Escrito por
La Redacción.
julio 25, 2017
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| Donald Trump |
Washington.- El arte de la
humillación parece ser un principio básico de la forma en que se maneja el
presidente Donald Trump, cuyos comentarios sobre el secretario de Justicia Jeff
Sessions son un ejemplo de la proclividad del mandatario a ventilar sus
frustraciones con sus colaboradores en público.
Trump la emprendió contra Sessions en
una entrevista publicada la semana pasada por The New York Times, en la que
criticó al funcionario por abstenerse de intervenir en una investigación que
lleva a cabo el FBI sobre los vínculos entre la campaña electoral de Trump y
Rusia.
El mandatario sostuvo que le decisión de
Sessions era “muy injusta para con el presidente” y que hubiera elegido a otro
para que encabezase el Departamento de Justicia se haber sabido que Sessions
daría ese paso.
Este lunes, por otro lado, Trump publicó
un tuit en el que habló del “atribulado” secretario de Justicia.
Pocas horas después de que su yerno
Jared Kushner declarase en el Congreso en torno a sus encuentros con
funcionarios rusos, Trump se preguntó en un tuit “por qué las comisiones y los
investigadores, y por su puesto nuestro atribulado secretario de Justicia, no
están investigando los delitos y las relaciones con Rusia de la deshonesta
Hillary (Clinton)?”.
A los ojos de Trump, Sessions cometió el
peor de los delitos: no le fue leal al no avisarle de antemano que se
abstendría de participar en la investigación sobre Rusia.
Sessions fue una de las primeras figuras
del establishment republicano que apoyó la candidatura de Trump cuando pocos la
tomaban en serio.
Observadores creen que los comentarios
de Trump no buscan necesariamente forzar su renuncia sino que son una expresión
de la frustración que siente.
Sessions, quien ha dicho que no piensa
renunciar, no es el único miembro del gobierno que ha sido cuestionado por
Trump.
Vistazo a otros funcionarios o allegados
a Trump que fueron blanco de sus iras:
JAMES COMEY.- Trump despidió a Comey como director del FBI el 9 de mayo por la
investigación de los rusos. El presidente envió un colaborador al Departamento
de Justicia para que informase a Comey, pero este se encontraba en California
en un viaje oficial en ese momento y se enteró por la televisión. Al día
siguiente, durante un encuentro con funcionarios rusos, Trump describió a Comey
como “un lunático” y dijo que su despido le había quitado “una gran presión” de
encima, según informó el Times. En una entrevista con NBC News, por otro lado,
Trump afirmó que Comey era un “fanfarrón” que no desempeñaba bien su trabajo
como director del FBI.
STEVE BANNON.- En una entrevista con el New York Post en abril, cuando Bannon tenía mucha
presencia pública, Trump restó importancia al papel de su principal estratega
en la campaña electoral diciendo que se había sumado a ella “a último momento”.
Bannon asumió como director de la campaña en agosto del 2016. Cuando se hizo la
entrevista, Bannon era una figura central en las intrigas internas de la Casa
Blanca.
Trump volvió a dar a entender que su
papel no era tan importante al decir que “yo soy mi propio estratega”.
REINCE PRIEBUS.- En marzo, el secretario general de la Casa Blanca acompañó a Trump a una
reunión con altos ejecutivos de la industria automotriz en Michigan. Trump se
maravilló ante las presentaciones de Volvo, Kia y otras compañías, y acto
seguido dijo, “y ahora miren a Reince”, en un tono despectivo que generó
risotadas.
“Debería dirigir una empresa automotriz.
Probablemente debió dedicarse a eso hace tiempo”, agregó.
Poco después, no obstante, dijo que
Priebus “ha hecho un trabajo muy bueno”.
SEAN SPICER.- Trump asestó un duro golpe a su secretario de prensa durante una visita al
papa Francisco en el Vaticano en mayo. Spicer es un devoto católico, pero Trump
no lo incluyó en el grupo de gente que se vio con el pontífice. Sí incluyó, en
cambio, a su hija Ivanka y a su yerno Jared Kushner, que son judíos.
NIKKI HALEY.- En un almuerzo con embajadores de los países miembros del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas Trump preguntó a todos si les caía bien la
embajadora ante la ONU.
“Si no les gusta, la podemos reemplazar
fácilmente”, acotó, generando sonrisas incómodas, incluida la de la propia
Haley. “No, no vamos a hacer eso. Se los prometo. Ella está haciendo un trabajo
fantástico”, añadió.
EL SENADOR JOHN McCAIN.- McCain, ex aviador de la Marina que fue
prisionero de guerra en Vietnam y a quien acaba de diagnosticársele un tumor
cerebral, apoyó la candidatura de Trump a pesar de que este dijo que él no era
un héroe de guerra porque había sido capturado. “Me gusta la gente que no fue
capturada”, expresó el año pasado.
McCain rompió posteriormente con Trump
luego de que circulase un video en el que hablaba despectivamente de las
mujeres y dijo que no votaría por él.
EL GOBERNADOR DE NUEVA JERSEY CHRIS CHRISTIE.- Trump se burló de la
obesidad de Christie el año pasado durante un acto para recaudar fondos para
pagar las deudas de su fallida campaña presidencial. El mandatario mencionó que
una fábrica de galletitas de Nabisco iba a trasladarse de Chicago a México y
que un aspecto positivo de eso era que Christie dejaría de comer galletas
Nabisco.
“Ya no como Oreos. Y tampoco lo hace
Chris”, afirmó entre las risas de los presentes. Trump nombró a Christie
director del equipo de transición, pero después de ganar la elección lo
reemplazó con el vicepresidente electo Mike Pence.


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