Escrito por
La Redacción.
septiembre 08, 2017
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| El papa Francisco |
Villavicencio, Colombia.- El papa Francisco
tenía previsto viajar este viernes a una zona que estuvo asediada por rebeldes
izquierdistas, para orar por las víctimas del largo conflicto colombiano y
pedirles que superen su dolor perdonando a sus antiguos agresores.
El momento más señalado de su visita a
la ciudad central Villavicencio sería lo que el Vaticano describió como una
gran reunión de oración por la reconciliación nacional.
Se esperaba que fuera un encuentro muy
emotivo para Francisco, que ha hecho de la reconciliación el tema central de su
viaje de cinco días a Colombia. El pontífice prometió el año pasado visitar el
país cuando se firmó el acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC).
Estaba previsto que miles de víctimas de
toca clase acudieran al acto: soldados que sufrieron mutilaciones cuando
retiraban minas terrestres, madres que vieron a sus hijos reclutados a la
fuerza por los rebeldes para no volver jamás y campesinos expulsados de sus
tierras por grupos paramilitares de derechas.
También se esperaba que asistieran
antiguos rebeldes, aunque ni el Vaticano ni los organizadores en Colombia
dijeron si los líderes de las FARC estarían allí o se reunirían siquiera con el
pontífice durante su visita, en un reflejo de lo recientes que son las heridas
del conflicto y lo sensible que resulta cualquier aparición pública de los
exguerrilleros, aún detestados por amplios sectores de la población.
Entre los asistentes estaría Lucrecia
Valencia, que perdió a su esposo y su hijo, además del brazo derecho y la
pierna izquierda, cuando buscaban leña cerca de su casa. Su pueblo pasó años
castigado por la violencia y ella dijo que quiere que el mundo sepa que la paz
en Colombia es frágil.
Valencia señaló que es probable que la
mina terrestre que trastocó su vida en 2009 fuera colocada por otro grupo
rebelde, el Ejército de Liberación Nacional, que sigue activo en muchas partes
del país.
Estamos hartos de esa gente, dijo la
mujer, de 40 años. Yo soy una mujer de buen corazón, no tengo nada que
reclamar. Solo quisiera decirles que no queremos más guerra.
Presidiendo el evento habría una estatua
mutilada de Cristo rescatada de una iglesia bombardeada hace 15 años, quizá el
más poderoso recordatorio de la violencia política sin sentido que dejó más de
250.000 muertos y millones de desplazados. Varios residentes afrocolombianos de
la empobrecida ciudad de Bojaya viajaron durante días en bote, avión y autobús
para llevar la modesta escultura de escayola a Villavicencio para que el papa
pudiera bendecirla.
La estatua procede de una iglesia
destruida por un mortero de las FARC cuando 300 personas se habían refugiado en
el interior, durante tres días de combates entre rebeldes, ejército y
paramilitares. Al menos 79 personas murieron y 100 resultaron heridas en el
ataque de 2002.
Este viernes, la pequeña localidad es un
modelo de reconciliación que votó por abrumadora mayoría a favor del plan de
paz del presidente, Juan Manuel Santos, e incluso dio el poco habitual paso de
dar la bienvenida a las FARC, cuyos líderes han visitado dos veces la población
para pedir perdón y desarrollar proyectos en beneficio de la comunidad.
Antes, en una misa en Villavicencio,
Francisco beatificará a dos sacerdotes muy asociados al conflicto colombiano.
El papa dijo que fueron asesinados por odio a su fe.
El reverendo Pedro Ramírez fue asesinado
en los turbulentos días tras el asesinato en 1948 del líder izquierdista Jorge
Eliécer Gatián, un asesinato que marcó el inicio del descenso de Colombia en la
violencia política, que terminó llevando a que campesinos pobres excluidos por
un sistema político dirigido por élites se hicieran a las armas.
Los sacerdotes en la localidad de
Armero, en el centro de Colombia, dijeron que a Ramírez fue sacado a rastras de
la iglesia, desnudado y atacado con machetes por una turba de seguidores
enfurecidos de Gaitán que acusaron al reverendo de proteger a sus enemigos
terratenientes conservadores.
El obispo Jesús Jaramillo, por su parte,
murió en 1989 en la ciudad oriental de Arauca baleado por rebeldes del ELN, con
los que chocó por motivos teológicos. El ELN fue fundado por sacerdotes y
estudiantes de seminario inspirados por la teología de la liberación, que
buscaba identificar la Iglesia con los pobres y excluidos, y vieron en el
conservador pero carismático Jaramillo un posible rival en la influencia sobre
los campesinos y trabajadores de la región.
Villavicencio es también un lugar
elegido para reflexionar sobre otra de las preocupaciones del papa durante su
estancia en Colombia: el medioambiente.
Situada al borde del bosque amazónico,
la zona antes rural se vio transformada por un boom económico cuando el declive
del conflicto y un aumento en los precios de las materias primas atrajeron el
interés de empresas petroleras y multinacionales agrícolas a zonas antes
vedadas. Con la paz, se espera que la transformación de terrenos se
intensifique, poniendo aún más presión sobre el delicado entorno colombiano,
uno de los más diversos del mundo y que tiene más especies de aves que ningún
otro país.
Francisco, que ha advertido contra el
sistema económico estructuralmente perverso que convierte la Tierra en una
inmensa pila de basura, plantará un árbol antes de irse ante la cruz de
reconciliación como signo de nueva vida, un gesto que aún el medioambiente y el
tema principal de su peregrinaje a Colombia.


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