Escrito por
La Redacción.
septiembre 07, 2017
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El huracán
Irma golpea Fajardo, en Puerto Rico.
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El
huracán del siglo devasta Barbuda, roza Puerto Rico con vientos de 295
kilómetros por hora y avanza sin perder su categoría de peligro extremo hacia
Cuba y con Florida en el centro de la diana.
MIAMI.- El huracán Irma pasó este
miércoles por la tarde al norte de Puerto Rico con una
fuerza descomunal —vientos sostenidos de 295 kilómetros por hora—
pero no impactó de lleno en la isla. El ojo del huracán se mantuvo a unos 50
kilómetros de distancia de sus costas prosiguiendo ruta hacia el noroeste a 25
kilómetros por hora.
Antes de medianoche hora local había
salido del área tras dejar una víctima mortal, lo que eleva la cifra total de
muertos a 11 en las diferentes islas. Unos 900.000 puertorriqueños se han
quedado sin energía eléctrica y 2.800 se han tenido que refugiar en albergues.
A Puerto Rico le ha pasado rozado la
catástrofe y en el centro de la diana de Irma se encuentra
Florida de cara al fin de semana.
En Miami arranca este jueves la
evacuación de unos 100.000 vecinos de la primera línea costera.
Donde ha golpeado de lleno, el efecto de Irma ha sido brutal, aunque sin cifras
altas de muertos. La pequeña isla de Barbuda (1.700 habitantes) ha quedado
"absolutamente devastada" y nueve de cada diez viviendas están
dañadas, según sus autoridades.
Allí ha habido un muerto. La isla ha quedado casi inhabitable tras el impacto del mayor
huracán de la historia del océano Atlántico. El panorama de Barbuda
desde el aire es de tierra arrasada, según informa la agencia Reuters.
Demolida Barbuda, el huracán, de un
tamaño comparable al de Colombia, se cebó en las Islas de San
Martín y San Bartolomé, que también han quedado como un campo de
batalla: sin agua potable, electricidad y con un 70% de las casas destrozadas.
En San Martín han fallecido al menos
ocho personas y 21 han resultado heridas y otra persona ha muerto en San
Bartolomé.
Irma ha machacado las islitas
orientales del Caribe y ahora enfila hacia territorios mayores.
Según la predicción del Centro Nacional
de Huracanes de Estados Unidos, su paso este jueves por la isla de La Española
(dividida en República Dominicana al este y Haití al oeste) debería ser similar
al de Puerto Rico, con vientos fortísimos y gran descarga de lluvia pero con el
vórtice pasándole por arriba. Los dos países están en alerta roja.
En República Dominicana está activo un
plan para albergar hasta 900.000 personas y los complejos hoteleros como Punta
Cana o Puerto Plata tienen en marcha los protocolos de seguridad.
Haití –el país más pobre del hemisferio–
espera a Irma con fe en que su trayectoria noroeste no varíe y quede a salvo de
lo peor.
En 2016 el huracán Matthew dejó 573
muertos en este país, que en 2010 sufrió un terremoto trágico que causó
alrededor de 300.000 muertos. La protección civil haitiana está evacuando gente
de zonas con especial riesgo de inundación y corrimientos de tierras. Los
rebrotes de cólera son otra de las amenazas que presentan los desastres
climáticos para Haití.
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Trayectoria del huracán Irma, en la mañana de este jueves.
