Escrito por
La Redacción.
agosto 15, 2017
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El
presidente de Francia, Emmanuel Macron y su
esposa
Brigitte Macron en el Palacio del Elíseo.
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PARÍS.- Emmanuel Macron, el exbanquero de 39
años que en mayo se convirtió en el presidente más joven de la historia de
Francia, se hunde en los sondeos lastrado por una decepción que va en aumento,
100 días después de su elección.
El semanario
británico The Economist lo muestra en su portada caminando sobre el agua, bajo
el título “¿El salvador de Europa?”, pero en las encuestas, el mandatario
francés cae en picado: solo 36% de los franceses que se dicen satisfechos con
su labor, frente a 62% hace tres meses, según Ifops.
“Macron
frente al desamor de los franceses”, titulaba el domingo el diario conservador
francés Le Figaro.
“Emmanuel
Macron sale del estado de gracia para entrar en el ambiente y asumir el precio
político de sus arbitrajes”, analiza Jérôme Fourquet, de Ifop.
Aunque se
han cumplido varias promesas de campaña, como el voto de una ley de
moralización de la vida política tras los escándalos que salpicaron la campaña
electoral, otras medidas, como las que buscan limitar el déficit, han indignado
a los franceses.
Los
funcionarios, por ejemplo, se muestran descontentos con su remuneración,
mientras que los jubilados están molestos con un impuesto que reducirá sus
pensiones. Las familias más modestas, que han visto como se reducían sus
ayudas, también están en desacuerdo.
Además, la
renuncia del jefe del Estado Mayor del ejército tras el anuncio de recortes
presupuestarios en Defensa ha tensado las relaciones con los militares.
El
recientemente creado partido de Macron, “La República en Marcha”, logró en junio
la mayoría en la Asamblea Nacional, pero la poca experiencia de sus disputados
ya ha sido criticada.
La base
electoral del presidente francés más joven de la historia, elegido frente a la
candidata de extrema derecha Marine Le Pen, parece frágil y su línea centrista,
con un programa “de izquierda y de derecha”, es atacado por todos bandos.
“Todavía no
se ha hecho nada difícil”, advirtió uno de los pesos pesados de la oposición
conservadora, Eric Woerth, mientras que los socialistas critican un programa “ni
de izquierda ni de derecha”.
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Esta foto del archivo tomada el 4 de abril de 2017
muestra entonces el candidato presidencial
francés Emmanuel Macron.
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Cada uno
mide “el alcance de la labor que se tiene que hacer”, pero estos 100 días “han
permitido establecer las bases de una profunda transformación de nuestro país”,
replicó el portavoz del gobierno, Christophe Castaner, en una tribuna publicada
el domingo en Facebook.
El otoño se
anuncia movido con la reforma prevista del código de trabajo, con cambios a
favor de las empresas. Dos sindicatos ya convocaron acciones para el 12 de
septiembre.
En el plano
internacional, el mandatario francés ha tenido en cambio más éxito y ha sabido
imponerse a dos gigantes de la diplomacia mundial, Vladimir Putin y Donald
Trump, a los que recibió en París, a pesar de las críticas.
Ferviente
proeuropeo, Macron se muestra cómplice con la canciller alemana, Angela Merkel,
y espera poder impulsar una Unión Europea, desgastada por el Brexit.
Su
posicionamiento “pragmático” sobre el conflicto en Siria o su propuesta de
crear centros para migrantes en Libia fueron acogidos no obstante con más
reserva.
La
comunicación, muy preparada, en torno al presidente, que genera un gran impacto
mediático, puede tener su contrapunto negativo.
El riesgo es
“que los franceses pasen progresivamente del ‘es brillante y consigue todo lo
que emprende' a ‘de hecho, todo esto, es comunicación'”, señala Jérôme
Fourquet.
La pareja
atípica que forma con su mujer Brigitte, de 64 años, parece en cambio gustar
más a los franceses, muchos de ellos fascinados por la primera dama. Tal vez
por eso las camisetas “Brigitte”, que una marca de moda comercializa en su
honor, se han vendido mejor que las que llevan el nombre de “Beyoncé”.



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