Escrito por
La Redacción.
agosto 15, 2017
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Nicolás
Maduro, este lunes en Caracas.
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El presidente venezolano ordena a la presidenta de la recién instalada
Asamblea Constituyente, Delcy Rodríguez, que abra un proceso “contra todos los
vendepatria que están apoyando la invasión norteamericana”, en clara alusión a
la oposición.
CARACAS.-
El presidente de Venezuela,
Nicolás Maduro, anunció
este lunes que los próximos 26 y 27 de agosto se realizarán unos ejercicios
militares en todo el territorio nacional bajo el nombre de Soberanía Bolivariana
2017.
"He dado la orden al Estado Mayor Superior de la Fuerza Armada para
iniciar los preparativos para un ejercicio nacional, cívico-militar de defensa
integral armada de la patria venezolana", dijo ante unos miles de sus
seguidores reunidos en la avenida Urdaneta de Caracas, durante un acto de
repudio contra las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien el jueves aseguró
que no descartaba la opción militar entre todas las disponibles para lidiar con
Venezuela.
El Gobierno chavista ha
recibido como maná del cielo las advertencias de Washington, que le brindan una
referencia de amenaza externa lo suficientemente creíble como para reagrupar,
bajo la insignia del nacionalismo, a su base electoral, dispersa y desengañada
por la pobre gestión de Maduro en materias de economía y de combate al crimen.
“Tendremos a millones de
hombres y mujeres movilizados, sabiendo cuál es su papel, integrándose al plan
de cada región de defensa integral”, se apresuró Maduro en sacar rédito
político del espantajo imperialista. “¡A Venezuela no la va a tocar nadie!”.
Aunque el domingo la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) emitió
un comunicado en el que también rechazaba las palabras del presidente
republicano, Maduro lo consideró como “verdaderamente miserable” pues, a su
juicio, el documento en realidad “justifica la invasión de Venezuela”.
Minutos antes, el presidente
había ordenado a su ex ministra de Relaciones Exteriores y presidenta de la
recién instalada Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez -presente en
el estrado-, que abriera un proceso “contra todos los vendepatria que están apoyando la invasión
norteamericana”, en clara alusión a los directivos de la MUD. Rodríguez también
preside la llamada Comisión de la Verdad, Justicia y Reconciliación creada en
el seno de la Constituyente para ajustar cuentas con los opositores -en
particular, diputados de la Asamblea Nacional- y, de paso, acuñar una narrativa
oficial e incontrovertible, aunque quizás también inverificable, sobre las
protestas callejeras impulsadas por la alianza opositora en 2014 y 2017.
“Que los responsables de la
violencia sean castigados uno por uno”, instruyó el mandatario a su antigua
subalterna. Pidió que las sesiones de la Comisión de la Verdad sean televisadas
y que a quienes se nieguen a comparecer “les pongan los ganchos” (se les
detenga, en el castellano urbano de Venezuela) y sean conducidos a la fuerza.
Maduro celebró que la mera
elección de los diputados a la Constituyente oficialista haya disuadido a los
protestantes de la oposición, lo que, desde su punto de vista, representa una
victoria en la “batalla por la paz”. “Yo les dije que la Asamblea Nacional Constitutente
sería una jugada maestra”, recordó, y pidió fe y paciencia a sus partidarios
para aguardar las venideras -y equivalentes- victorias en las batallas “por la
economía y la diplomacia; ya verán”.
Con respecto a la última,
insistió en su solicitud de conversar directamente por teléfono con el
presidente Trump, a quien, dijo, “le están engañando”. Aseguró que, así como
“con la palabra” había desbaratado los desórdenes en las calles, con la palabra
y el diálogo defendería la “verdad sobre Venezuela”. De acuerdo a Maduro, los
corresponsales de medios extranjeros “mienten y mienten y mienten” acerca de lo
que ocurre en el país, pero todos los infundios podrían ser despejados con una
conversación cara a cara con su par estadounidense.
El viernes, un comunicado de
la Casa Blanca aseguró que Trump no atendería una llamada de Maduro, “hasta que
la democracia sea restituida en Venezuela”.
A manera de ejemplo de lo que
podría alegar para deshacer la imagen negativa sobre su régimen, al que ya
diversos Gobiernos y organismos internacionales califican como una dictadura,
Maduro citó la reciente inscripción de candidatos de “todos los partidos
opositores” para las venideras elecciones para Gobernadores de Estado, que el
organismo electoral había programado para diciembre próximo -debieron
efectuarse en 2016, según lo establecido por la Constitución-, pero que la
Constituyente chavista decidió adelantar para octubre. Maduro nombró, al menos
por esta vez sin apodos, a los cuatro principales partidos de oposición y a sus
líderes, a quienes agradeció ese paso, a pesar de que minutos antes había
solicitado investigarlos por su presunta traición a la patria.
“Con la inscripción de
candidatos la oposición reconoce la labor de Tibisay Lucena y de las otras tres
rectoras del Consejo Nacional Electoral”, dedujo el mandatario, refiriéndose al
organismo bajo control oficialista cuya gestión, siempre controvertida, quedó
desacreditada con las denuncias de fraude en su contra por el diseño y
resultados de las elecciones del 30 de julio. Maduro también buscaba con sus
palabras echar sal sobre la herida interna que en la oposición produjo la
decisión de postular candidatos, tan difícil de tragar para el ala opositora
más radical como el comunicado de repudio a las advertencias de la Casa Blanca.
“Todos los partidos de
oposición inscribieron candidatos”, dijo Maduro con malicia, “¿y a eso lo
llaman dictadura?”.


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