogado de 50 años.
Las palabras de
Alameda no son más que una muestra de un sentimiento de incredulidad por cómo
Trump pasó por Puerto Rico, que en sus 5 horas en la isla pasó por la iglesia
de la localidad de Guaynabo, el municipio más pudiente de la isla, para después
dirigirse a una embarcación estadounidense desde la que se presta ayuda.
El gobernador de
Puerto Rico, Ricardo Rosselló, dijo en tono defensivo que Trump, durante el
traslado en helicóptero a la embarcación, sobrevoló las áreas afectadas y que
el presidente le confirmó que el daño era realmente grave.
Comprobara con
exactitud o no el daño causado por el huracán, considerado uno de los más
dañinos que han pasado por la región del Caribe, los puertorriqueños siguen, 48
horas después, descontentos por la visita y por la que entienden actitud poco
delicada del presidente Trump hacia una población que lo está pasado muy mal.
Trump ya había
calentado su viaje al intercambiar declaraciones en las redes sociales con la
alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, que se quejó de la poca ayuda
recibida desde Washington, a lo que el presidente respondió asegurando que en
la isla esperaban que todo se les diera hecho.
Oxfam, una
organización que lucha en el mundo contra la pobreza, criticó la ayuda prestada
en los primeros momentos por las autoridades federales en voz de su presidenta
para América, Abby Maxman.
Los
puertorriqueños, en general, esperan que la visita de Trump ayude a que llegue
más ayuda a la isla, pero lamentan un estilo poco considerado con una isla que
sufre y tardará muchos meses en recuperarse.


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