Escrito por
La Redacción.
octubre 15, 2017
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El malogrado
presidente de Estados Unidos,
John F. Kennedy, junto a su esposa, minutos
antes de su
asesinato.
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El
actual presidente de Estados Unidos tiene la autoridad final para decidir la
publicación de los documentos o demorarla durante otros 25 años.
WASHINGTON.- El mayor
misterio en el imaginario popular de la historia reciente de Estados Unidos es
quién fue el verdadero culpable del asesinato de John F. Kennedy, una incógnita sobre la que hay
innumerables teorías que pudieran despejar miles de archivos secretos cuya
divulgación ahora depende de Donald Trump.
Los Archivos Nacionales mantienen bajo
su custodia unos 3.100 expedientes clasificados sobre el asesinato del que
fuera presidente de Estados Unidos entre 1961 y 1963, que los historiadores y
expertos en el tema creen que pueden aclarar los entresijos del magnicidio y
quizá cambiar la historia oficial.
Ahora, los responsables de los Archivos
Nacionales tienen hasta el 26 de octubre para decidir cuáles de esos
documentos, en su mayoría pertenecientes al Buró Federal de Investigaciones
(FBI) y la CIA, pueden salir a la luz y cuáles deben seguir en secreto.
Pero la última palabra la tendrá el
actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tiene la autoridad final para decidir la publicación de los
archivos o demorarla durante otros 25 años.
La divulgación de estos documentos
responde a la 'JFK Records Act', una ley aprobada en 1992 a raíz del renovado
interés despertado por el caso tras el estreno de la película JFK, en la que Oliver Stone daba su visión sobre el
asesinato cometido el 22 de noviembre de 1963 en Dallas (Texas).
En su filme, Stone planteaba una
hipótesis defendida por los investigadores Jim Garrison y Jim Marrs en sus
respectivos libros On the Trail of the Assassins y Crossfire: The Plot That Killed Kennedy, que
alimentaba las viejas teorías conspirativas y descartaba el informe oficial de
la famosa Comisión Warren, que apuntó a un solo hombre como responsable: Lee Harvey Oswald.
En el momento de su estreno, el
expresidente Gerald Ford, que integró la Comisión Warren, tildó el filme de
"fraude" y lo calificó como "la gran mentira".
Teorías contrarias
Veintiséis años después, otros dos
estudiosos del drama de Dallas, Roger Stone and Gerald Posner, ambos de The New York Times, esperan con ansiedad la
divulgación de los nuevos documentos con la esperanza de que respalden sus
propias teorías. Pese a coincidir en el mismo diario, Stone y Posner defienden
teorías totalmente contrapuestas.
En el libro que publicó en 2013,
titulado The Man Who Killed Kennedy: The Case Against
LBJ, Stone defiende la teoría de que fue el vicepresidente de
Kennedy, Lyndon B. Jonhson, quien precisamente le sucedió en el cargo, el
cerebro que estuvo detrás del magnicidio.
La hipótesis de Stone, además de a
Johnson, incluye a gran parte de los personajes habituales de las teorías
conspirativas en torno al asesinato de Kennedy, a saber: la industria petrolífera texana financió la trama,
que fue ejecutada por la mafia con la ayuda de elementos de la CIA y luego el
FBI de Edgar Hoover la tapó.
Stone, que fue confidente y asesor de
Richard Nixon, considera que el asesinato de Kennedy, la frustrada invasión de
Bahía Cochinos para derrocar a Fidel Castro y el escándalo Watergate
"están inextricablemente relacionados".
Por su parte, Posner, que en 1993 fue
finalista del Pulitzer de Historia con su libro "Case Closed: Lee Harvey
Oswald and the Assassination of JFK", considera que las conclusiones de la
llamada Comisión Warren son correctas y que no hubo ninguna conspiración.
Tras la tragedia, con el país aún
conmocionado, se organizó una comisión de investigación liderada por el
entonces presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren, que determinó, no sin
controversia, que Oswald cometió el crimen por
cuenta propia y sin ayuda.
Críticas
al Gobierno.- Pese
a sus visiones contrarias sobre este episodio de la historia, uno de los que
sigue atrayendo más atención entre los estadounidenses, Stone y Posner han
unido sus voces para que se den a conocer los documentos que aún se mantienen
en secreto.
El autor, que se mostró convencido de
que no se podrá dar por cerrado el caso hasta que se conozca el último
documento, criticó al Gobierno por ampararse en la
"seguridad nacional" para negarse a dar a conocer los documentos
clasificados durante décadas.
"Sé que el director de la CIA,
(Mike) Pompeo, está instando al presidente (Trump) a demorar la publicación de
estos registros durante otros 25 años", dijo Stone.
En caso de que Trump no autorizase la
divulgación de los documentos, como es su prerrogativa como presidente, podría
ordenar que no vean la luz durante otros 25 años.
Sobre otro caso polémico de la época, el
anterior presidente, Barack Obama,
decidió retrasar la publicación de los documentos de la CIA sobre la invasión
de Bahía Cochinos, lo que impide aclarar el alcance del compromiso de Kennedy
de ayudar al puñado de exiliados cubanos que intentó derrocar en 1961 a Fidel Castro.


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