Escrito por
La Redacción.
agosto 30, 2017
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El presidente de Estados Unidos expone en Misuri un esbozo de
bajada de impuestos para las empresas y dice que espera que el Congreso no le
decepcione.
Springfield
(Missouri).-
Donald Trump necesita con urgencia una victoria legislativa que los republicanos puedan vender a sus bases ante las próximas
elecciones a medio mandato en un año.
Con este objetivo el presidente viajó a
Springfield (Missouri), la localidad en la que nació la ruta 66, durante
décadas la arteria central de América, buscando dirigir la atención hacia el
pilar fundamental de su agenda económica: la rebaja de impuestos. Missouri fue
un estado clave de su victoria electoral.
El lugar elegido para la puesta en escena es una compañía que fabrica equipos
de ventilación. Trump, que se centrará en rebajar la presión fiscal a las
empresas, una promesa en la que Wall Street depositó grandes expectativas,
considera que el sistema está diseñado contra los trabajadores. Por eso
defiende que es necesario modificarlo.
El mensaje trata de reflejar la
frustración general de la clase media, que ve que el sistema fiscal beneficia a
las rentas más altas. “Tenemos que acabar con un sistema autodestructivo”,
denuncia, “vamos a construir un código fiscal que realmente permita a todos los
estadounidenses tener acceso al sueño americano”. Es un lenguaje consistente
con la retórica populista de la campaña. y que como él mismo admitió.
"va contra gente como yo".
"Pero vamos a hacer lo correcto", añadió.
Con retraso.- Donald Trump
puso la gestión de la reforma en manos del secretario del Tesoro, Steven
Mnuchin, y del principal asesor económico de la Casa Blanca, Gary Cohn. Los dos
antiguos ejecutivos de Goldman Sachs tienen un perfil económico muy sólido y
gran experiencia en las finanzas. Pero sus argumentos tienen dificultad para
encajar en el proceso político en Washington.
Mnuchin predijo que habría una
legislación pactada para agosto. Pero el reto está siendo mayor y el presidente
no cuenta aún con un plan preciso qué ofrecer al electorado. Hasta el momento
se limitaron a lanzar ideas para mostrar que se progresa, sin lograr plasmarlas
en un texto legislativo. El Tesoro duda incluso que pueda lograrse un consenso
antes del puente de Acción de Gracias.
EE UU lleva dos décadas dando vueltas a
cómo reformar el sistema fiscal, para reducir su enorme complejidad. La
simplificación que promete Trump llega al extremo de que el primer borrador con los principios del cambio se resumían en
una página. Para evitar un revés similar al que sufrió la derogación del
Obamacare, se logró pactar en julio una declaración de principios. "No
quiero que el Congreso me decepcione, ¿me entienden?",
Pero la confusión y la desconfianza
dominan en Washington. Los conservadores están claramente nerviosos. Al caos
que envuelve desde el primer día la Casa Blanca, se le sumó las últimas semanas
el choque que libran los líderes republicanos con sus miembros,
alimentado por los continuos ataques del presidente. Este enfrentamiento
complica que las iniciativas clave de su agenda económica puedan prosperar.
Puntos en el aire.- La última
reforma data de 1986. "No tenemos otra opción que reformarlo",
reiteró. Pero las cuestiones cruciales de la propuesta están en el aire y se
debe decidir, en paralelo, cómo se van a conseguir los
ingresos necesarios para compensar los recortes que promete la
administración Donald Trump. Tampoco está claro, en este sentido, que
deducciones se van a eliminar. Gary Cohn e posible que haya una propuesta
concreta redactada en comité antes de un mes.
De hecho, el presidente evitó detallar
cómo pretende hacer el sistema más competitivo frente al de otros países. Y las
primeras indicaciones que se ofrecieron en abril están en proceso de ser
rebajadas. El impuesto del 15% para las sociedades podría estar ahora más en un
rango entre el 20% y el 25%. En el caso del impuesto sobre la renta, el tramo
más alto prácticamente no se tocaría, en lugar del 35% planteado hace cinco
meses.
El calendario, en todo caso, es
complicado. La prioridad de los legisladores en este momento es poder cerrar un
acuerdo presupuestario que permita financiar las actividades del Gobierno
federal a partir del 30 de septiembre. Las necesidades derivadas de la
catástrofe en Texas tras el paso del huracán Harvey añaden más presión al
debate del lado de los recortes de gasto. “La recuperación será dura",
dijo, "vamos a estar con vosotros en cada paso”.


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