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domingo, 27 de agosto de 2017

Emmanuel Macron, ¿estrella fugaz?: del ascenso meteórico al derrumbe brutal de su imagen en 100 días

Emmanuel Macron asumió con un 62% de
popularidad y en 100 días cayó a 36%
Tras derrotar a los dos grandes partidos franceses con una fuerza nueva, el presidente más joven de la V República sufrió la peor caída de popularidad de la que se tenga registro tras cumplir tres meses en el Palacio del Elíseo. Entre los errores, la inexperiencia y el desafío de cumplir con un programa antipático.

PARÍS.- Menos de un año necesitó Emmanuel Macron para crear su propia fuerza política, presentarse como candidato a presidente y destronar a los dos partidos que dominaron a la política francesa desde 1958. 

Con un estilo fresco e hiperactivo, y un plan modernizador, postideológico y proeuropeo, se convirtió el 14 de mayo en el presidente más joven de la V República. El 18 de junio consolidó su poder con un holgado triunfo en las elecciones parlamentarias, que le dieron a su partido, La República En Marcha! (LREM), el control de la Asamblea Nacional.
Macron asumió con un 62% de popularidad, que trepó hasta un 64% al cabo de su primer mes en el Palacio del Elíseo, según encuestas de la consultora Ifop. Sólo François Mitterrand en su primer mandato (1981-1988) era más popular en sus primeros 30 días, con un 71 por ciento. Sin embargo, entró a su segundo mes de gestión con una abrupta caída de diez puntos. El declive no terminó ahí. Esta semana se convirtió en el mandatario más impopular del que se tenga registro al cumplir 100 días de gobierno con una aprobación de apenas 36 por ciento. El que más se le acerca es Jacques Chirac en su segundo mandato (2002-2007), que llegó a esa etapa con 47%, 11 puntos más.
¿Qué le pasó al político que más esperanza había despertado en la Europa de los últimos años? "Las expectativas que generaba en el momento de las elecciones eran enormes. Los medios parecían haber encontrado a un 'salvador'. Joven, atípico, con presencia y a la vez con una sonrisa encantadora. Un profeta de la era moderna capaz de sanar nuestras heridas. Pero las primeras dificultades políticas que debió afrontar mostraron que el nuevo presidente no hace milagros. La decepción es tan grande porque la expectativa era desproporcionada", explicó Pierre Brechon, profesor del Instituto de Estudios Políticos de Grenoble, consultado por Infobae.
No se puede perder de vista que Macron ganó las elecciones en segunda vuelta, compitiendo contra rivales muy impopulares. Eso le facilitó el camino a la presidencia. "Todo en Macron es raro, no se lo puede analizar con los mismos parámetros que a otros presidentes. Él generaba entusiasmo en un contexto en el que estaban Marine Le Pen, François Fillon con sus escándalos, y Jean-Luc Mélenchon, que era visto con mucho resquemor por una parte de la sociedad. En ese escenario se generó algo que no tenía tanto que ver con él en sí, sino con lo que tenía en frente", dijo a Infobae el filósofo Leonardo Orlando, doctorando del Instituto de Estudios Políticos de París (SciencesPo).
A estos fenómenos, que tienen que ver específicamente con el caso Macron, hay que sumarle cambios estructurales que se vienen produciendo en Francia y en el mundo, que entre otras cosas, han acelerado los ciclos de amor y desencanto. No es casual que el último presidente que pudo gobernar mucho tiempo con altos índices de popularidad haya sido Mitterand, en los 80. La famosa "luna de miel" de la que siempre gozaban los mandatarios es cada vez más corta y esquiva.
"Macron fue elegido ampliamente en el ballotage contra Le Pen, pero en la primera vuelta había sacado sólo el 24% de los votos. Su verdadero apoyo en la sociedad francesa está más cerca de ese 24% que del 65% que obtuvo en la segunda vuelta. También hay que tener en cuenta que hubo una fuerte presidencialización del sistema político francés, lo que llevó a un creciente personalismo y a la idea de que, ni bien asume, el Presidente tiene que ser absolutamente efectivo. Pero los tiempos políticos que se necesitan para gobernar un país no son los mismos que los de las campañas", afirmó a Infobae Pierre Mathiot, profesor de ciencia política en SciencesPo Lille.


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