Escrito por
La Redacción.
agosto 16, 2017
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Las tormentas que se han formado en la primera fase de la estación es un indicador.
SANTO DOMINGO.- Cuando la actual temporada ciclónica
está entrando en su etapa pico, en la que las tormentas tienden más a formarse,
la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en
inglés) de los Estados Unidos actualizó su pronóstico para la estación,
previéndola sobre lo normal y con probabilidades de ser de las más activas de
los últimos años.
“La temporada tiene el
potencial de ser muy activa, y podría ser la más activa desde 2010”, indicó la
NOAA en un informe publicado el pasado 9 de agosto.
La entidad pronostica una
probabilidad más alta de que la temporada, que comenzó el pasado 1ro. de junio,
sea sobre lo normal, y aumentó el número previsto de tormentas nombradas y de
huracanes importantes.
En el reporte destaca que los
pronosticadores ahora proyectan que hay 60 % de probabilidad de que sea una
temporada por encima de lo normal (en comparación con la predicción de mayo
pasado de 45 %), con 14-19 tormentas nombradas (ampliando el rango predicho en
mayo de 11-17) y 2-5 huracanes mayores (elevando el número previsto de 2-4).
Sin embargo, mantienen la
predicción hecha en mayo de cinco a nueve huracanes.
“Ahora estamos
entrando en el pico de la temporada, cuando la mayor parte de las tormentas
generalmente se forman”, dijo Gerry Bell, del Centro de Predicción Climática de
la NOAA. “El viento y los patrones de aire en el área del Atlántico tropical y
el Caribe, donde muchas tormentas se desarrollan son muy propicios para una
temporada por encima de lo normal. Esto se debe en parte a que la posibilidad
de la formación de El Niño, que tiende a prevenir que las tormentas se
fortalezcan, ha caído significativamente desde mayo”.
El especialista, según
el reporte publicado en la página web de la NOAA, también señaló otros factores
que apuntan a una temporada por encima de lo normal, tales como aguas más
cálidas en el Atlántico tropical que los modelos previamente previstos.
Los fenómenos que ya han ocurrido.- La temporada de huracanes del atlántico
culmina el 30 de noviembre. La NOAA cuantifica que en las primeras nueve
semanas de la actual estación se registraron seis tormentas, que es la mitad
del número de estos fenómenos durante una temporada media de seis meses y el
doble de las que normalmente se producirían para principios de agosto.
Explica que una
temporada promedio de huracanes en el Atlántico produce 12 tormentas nombradas,
de las que seis se convierten en huracanes, incluyendo tres importantes.
En general, la NOAA
registraba al 9 de agosto pasado que la cuenca atlántica ha visto seis
tormentas nombradas: Arlene en abril, Bret y Cindy en junio, Don y Emily en
julio y Franklin en agosto.
Cindy y Emily golpearon
a Estados Unidos. La primera llegó a tierra el 22 de junio en la frontera
Luisiana-Texas y causó fuertes lluvias, inundaciones en el interior y múltiples
estallidos de tornados. Emily llegó a tierra el 31 de julio en Anna Maria
Island, Florida.
Un nuevo fenómeno, la
tormenta tropical Gert, se convirtió ayer huracán, al oeste de las Bermudas,
indicó el Centro Nacional de Huracanes, sin que suponga una amenaza por el
momento para zonas pobladas.
La perspectiva
actualizada de la NOAA subraya la necesidad “de que todos conozcan sus
verdaderas vulnerabilidades ante tormentas”. Además, que las personas sepan
quién emite órdenes de evacuación en su comunidad, presten atención a las
advertencias, actualicen su seguro y tengan un plan de preparación.
La Oficina Nacional de Meteorología (Onamet) registra en sus
archivos que la temporada ciclónica de 2016 se comportó por encima de lo
normal, si se relaciona con las estadísticas climatológicas de 1981-2010.
Indica que en esta se
formaron 15 ciclones tropicales nombrados, de los que siete alcanzaron la
intensidad de huracán y tres fueron intensos, de categoría 3, 4 y 5, en la
escala de intensidad de huracanes Saffir-Simpson.
La Onamet destaca que lo más
notable de esa temporada fue el tránsito del huracán Matthew por las aguas del
Caribe oriental y central, que luego tomó rumbo hacia el norte impactando a
Haití y la parte este de Cuba. En cuando a la República Dominicana, el país
sufrió los efectos de vientos en puntos aislados del suroeste y oeste, y olas
anormales en la costa sur.


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