Escrito por
La Redacción.
septiembre 24, 2017
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La canciller
alemana, Angela Merkel, hace campaña
este sábado en
Putbus, al oeste de Alemania.
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Berlín.- Los votantes alemanes optan por la
estabilidad, pero se requiere liderazgo en el extranjero.
Todo el mundo sabe el
resultado de las elecciones de este domingo en Alemania. Nadie está muy seguro
de las consecuencias. Salvo un terremoto político, las elecciones llevarán a
Angela Merkel a la cancillería por un cuarto período que ella alguna vez
decidió nunca buscar.
Mucho menos segura es la forma y la composición de la
coalición gobernante que ella debe reunir posteriormente.
La campaña ha carecido de
energía o grandes sorpresas. Así es como la Sra. Merkel la planeó. Con un
fuerte crecimiento de la economía, el desempleo en el 4 por ciento y el
gobierno federal produciendo crecientes excedentes presupuestarios, la
canciller le está pidiendo al electorado que apoye el status quo. Las encuestas
de opinión muestran que su asociación conservadora CDU/CSU obtendrá alrededor
del 37 por ciento de los votos. Después de una mediocre campaña, el apoyo a los
socialdemócratas (SPD), encabezados por Martin Schulz es apenas superior al 20
por ciento.
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| Angela Merkel |
La realización de la campaña
— mayormente cortés y razonable — contrasta con el histrionismo en otros
lugares, ya sean las políticas por Twitter de Donald Trump en EEUU, o el caos
del Brexit en el Reino Unido. Tras trabajar tan duro para restablecerse como
una democracia “normal”, Alemania puede parecer casi anormal en su normalidad.
Las peligrosas travesuras de Sr. Trump brindan una poderosa razón para que los
alemanes voten en favor de la cuidadosa solidez de una lideresa quien se ha
proyectado a sí misma como madre de la nación.
Sería un error imaginar que
Alemania ha sido totalmente inoculada contra los levantamientos en otros
lugares. Si las encuestas son correctas, el descaradamente xenófobo partido
Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) asegurará el 10 por
ciento de los votos. En cualquier caso, el éxito del AfD marcará una
inclinación hacia la derecha del estudiado centrismo de la Sra. Merkel. También
será la primera vez que la derecha radical ha conseguido escaños en el
Bundestag.
El caos que siguió a la
afluencia de cerca de un millón de migrantes cuando la Sra. Merkel abrió las
fronteras del país en 2015 ha disminuido. Las consecuencias no. La Sra. Merkel
recibe alabanzas generalizadas por acoger a los refugiados de la guerra civil
de Siria. Sin embargo, a pesar de que se enorgullecen del humanitarismo de la
canciller, la mayoría de los votantes insisten en que no se puede permitir que
una inmigración de tal magnitud suceda de nuevo.
El SPD ha sufrido por dos
razones. La Sra. Merkel, siempre imperturbable ante la ideología, ha
reivindicado la propiedad de algunas de las ideas de su socio de coalición; y
aunque enérgico, el Sr. Schulz no ha podido proyectarse como un canciller
viable. Si los resultados para el SPD resultan ser tan malos como las encuestas
sugieren, muchos en el partido temen que él se opondrá a una renovación de la
coalición.
Eso dejaría a la Sra. Merkel
con la tortuosa tarea de construir una coalición con los liberales Demócratas
Libres, los Verdes, o ambos. Ella ha descartado pactos con el AfD o los
izquierdistas postcomunistas de Die Linke. Si es posible una coalición
dependerá de la asignación exacta por escaños en el sistema proporcional del
país y de si el SPD correría el riesgo de una segunda votación.
Dicho esto, la perspectiva de
un gobierno relativamente estable y de un experimentado liderazgo en la nación
más poderosa de Europa es un raro rayo de luz en un sombrío panorama
geopolítico. La acérrima defensa por parte de la Sra. Merkel de los valores
liberales, internacionalistas y democráticos está en grato contraste con el
nacionalismo estrecho visto en Washington. La elección de Emmanuel Macron como
presidente de Francia ofrece una oportunidad para restaurar la cohesión de la
UE. Los alemanes tienen aún que aceptar plenamente que la seguridad nacional y
la prosperidad dependen del orden en otros lugares. Ahí yace la tarea de la
Sra. Merkel para un cuarto mandato. Debe estar dispuesta a asumir riesgos.



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