Escrito por
La Redacción.
septiembre 04, 2017
-
0
Comentarios
![]() |
Donald Trump, este domingo en Washington.
|
Washington
apuesta por asfixiar económicamente al régimen de Kim Jong-un y afirma que no
busca "el aniquilamiento" de Pyongyang, pero avisa de que dispone de
"muchas opciones" para hacerlo.
Washington.- El pavoroso
ensayo nuclear realizado este domingo por el régimen de Corea del Norte, el
sexto y más potente de los que ha hecho desde 2006, supone un reto mayúsculo al
temple y la destreza geopolítica de Donald Trump.
La primera reacción del presidente de EE
UU fue una serie de tuits a primera hora del domingo en los que dijo que “las
palabras y acciones de Corea del Norte son muy hostiles y peligrosas para EE
UU”.
Más tarde añadió que estaba “sopesando,
entre otras opciones, detener todo el comercio con cualquier país que haga
negocios” con Pyongyang, lo que afectaría sobre todo a China.
Por la tarde tras una reunión del
presidente con sus asesores militares en la Casa Blanca el secretario de
Defensa Jim Mattis dejó asomar el garrote y advirtió de que quien amenace a EE
UU "recibirá una respuesta militar masiva". Y el domingo al anochecer
la Casa Blanca informaba de una llamada telefónica entre Trump y el ministro
japonés Shinzo Abe en la que "se reafirmó el compromiso de EE UU para
defender nuestra patria, territorios y aliados usando todas las opciones
diplomáticas, convencionales y nuestra capacidad nuclear disponible".
Mientras tanto, el vecino limítrofe de
Corea del Norte, Corea del Sur, hizo este domingo un ensayo con misíles
balísticos.
Trump, por lo tanto, no excluye la carta
militar pero de momento la guarda como as en la manga.
“Ya veremos”, respondió este domingo al
salir de una iglesia a un reportero que le preguntó si atacaría Corea del
Norte. En sus mensajes de Twitter de este domingo por la mañana no exhibió el
belicismo que mostró en agosto, cuando amenazó al dictador Kim Jong-un con “una
furia y un fuego jamás vistos en el mundo”.
El magnate y comandante en jefe de EE
UU, aconsejado por sus asesores, ha optado por priorizar la compleja estrategia
de extremar el aislamiento económico de Corea del Norte.
El secretario del
Tesoro, Steve Mnuchin, dijo este domingo por la mañana en una entrevista que
Trump le ha ordenado diseñar un nuevo paquete de sanciones para cortar “todo el
comercio” de Corea del Norte con el exterior.
China es el único
aliado y el principal socio comercial del régimen de Kim. A la salida de la
reunión de Trump con los militares, Mattis urgía a Pyongyang a obedecer los
reclamos de desnuclearización del Consejo de Seguridad de la ONU y afirmaba que
EE UU "no está buscando el aniquilamiento total de Corea del Norte" a
pesar de que, añadió a continuación, dispone de "muchas opciones para
hacerlo".
"El
presidente", señaló el prestigioso general apodado Mad
Dog (Perro Loco) en la familia militar, "quiere
mantenerse informado de cada una de ellas".
![]() |
Kim Jong-un
supervisa la supuesta bomba de hidrógeno
antes de que
se lleve a cabo el ensayo nuclear.
|
La nueva prueba nuclear norcoreana ha
sido la sexta de su historia. Según la información difundida por el régimen, se
detonó bajo suelo norcoreano una bomba de hidrógeno “con un extraordinario
poder explosivo” y que podría ser instalada en un misil intercontinental capaz
de alcanzar el territorio estadounidense. El estallido, que provocó un
terremoto de magnitud 6,3 que se sintió en las zonas más cercanas de China,
Rusia y Corea del Sur, habría alcanzado una potencia de entre 80 y 100
kilotones. La bomba que EE UU lanzó sobre Hiroshima en la Segunda Guerra
Mundial fue de 15 kilotones.
