Escrito por
La Redacción.
octubre 02, 2017
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La estelada es la
bandera de la
independencia de Cataluña.
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Barcelona.-
Desde la madrugada, cientos de personas, algunas con sombrillas, abrigos y chubasqueros,
comenzaron a reunirse en torno a los colegios electorales donde se llevó a cabo
el referéndum separatista, que el gobierno español y el Tribunal Constitucional
consideran ilegal.
Los Mossos d'Esquadra, la policía
catalana, que tenía la orden de desalojar las escuelas ocupadas desde el
viernes para las votaciones, pasó por los centros electorales y… no actuó.
Las boletas y las urnas comenzaron a
llegar, mientras las filas fueron creciendo a medida que se acercaba el
amanecer.
Pero la Policía Nacional y la Guardia
Civil arribaron también a algunos centros de votaciones para cumplir con las
órdenes judiciales que los Mossos no habían ejecutado.
Las escenas se hicieron virales en
teléfonos y redes sociales: los agentes intentaron desalojar los centros, pero
los presentes se opusieron y la violencia emergió.
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Suman más de 800
los heridos durante este
domingo, día del
referendum, en Cataluña.
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Más de 800 personas, incluida una
treintena de policías, resultaron heridas.
Los votantes acusaron a la policía de
usar la fuerza para desalojarlos; mientras, desde Madrid, las autoridades
aseguraron que los agentes, que cumplían órdenes del Tribunal Constitucional,
respondieron a agresiones y pedradas de los que custodiaban desde el amanecer
los centros de votaciones.
"La ilusión de aquellos que se
acercaron a los colegios electorales a participar en el referéndum se
entremezcló con la estupefacción por las imágenes de las actuaciones policiales
que unos y otros se mostraban desde sus teléfonos móviles", comenta desde
Barcelona Enric Botella, periodista de BBC Mundo.
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La crispación
vivida en Cataluña este domingo se
vivió con fuerza en
la ciudad de Sant Julia de Ramis.
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Las videos, las fotografías y los
testimonios circularon por todos lados como una representación de lo que
sucedía allí.
Sin embargo, Botella constató que,
aunque las arremetidas contra los
manifestantes ocurrieron no fueron práctica común.
"No fue un hecho puntual o
anecdótico, porque marcó la jornada y el discurso; pero tampoco fueron
generalizadas. En todos los centros en los que estuve, la votación fue pacífica
y reivindicativa. Ni de lejos fue una escena que se repitiese en la mayoría de
los colegios", asegura Botella.
Pero
la tensión ya estaba servida.- Tras estos hechos, comenta Botella, la
llamada a no abandonar los centros una vez se hubiese votado (para hacer
resistencia ante una eventual llegada de la policía) generó concentraciones que
propiciaron encuentros entre los vecinos que se acercaban a participar.
Pero
no fue todo.- Las
escenas de la actuación de la policía, a su vez, provocaron que muchas personas
que habían decido no votar salieran a las calles.
Según el gobierno catalán, cerca del 2,3
millones de ciudadanos de esa región (en torno al 30% de la población)
participaron en el referéndum.
De ellos, de acuerdo con esas cifras, el
90% se inclinó por la independencia.
Aunque desde días previos, los
diferentes posicionamientos de los catalanes sobre el tema marcaban la división
interna que generó esta consulta.
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La gente acudió a
los centros de votaciones.
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Lo
que piensan algunos catalanes del referéndum.- Max, un joven
barcelonés de 23 años, se acercó a la fila de su colegio electoral a saludar a
unos amigos de una edad similar: "No pensaba venir, pero puse la tele y
aluciné. Votaré nulo", dijo, según reportó Enric Botella.
David Nicolau, un residente de Badalona,
explicó a BBC Mundo que, aunque no votaría por el sí separatista, tenía
decidido con antelación que acudiría a las urnas para reivindicar el derecho de
los catalanes al voto.
"Yo no estoy de acuerdo con la
independencia y aún así fui a votar. Porque creo que es nuestro derecho y nadie
nos lo puede quitar por ningún motivo", aseguró.
