Escrito por
La Redacción.
agosto 06, 2017
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Por
Guarionex Rosa. Periodista. Diplomático y político. Analista político y de otros temas. Consultor nacional e
internacional.
SANTO
DOMINGO.- El ministro
de relaciones exteriores de la República Dominicana, Miguel Vargas Maldonado,
dice que el país ve con preocupación la situación que ocurre en Venezuela,
donde no se ha podido lograr un acuerdo político en medio de un caos total de
las instituciones.
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| Donald Trump |
El Canciller,
quien preside el Partido Revolucionario Dominicano, organización vinculada a
partidos políticos venezolanos, ha tenido el trago amargo de ver que los partidarios
de un acuerdo Maduro-oposición van quedando arrinconados por los hechos.
Vargas, a quien
ha tocado en su gestión de casi un año la parte más difícil de cuantas podrá
encontrar en el futuro, no ha hecho más que seguir la costumbre dominicana de
no involucrarse en los asuntos internos de otros países y proponer salidas de
consenso.
El margen para
una mediación, que incluye también a varios países amigos y al Vaticano, parece
haberse agotado toda vez que el régimen de Nicolás Maduro y los partidos opositores
no admiten sino soluciones extremas que ambas partes no aceptan.
Los dominicanos tienen una presión
fuerte de parte de los Estados Unidos, enfrentados al régimen de Maduro, al
cual han impuesto sanciones, pero mantienen las compras diarias de petróleo
como completivo del consumo de ese país.
Trump
juega pesado.- El
presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tiene los juegos muy pesados.
No ha tenido ningún reparo en llamar la atención del presidente Putin, de
Rusia, o del chino, Xi Jinping, y difícilmente le temblaría el pulso para
presionar a un país pequeño como República Dominicana.
La parte
dominicana espera que se incremente la deportación de ciudadanos dominicanos
que viven ilegalmente en los Estados Unidos, un programa que ha prometido el
presidente Trump y que, al parecer, está en marcha.
Aparte de esa
situación, está la de los dominicanos confinados en prisiones norteamericanas
por crímenes y drogas que están siendo repatriados al país, como también los
haitianos al suyo, sin importar las consecuencias para los dos países.
No debe
olvidarse que a pocos días de ganar las elecciones en noviembre del año pasado,
el señor Trump mandó a su hijo menor a Cap Cana, donde al parecer la familia
tiene intereses comerciales. Nunca se informó de ningún detalle de la insólita
visita.
Rusia y China
son puñado de naciones que mantienen su respaldo al presidente Maduro, igual
que Irán y Cuba. La unión Europea le ha retirado su reconocimiento a la
elegida Asamblea Nacional Constituyente que alentó el gobernante.
El Vaticano,
cuya influencia en Venezuela es significativa, rechazó en una declaración
pública la Asamblea que se instaló ayer, en un cambio de actitud. Demandó el
cese de las acciones militares contra la población y la liberación de los
presos políticos.
La impresión
prevaleciente en muchas cancillerías latinoamericanas especialmente en las de
Sudamérica, es que deben adoptarse medidas drásticas para que el régimen de
Venezuela detenga la matanza de civiles, libere a los presos políticos y siga
el curso hacia las próximas elecciones.
Uno de los
líderes opositores de Maduro, Antonio Ledezma, quien se encontraba cumpliendo
prisión domiciliaria, fue sacado de su casa el pasado miércoles y retornado a
prisión. Ayer se informó que se había ordenado de nuevo su confinamiento en
domicilio.
Presiones
en RD.- El
gobierno del presidente Medina está recibiendo fuertes presiones de parte de
sectores políticos dominicanos. El Partido Revolucionario Moderno, PRM,
abiertamente ha demandado que el país denuncie al régimen del presidente
Maduro.
En un artículo
publicado en Diario Libre poco antes de su relevo como encargado de negocios
interino de la embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo, el diplomático
Patrick Dunn pidió que la RD ayudara a impulsar las negociaciones para un
acuerdo en Caracas.
Al parecer la
posición del gobierno de Trump ya había cambiado y adoptado una línea de
confrontación y de sanciones personales al presidente Maduro y a varios de sus
funcionarios.
A Dunn lo
reemplazó el diplomático de carrera, Robert Copley, entre cuyo back-ground se
encuentra el haber sido subjefe de la Oficina Contra Narcóticos de Bogotá,
Colombia. Él estará como encargado de negocios a la espera de la nueva
embajadora, que se dice es una vecina de Trump en su casa de playa de
Mar-A-Lago y multimillonaria, Robin Bernstein.
Otros sectores
de la comunicación que llaman dictador al presidente Maduro, como hace el
gobierno del presidente Trump, piden que la RD no reconozca la Asamblea
Constituyente elegida el domingo pasado con una mayoría al parecer discutible.
Para el régimen
del presidente dominicano la situación es bastante compleja. Sumarse a los
países que como Estados Unidos denuncian al régimen de Maduro, supondría
apartarse de una tradición de no interferir en los asuntos internos de los
otros países.
Un voto de ese
tipo podría también acarrear el disgusto de los países del Caribe inglés, que
de manera unánime se han pronunciado por la negociación gobierno-oposición en
Venezuela y han hecho fracasar resoluciones de la Organización de Estados
Americanos, OEA, que piden sanciones contra Maduro.
A la parte
dominicana se la echa en cara que su posición guarda relación con la
vinculación del país con el acuerdo Petrocaribe, que para los fines prácticos
ya no tiene vigencia. Es la misma acusación a los otros países caribeños
incluido Haití que se han beneficiado del mismo.
Más que lo que
pudiera significar de valor la deuda moral del acuerdo de Petrocaribe, los que
piden que la RD radicalice su posición frente al régimen de Venezuela, olvidan
que la Refinería Dominicana de Petróleo es socia de PDVSA, la estatal petrolera
venezolana. (Tomado de Listín Diario)


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