Escrito por
La Redacción.
septiembre 16, 2017
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Kim Jong Un observa el lanzamiento de un misil
Hwasong-12 en esta foto sin fecha. El último
lanzamiento de
un misil sobre Japón, este viernes.
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Corea del Norte continuará con su programa nuclear
pese a las sanciones, subraya su líder.
Pyongyang.- En la enloquecida partida de
póker que juegan Kim Jong-un y la comunidad internacional en torno al programa
nuclear de Corea del Norte, el líder supremo de ese país siempre sube la
apuesta en cada ronda.
A la nueva tanda de sanciones del Consejo de
Seguridad de la ONU ha contestado con el
lanzamiento de un misil que ha logrado el mayor recorrido de todos los que ha
probado hasta ahora.
Y asegura que su objetivo definitivo, la
jugada con la que quiere llevarse todas las fichas de la mesa, es alcanzar “un
equilibrio real de fuerza” con Estados Unidos que haga impensable para Washington
el plantearse un ataque militar contra el reino ermitaño.
Como en todas las grandes ocasiones, Kim
Jong-un presenció la prueba del misil de alcance intermedio que este viernes
sobrevoló Japón antes de caer en el Pacífico tras un recorrido de 3.700 kilómetros.
Y durante ella subrayó, según asegura este
sábado la agencia estatal norcoreana KCNA, que pese a las “sanciones y bloqueo
sin límite”, Corea del Norte “seguirá adelante con su meta de completar su
fuerza nuclear”.
“Nuestra meta final es establecer el
equilibrio de fuerza real con Estados Unidos y hacer que los gobernantes
estadounidenses no se atrevan a hablar de una opción militar para la República
Democrática Popular de Corea”, afirmó el heredero de la dinastía Kim.
Bajo su mandato, Corea
del Norte ha acelerado a marchas forzadas su programa de armamento balístico y
nuclear, que tiene como objetivo contar con misiles intercontinentales
que puedan arrojar bombas nucleares sobre territorio estadounidense.
El lanzamiento de este viernes de un cohete
Hwasong-12 llegaba apenas doce días después de la sexta
prueba nuclear de este país, la mayor efectuada por el
régimen de Kim Jong-un. El 3 de septiembre, Corea del Norte anunciaba el ensayo
con éxito de una bomba de hidrógeno, que los analistas calculan que tuvo una
potencia de 250 kilotones.
En respuesta, el Consejo de Seguridad aprobó
esta semana su octava ronda de sanciones contra este país, que incluyen la prohibición de exportar textiles e imponen
límites a las importaciones de crudo.
El lanzamiento, en respuesta a estas
sanciones, busca “calmar la beligerancia de Estados Unidos, que recientemente
ha llamado a usar el músculo militar contra la RDPC”, ha asegurado la agencia
estatal norcoreana.
La comunidad internacional ha
condenado con contundencia el nuevo órdago del régimen. Mientras Corea del Sur
ha advertido que el diálogo con el norte se ha hecho imposible, y el Consejo de
Seguridad de la ONU ha celebrado una reunión
extraordinaria para abordar el desafío norcoreano.
Estados Unidos ha advertido
que se agota su paciencia. El consejero de Seguridad Nacional de la Casa
Blanca, H.R McMaster, declaró tras la prueba del Hwasong-12 que, aunque no es
la opción que prefiere la Administración del presidente Donald Trump, “existe
una opción militar”.
Trump, por su parte, ha
puntualizado que su país tiene una "abrumadora" cantidad de opciones
para hacer frente a las amenazas del régimen.


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