Escrito por
La Redacción.
septiembre 13, 2017
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El líder de
Corea del Norte, Kim Jong Un,
en una foto
distribuida el 3 de septiembre.
|
Pyongyang tacha de "provocación atroz" y de
"malvada" la última resolución del Consejo de Seguridad.
Pyongyang.- Mantenella y no enmendalla. Este es
el mensaje con el que, adornado con su peculiar oratoria tremebunda, Corea del Norte ha respondido finalmente este
miércoles a la nueva ronda de sanciones que le ha impuesto el
Consejo de Seguridad de la ONU tras su sexta prueba nuclear.
En un comunicado distribuido por su
agencia estatal, KCNA, el régimen de Kim Jong-un ha asegurado que no solo no
abandonará su programa de armamento atómico, sino que redoblará el ritmo para
desarrollarlo.
La resolución 2375 prohíbe el 90% de las exportaciones norcoreanas de productos
textiles, su segunda principal fuente de ventas al extranjero y que redundará,
según Estados Unidos, en una pérdida de ingresos de más de 700 millones de
dólares para Corea del Norte.
También restringe las importaciones de petróleo
y demanda la inspección de los barcos norcoreanos. Un mes antes, el Consejo de
Seguridad había prohibido las exportaciones de marisco, plomo y carbón.
La medida “ilegal y malvada”, según el
Ministerio de Exteriores de Corea del Norte en un comunicado distribuido por
KCNA, es la “más dura” de la historia y equivale a un “bloqueo
económico”
“La ‘resolución’ ha sido inventada por
Estados Unidos, utilizando todo tipo de métodos y maneras despreciables y
malignas”, asegura el Ministerio.
Corea del Norte “condena en sus términos
más firmes y rechaza categóricamente la ‘resolución 2375’ sobre sanciones como
un producto de una provocación insidiosa destinada a privar a la República
Democrática Popular de Corea (el nombre oficial del país) de su derecho
legítimo a la defensa propia y a sofocar por completo a su Estado y su pueblo
mediante un bloqueo económico absoluto”
Pese a la dureza de esta octava ronda
de sanciones, que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegura
que son solo el preludio de otros embargos más contundentes, Corea del Norte
insiste en que no se dejará amilanar.
Es más, insiste, las multas tendrán el
efecto contrario: Pyongyang piensa intensificar aún más el desarrollo de un
programa que ya ha sorprendido a los científicos por la celeridad de sus
avances en los últimos dos años. Este verano ha probado con éxito dos misiles
intercontinentales, algo que los expertos consideraban que el régimen de Kim
Jong-un aún tardaría unos años en lograr.
Corea del Norte “redoblará sus esfuerzos
para fortalecerse y salvaguardar la soberanía y el derecho a existir del país,
así como a mantener la paz y la seguridad de la región mediante el
establecimiento de un práctico equilibrio (de armamento nuclear) con Estados
Unidos”, declara el comunicado.
El sexto ensayo nuclear norcoreano,
el pasado 3 de septiembre, fue el más potente realizado hasta la fecha en ese
país. Un cálculo de la página de internet 38 North, vinculada con la Escuela de
Estudios Internacionales Avanzados Johns Hopkins, calcula que la explosión tuvo
una potencia de 250 kilotones. Esa magnitud, apunta, “se acerca al máximo que
habíamos calculado previamente que se puede contener en el área de pruebas de
Pungye-ri”, el lugar donde Corea del Norte lleva a cabo sus pruebas nucleares
subterráneas.
El Ministerio de Unificación de Corea
del Sur ha restado importancia a las declaraciones de su vecino del norte, que
ha considerado “la respuesta más suave de Corea del Norte a las resoluciones
del Consejo de Seguridad”, informa la prensa internacional.
Como respuesta a la nueva prueba
nuclear, Seúl ha probado por primera vez con fuego real su sistema de misiles
Taurus de largo alcance.


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