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Primero Cuba. Después Miami.- Para este viernes se prevé que sea el día de Cuba. Irma lleva
rumbo de golpear las regiones oriental y central de la isla. Todas las
provincias de esas zonas están en alerta y la maquinaria antihuracanes cubana
está preparada. El litoral de Baracoa (zona oriental, dañada en 2016 por el
huracán Matthew) será evacuado. La provincia de La Habana (occidente) también
está en alerta
Pasando entre Cuba y Bahamas,
expuestas también a un latigazo demoledor el viernes, el huracán Irma
acentuaría su giro al noroeste escalando hacia Florida. Los modelos del Centro
Nacional de Huracanes indican que esta ruta es un hecho. La duda es si Irma
después de completar todo su recorrido por el Caribe se presentará en la
península de EE UU con fuerza 5 o tal vez 4
Florida (21 millones de
habitantes) es tierra de huracanes, aunque hace más de una década que no recibe
uno potente. Hoy aguarda por Irma más sensibilizada aún por la tragedia
provocada la semana pasada por el huracán Harvey en Texas, una inundación bíblica nunca vista que dejó al menos 60
muertos y pérdidas de unos 180.000 millones de dólares. EE UU es cada vez más
consciente de que el cambio climático ha añadido un plus de riesgo a sus
catástrofes naturales.
Irma llega también con el sello de lo
nunca visto, de la tormenta del siglo. El dibujo meteorológico muestra al
huracán embocando Florida, envolviendo todo su territorio como una sábana de
catástrofe. Incluida Mar-a-Lago, la mansión y club de élite de Donald Trump, su
lugar favorito para perder de vista Washington. A buen seguro, las palmeras del
presidente pasarán varias horas inclinadas.
(El mapa de las 11 de la
noche hora local mostraba al llegar al sur de Florida un leve giro de la
dirección noroeste a la dirección norte, más vertical que diagonal, lo que
pudiera hacer pasar el huracán por toda la península de Florida pero encauzándose
hacia Georgia y Carolina del Sur).
"Irma es más grande, más
rápida y más fuerte que Andrew", ha dicho el gobernador, Rick Scott.
Andrew (1992) ha sido hasta ahora el peor huracán en Florida. Marcó un antes y
un después.
Este miércoles en una ferretería en la
que decenas de clientes se movían por los pasillos agarrando nerviosos
linternas, botas de agua, clavos, herramientas, planchas de madera, ponchos de
agua, velas, pilas y cualquiera de los infinitos artículos útiles que ofrece
una ferretería a un ser atemorizado por un huracán monstruoso, Wilda Harvet, de
78 años, recordaba a Andrew: "Fue un infierno". Tuvo que sacar
adelante a su marido en silla de ruedas y a su perro. "Esta vez no estaré
aquí", dijo. Tenía billete de avión.
En muchos supermercados de
Miami había desaparecido el agua. Muchas gasolineras se han quedado sin
combustible. En radios locales se llamaba incluso a denunciar a los
acaparadores que ya están empezando a lucrarse vendiendo a alto precio
productos de primera necesidad. El ambiente en general, de todos modos, no es
caótico. Es tenso, nervioso, apremiante.
El miércoles al anochecer, el
alcalde de Miami-Dade (2.700.000 habitantes, 68% hispanos) dio la orden de
evacuar las zonas costeras de la metrópolis, situada tan a ras de nivel del mar
–solo nueve metros de media por encima, más o menos como el resto de la
península– que las inundaciones son inevitables.
Por ejemplo, la famosa Miami Beach, que
parece que estará en primera línea de impacto. Si un buen chaparrón tropical
inunda algunas de sus calles, qué no podrá hacer un huracán de las dimensiones
de Irma. La evacuación empieza este jueves a las siete de la mañana hora local.
La mayoría de los vecinos irá tierra
adentro a casas de familiares o amigos o a hoteles. Para los que no tengan esta
opción, este miércoles se abrieron en la ciudad los primeros cuatro albergues
(capacidad: 8.000 personas) y mañana abrirán al menos otros cuatro. El alcalde
Carlos Giménez, como exjefe de bomberos de la ciudad un perfecto entendedor de
lo que se viene encima, rogó a la gente que no se aferre a sus casas. Esta es
la mayor orden de evacuación desde el huracán Vilma de 2005.
En los turísticos cayos de
Florida, la evacuación se realizó ya a lo largo del miércoles, dejando la
imagen de filas kilométricas de coches que huían ordenadamente de Irma.



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