Escrito por
La Redacción.
septiembre 03, 2017
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Según los
resultados del Observatorio de Políticas Sociales de la Vicepresidencia de la
República, el 70% de la población desconfía de las actuaciones de la
institución, lo que es un signo muy revelador.
SANTO DOMINGO.- La designación de un nuevo director de
la Policía Nacional, en momentos en que la delincuencia se ha desbordado, es
una decisión que debe ser aprovechada para la definición de una política
criminal que garantice la seguridad ciudadana libre del efectismo a que nos
tienen acostumbradas las autoridades con los famosos operativos.
El mayor general Ney Aldrín de Jesús Bautista Almonte arriba a
la institución en un momento en que la política anti criminal esbozada por el
gobierno ha fracasado, cada día se suman más y más dominicanos a los números
fríos de la estadística de muertes violentas o víctimas raterismo muy común en
calles y avenidas.
Al nuevo director del Policía se le atribuye liderazgo y
capacidad de mando, cualidades necesitarías para dirigir una institución que
muchas veces ha dado muestra de estar desmoralizada para combatir el crimen, ya
sea por falta de equipos, o por los bajos salarios que perciben sus miembros
que en una ocasión su exdirector llamó vagos a los que no patrullan.
Nunca antes, la designación de un nuevo jefe de la Policía había
sido tan esperada, pues la jefatura de Nelson Peguero Paredes había dado
muestra de agotamiento con crímenes espeluznantes, atracos a manos armadas,
secuestros de ciudadanos, ejecuciones extrajudiciales contra civiles, militares
y policías, e incluso delitos en los cuales están involucrados agentes.
La Policía Nacional requiere de mayor profesionalismo para
combatir la delincuencia y las nuevas modalidades que ha asumido el crimen. Ese
es una de los desafíos de la nueva jefatura, para lo cual cuenta con generales,
oficiales superiores y subalternos y alistados con la preparación necesaria
para acometer esa tarea.
No es posible que a estas alturas que un hombre sometido a la
obediencia termine muerto y luego se informe que falleció en un intercambio de
disparo. El salvajismo tiene que desaparecer.
Según los resultados del Observatorio de Políticas Sociales de
la Vicepresidencia de la República, el 70% de la población desconfía de las
actuaciones de la institución, lo que es un signo muy revelador.
![]() |
Una
unidad policial patrulla las calles de Santo Domingo
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Política criminal.- La Policía y las autoridades tienen el reto de definir
una real política criminal que garantice la seguridad de los dominicanos,
desterrar los famosos operativos cuando la situación se presenta incontrolable
a la institución y talvez, por cuestión de imagen, lanzan a las calles las
patrullas en la que intervienen miembros de las Fuerzas Armadas.
Esa ha sido la esencia de la
política anti criminal de la actual administración, en donde los famosos
operativos son las normas, que bajan la fiebre, pero una vez desaparecer
aparece la misma con mayor grado de calor.
La política criminal no puede
seguir siendo el efectista, mientras las víctimas de la delincuencia crecen.
Los planes y programas anti
delincuencia son improvisados con operativos que palian la situación, pero
cuando son retirados los efectivos de las calles entonces retorna el pánico
entre la población.
La sociedad, que es la que
más padece la ola de criminalidad debe exigir a las autoridades mayor
efectividad en la lucha contra el crimen. Debe movilizarse por ese objetivo
como la hace en contra la impunidad.
Estamos ante una buena oportunidad para que las autoridades
abandonen el efectismo y diseñen un real y coherente plan contra la
delincuencia, materia en la que han fallado a pesar de la profusa propaganda
que han hecho alrededor del tema.



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