Con este ensayo, cinco días después de disparar
un misil balístico que cruzó el espacio aéreo de Japón y recorrió 2.700
kilómetros hasta caer en el Pacífico, Corea del Norte culmina un verano en el
que ha acelerado el desarrollo de su programa de armamento atómico y se ha
enzarzado en un salvaje conflicto verbal con Trump.
En julio un vocero del régimen advirtió
de que atacarían “sin piedad el corazón de EE UU” con su “poder nuclear” si
Washington amenaza “el liderazgo de nuestro líder supremo”. En agosto el
régimen de Pyongyang dijo que lanzaría cuatro proyectiles hacia aguas cercanas
a la isla de Guam, donde EE UU tiene dos importantes bases militares.
Tras la respuesta de Trump amenazándolo
con un ataque apocalíptico, Pyongyang pareció refrenar su órdago y el jefe de
la Casa Blanca llegó a expresar su impresión de que el enemigo estaba
“empezando a respetar” a EE UU.
Pero el ensayo de ayer confirma que Kim
Jong-un, de 33 años y heredero del poder de sus fallecidos padre, Kim Jong-il,
y abuelo, Kim Il-sung, no se arredra ante Washington y desoye a la comunidad
internacional en sus intentos de contenerlo. El dictador apareció horas antes
del ensayo en imágenes inspeccionando sonriente la supuesta bomba de hidrógeno.
De las seis pruebas nucleares efectuadas
por Corea del Norte, cuatro han sido bajo las órdenes de Kim Jong-un, que llegó
al poder a finales de 2011. Tres de estas pruebas en los últimos doce meses,
cada una más potente que la anterior. En paralelo, se han acelerado los
lanzamientos de misiles balísticos, los cohetes que deberían ser capaces de
transportar estas bombas miniaturizadas hacia su objetivo, con especial
hincapié en los proyectiles de medio y largo alcance.
En los tuits de
este domingo por la mañana, Trump recriminó a Pekín, su gran rival en el
tablero geopolítico, “intentar ayudar con poco éxito” a solucionar la crisis
con Corea del Norte. La estrategia de asfixiar económicamente a Pyongyang solo
será factible si China colabora. Las autoridades de Pekín suelen insistir en
reclamar al presidente de EE UU que no vincule el desafío del programa nuclear
norcoreano con los asuntos comerciales bilaterales.
El potente
ensayo, aseguran los expertos, demuestra que Kim no tiene interés alguno en
renunciar a su programa nuclear y que la comunidad internacional está
fracasando en su intento de contenerle.
"Corea del Norte utiliza estas
pruebas para presionar a Estados Unidos para que reconozca su poderío nuclear,
pero esto difícilmente ocurrirá. Por otro lado, es una forma de mantener su
régimen seguro, así que el programa nuclear seguirá adelante a pesar de que las
sanciones dejen a la población del país hambrienta”, explica Lu Chao, experto
chino en el régimen norcoreano.
El
Consejo de Seguridad de la ONU se reune este lunes para analizar el ensayo
nuclear de Corea del Norte. La cita fue solicitada por EE UU, Francia y Reino
Unido, tres de los cinco miembros permanentes y con derecho a veto del órgano
central de decisiones, junto a China y Rusia.
El secretario general de la ONU, António
Guterres, afirmó ayer que la acción de Pyongyang "socava los esfuerzos de
no proliferación y desarme" de armamento no convencional.
El Consejo de
Seguridad ha sancionado en múltiples ocasiones a Corea del Norte por sus
ensayos balísticos y nucleares. El 5 de agosto aprobó por unanimidad
–incluyendo a la reticente China– nuevas restricciones mercantiles con
potencial para reducir en 1.000 millones de dólares sus ingresos por
exportaciones. Según la embajadora de EE UU en la ONU, Nikki Haley, fueron las
sanciones "más severas" impuestas a un país "en una
generación", pero el brutal ensayo nuclear de este domingo evidencia que
Kim Jong-un antepone el desarrollo de sus bombas al cuidado de sus finanzas.



No hay comentarios.
Publicar un comentario
Deje su comentario