Desde Sant Quirze del Vallés, Manela
Llorente comenta a BBC Mundo que, para ella, la votación "fue un día
emocionante, de recuerdos familiares y luchas perdidas. La gente con decisión y
actuando de forma pacífica es muy difícil de parar".
"Aquí fue una firma pacífica.
Ahora, a partir de mañana no sé qué pasará. Comienza la segunda entrega del
serial", sostuvo.
Mientras, María Ángeles Pérez, desde
Sant Andreu Arenal, asegura que no salió de su casa en todo el fin de semana
por este motivo.
"No por miedo, sino por tristeza,
por no querer tener nada que ver ni con unos ni con otros", dijo a BBC
Mundo.
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Desde Cerdeña e
Islas Azores llegaron manifestantes
a apoyar el referéndum de Cataluña.
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La
tarde.- Fue
una inusual tarde de domingo en Barcelona, más movida y con más tensiones que
de costumbre.
Pero tras las escenas de violencia de la
mañana, las horas siguientes transcurrieron sin grandes sobresaltos.
"La gente siguió de guardia en los
colegios, había decenas y, en ocasiones, centenares de personas para evitar que
la policía viniera, como había ocurrido en diferentes colegios electorales.
Pero nada pasó", explica Botella.
Según cuenta, a medida que el día
transcurrió, las filas fueron menores, en parte, porque se aligeró el sistema
de votaciones, que en algunos colegios nunca funcionó.
Aunque las autoridades catalanes
anunciaron que los centros de votaciones utilizarían el censo universal, en la
práctica, no fue efectivo, al caer el servicio de internet.
"Hubo escenas increíbles como la de
un vecino que pasó un cable con internet desde el balcón de su casa hasta la
escuela para que pudieran conectarse desde allí", asegura Botella.
En la mayoría de los centros, los
catalanes que acudían a votar debían hacerlo con una identificación oficial,
que luego era procesada en un registro, aunque no había forma de verificar si
habían votado con anterioridad en otros colegios, según contaron varios
testigos a BBC Mundo.
Comentaron también que, en muchos
centros, no existían espacio para que los votantes
pudieran ejercer el derecho al voto secreto y debían rellenar las boletas
frente a los voluntarios que supervisaban el referéndum.
A muchos votantes los encargados de los
colegios les solicitaron que activaran el modo de avión en su teléfono.
Algunos alegaron que era por temor a que
las autoridades españolas los interfirieran, aunque otros aseguraron que era
para evitar una congestión de internet en los locales.
Con anterioridad, varios padres
denunciaron que las autoridades catalanas y escolares les pidieron que ocuparan
los colegios con sus hijos para impedir que fueran clausurados por la policía
para evitar las votaciones.
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Ya en la noche del
domingo, la situación lucía
calmada en varias localidades de Cataluña.
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La
noche.- A
medida que caía la noche y las escenas de la actuación policial seguían siendo
virales por todo el mundo, locales y turistas se reunieron en Plaza Cataluña,
(el centro neurálgico de la ciudad de Barcelona) para esperar los resultados,
escuchar música, bailar y celebrar la culminación del referéndum.
La estelada, la bandera independista de
Cataluña, ondeó junto a insignias independistas de otras regiones, como
Cerdeña, Islas Azores, o incluso de Galicia y Andalucía, mientras se escuchaban
canciones como "Las calles siempre serán nuestras" y "Els
Segadors", el himno oficial de Cataluña.
"Después de cerrar los colegios,
hubo gente se fue a casa; pero en el centro de Barcelona se quedaron muchos
para lo que en principio pensamos que sería una noche electoral. Pero el
ambiente no fue nada tenso aquí", explica Botella.
Luego del anuncio final de las
votaciones muchas personas continuaron celebrando, hasta que entrada la
madrugada la plaza comenzó a quedar vacía.
El domingo del referéndum había
terminado. Pero nadie, en realidad, sabe qué es lo que ahora comienza. Aunque
los independentistas aseguran que han triunfado.







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