Escrito por
La Redacción.
agosto 12, 2017
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El gigante asiático tiene mucho que
perder si la situación en la península coreana se descontrola.
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El ministro de Asuntos Exteriores norcoreano, Ri
Yong-ho,
izquierda, con su homólogo chino, Wang Yi, a la
derecha.
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Actor imprescindible para resolver el
entuerto de la península coreana, Pekín ha repetido esta semana los
llamamientos a la calma ante un combate dialéctico que, de desembocar en un
conflicto, tendría consecuencias desastrosas para el país. El mayor peligro
para el gigante asiático es un cambio significativo del statu quo en
la región: la situación actual no será la ideal, pero al menos es conveniente
para sus intereses.
El presidente chino, Xi Jinping, ha
conversado telefónicamente esta madrugada con su homólogo estadounidense,
Donald Trump, para pedirle "contención". La Casa Blanca ha informado
de la llamada a través de un comunicado en el que asegura que Corea del Norte
"debe frenar las provocaciones". El portavoz del Ministerio de Asuntos
Exteriores chino, Geng Shuang, había pedido horas antes a ambos países que
"eviten ir por el viejo camino de mostrar fuerza y escalar continuamente
la situación" y reclamó "cautela" en las palabras y acciones.
China se había mantenido hasta ahora en un discreto segundo plano en medio de los continuos
ataques verbales entre Washington y Pyongyan. Pekín aboga exclusivamente por la vía diplomática para que Corea del Norte renuncie a su
programa de armamento nuclear. El país presidió
a principios de siglo unas conversaciones multilaterales con los actores
implicados (las dos Coreas, Estados Unidos, Japón, Rusia y China)
para tal fin, pero los encuentros resultaron infructuosos y terminaron suspendiéndose
en 2009 porque Pyongyang se levantó de la mesa de negociación.
Desde entonces, China es prácticamente
el único interlocutor que tiene contactos diplomáticos más o menos fluidos con
todos los participantes. Las relaciones con Rusia son cercanas hasta el punto que tienen una estrategia compartida, con
Corea del Sur —aunque más frías por el despliegue del sistema antimisiles
estadounidense THAAD— son mucho mejores que con el Norte (apenas se
han producido públicamente intercambios de alto nivel entre ambos regímenes), y
con Japón y Estados Unidos, aunque mantienen sus diferencias en este terreno,
las vías de comunicación son múltiples. Incluso EE UU y Corea del Norte, que no
tienen formalmente relaciones diplomáticas, mantienen contactos entre
bambalinas que sirven de momento para intercambiarse mensajes, según reveló
este viernes la agencia AP.
Con el acelerón del programa
nuclear norcoreano y el consecuente aumento de la tensión, Pekín ha propuesto que Pyongyang suspenda el desarrollo de armas
atómicas y a cambio que Estados Unidos y Corea del Sur detengan sus maniobras
militares conjuntas,algo que ha sido ignorado. "Tenemos a dos
trenes que están en una misma vía y a punto de chocar uno con otro. China puede
y debe ejercer de calmante para que esto no ocurra", asegura Lu Chao,
experto en Corea del Norte de la Academia de Ciencias Sociales de la ciudad
china de Liaoning.
Su empeño para rebajar el
tono, más allá de su buena voluntad, responde a intereses estratégicos. Pekín es
partidario de una península coreana sin armas nucleares y teme la
imprevisibilidad de Kim Jong-un, pero se ha mostrado reacio a ejercer medidas
de presión que puedan desestabilizar al país vecino. Le irrita el programa
nuclear norcoreano, pero más aún la posibilidad de un flujo de refugiados en
caso de un conflicto armado o la desaparición de un Estado tapón que impide a
las tropas estadounidenses estar presentes en su frontera nororiental.
Estados Unidos, y particularmente la Administración de Donald Trump, ha
recriminado a China "no hacer más" para frenar el programa de
armamento de Pyongyang. Pekín, experto en malabarismos diplomáticos y en
parte hastiado por el comportamiento provocador de su vecino, dio su visto
bueno a la última ronda de sanciones económicas contra el régimen. El titular
de Exteriores, Wang Yi, se comprometió a cumplirlas "al 100%". De
esta promesa dependerá la efectividad del castigo, porque China acapara casi la totalidad del comercio exterior norcoreano.
"Los comentarios de Trump, solamente días después de estas sanciones, no
habrán gustado a la diplomacia china", asegura Lu.
Algunos insisten en que la
capacidad de influencia de Pekín es limitada. "China nunca ha sido dueña
de Corea del Norte, y Corea del Norte nunca ha escuchado las sugerencias de
China", sostiene Zhang Liangui, experto en Corea del Norte de la Escuela
Central del Partido Comunista, a la agencia Reuters. El pasado lunes, cuando
aún no se había desatado esta última tormenta, Wang Yi se reunió con su
homólogo norcoreano y le pidió que cesara las pruebas de misiles. No se sabe
qué le respondió, pero públicamente se negó a ello "a menos que la
política hostil y la amenaza nuclear de Estados Unidos sea fundamentalmente
eliminada". "Ni Corea del Norte ni Estados Unidos escuchan a China.
Están demasiado ocupados en el camino hacia un enfrentamiento militar. No hay
mucho que China pueda hacer", dice Zhang.
Otro aspecto que preocupa a
China es una posible escalada armamentística en la región derivada de la
amenaza norcoreana. Algunos políticos tanto en Corea del Sur como Japón han
abogado por incrementar su capacidad militar, algo que en Pekín no ha sentado
nada bien. La instalación del THAAD en Corea del Sur ha suscitado
un fuerte rechazo, mientras que las aspiraciones niponas, para la agencia
Xinhua, "tienen motivos ulteriores" y "tratan de pescar en aguas
revueltas". China mantiene un pulso con Japón por la
soberanía del archipiélago de las Senkaku (Diaoyu en mandarín), situado en el
mar de la China Oriental.
Aunque la posibilidad de un
conflicto armado entre Washington y Pyongyang no ha sido comentada por ningún
alto cargo, la posición china ante tal escenario se pudo entrever en un
editorial de este viernes del periódico Global Times: las autoridades
"deben dejar claro que si Corea del Norte envía misiles que amenacen el
suelo estadounidense en primer lugar y Estados Unidos toma represalias, China
permanecerá neutral". Pero "si Estados Unidos y Corea del Sur llevan
a cabo ataques e intentan derrocar al régimen norcoreano y cambiar el patrón
político de la península coreana, China evitará que lo hagan".


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