Escrito por
La Redacción.
agosto 10, 2017
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La
ciudadanía impidió que Emmanuel Macron
le otorgue
un cargo oficial a su esposa.
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La
petición ciudadana, respalda con más de 275.000 firmas, contra el nombramiento
que podría haber otorgado a Brigitte Macron un despacho, personal y un sueldo
procedente de las arcas públicas, ha hecho desistir a Macron de sus
pretensiones.
PARÍS.- Los asesores presidenciales ya salieron
a calmar las aguas francesas: Brigitte Macron no recibirá el
título oficial de primera dama. Los funcionarios aseguran que en los próximos
días se publicará un documento que dará precisiones sobre la posición de la
esposa del mandatario francés, pero insisten en que su rol será protocolar y no
político.
Emmanuel Macron finalmente se rindió ante la creación de
un título
oficial de Primera Dama, que otorgara un presupuesto para la
´funcionaria´. Rápidamente, la ciudadanía se movilizó y logró recolectar más de
275.000 firmas para manifestar el rechazo a dicha posibilidad. Y es que la
pretensión de formalizar a las esposas presidenciales, que no han sido
escogidas por nadie, llamó la atención de la opinión pública francesa ya que
llega justo cuando Macron se prepara para forzar su ley sobre “moralidad”, con
la que se pretende prohibir a los parlamentarios contratar a sus parejas o
familiares.
El jefe de Estado se ha
escudado en que ya había anunciado durante su campaña presidencial esta
propuesta. Esta afirmación constituye una verdad a medias ya que lo que
realmente se prometió en ese entonces fue “clarificar” el papel de la parejas
de los presidentes franceses .
Describía la situación actual
como la “típica hipocresía francesa”. “Me gustaría que hubiera un
marco definido y voy a pedir que se trate el tema”, dijo en ese
momento.
Ni la Constitución francesa ni
el protocolo habitual dan a la pareja del presidente un estatus, dejando que
ellos mismos adopten el papel que consideren oportuno. Se les permite tener un
despacho, personal y servicios de seguridad que corren a cargo del presupuesto
del Elíseo, con una cantidad que gira en torno a los 450.000 euros anuales,
según una estimación de auditores oficiales.
“No existe ninguna razón para que se le deba dar a la mujer del presidente
un presupuesto procedente de las arcas públicas”, aseguró a The Guardian el artista y autor Thierry Paul
Valette, quien está detrás de la petición.
“En estos momentos, Brigitte
Macron ya cuenta con dos o tres asistentes y también con dos secretarios y dos
personas que se encargan de su seguridad, y esto es suficiente”, prosiguió.
La popularidad de Macron cae
en picada: ha perdido un 10% de popularidad con respecto al mes anterior, según un
sondeo publicado en el diario Journal du Dimanche. Mal
momento para querer imponer una decisión tan polémica.


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